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Mikel Andueza. Noviembre 2002

Alubias con almejas

Muchos son los músicos de este país que van a estudiar al Berklee College. Mikel Andueza también lo hizo y se llevó de allí su matrícula cum laude, algo que ya no hacen tantos. El saxofonista navarro atesora también otros premios y distinciones, pero, como a la mayoría de los músicos, le gusta más ver sus composiciones editadas en disco que coleccionar diplomas. “Amusia”, el último álbum que ha grabado a su nombre, llega, en su discografía, después de “B.C.N.”, un trabajo que se remonta nada menos que a 1998. “He estado involucrado en varios proyectos, con los cuales he grabado más de diez discos (con Miguel Angel Chastang, Ramón Díez, Santiago de la Muela, Iñaki Askunze, Bebo Valdés, Eladio Reinon…) , y esto ha hecho que no tuviera la ‘urgencia’ de grabar algo propio”, comenta Mikel, y añade que, “por otro lado, la grabación de mi disco se ha retrasado por la dificultad de juntar a esta impresionante plantilla de solistas, pues uno estaba con Sabina, el otro con Bisbal… Era muy difícil que coincidieran todos para la grabación. Prefería esperar y hacerlo con los músicos apropiados”.

La elección, que ha recaído en personajes del calibre de Bob Sands, Chris Kase, Iñaki Salvador, Gonzalo Tejada y David Gómez, tenía su justificación: “La idea era juntar a los músicos que yo veía más adecuados para interpretar los temas que tenía en mente, a quienes mejor les iba el estilo de mis composiciones. Con Iñaki y Gonzalo toco habitualmente y siempre me atrae ese sonido tan personal que ambos tienen, más allá del lenguaje be bop, y con David, uno de los baterías más sólidos del panorama nacional, he estado embarcado en muchos proyectos, de muy diferentes estilos, y siempre aporta gran dosis de musicalidad. En cuanto a Chris y Bob me fascina, siempre que toco con ellos, su naturalidad a la hora de interpretar una música que sienten como propia”. La satisfacción de Mikel, además, es doble por cuanto en “Amusia” todo el material interpretado (excepto un tema) es propio, algo poco habitual en el panorama jazzístico español. “He quedado satisfecho e, incluso, he tenido alguna sorpresa agradable, como la idea de comenzar el disco a solas con Bob, algo que surgió probando micros, y salieron cosas muy interesantes. La magia del jazz. Hay una atmósfera general en el disco, que era lo que pretendía, muy conseguida, mérito de estos increíbles músicos que han participado. Hoy en día, grabar temas propios es imprescindible, pues son tan importantes las composiciones como las improvisaciones”.

Aparte de sus colaboraciones con multitud de orquestas (desde la JONDE hasta la Sinfónica de Euskadi), Mikel cuenta en su currículum con el hecho de haber tocado al lado de los mejores (Manhattan Transfer, Montoliú, Bebo Valdés, Jorge Pardo…). Su opinión sobre la actual situación del jazz español no es, por tanto, baladí: “En lo estrictamente musical es muy positivo: cada vez hay más y mejores músicos, más facilidades para grabar, más medios que se interesan por lo que hacemos, más proyectos musicales serios… La pena es que esto no obtiene la misma respuesta por parte de programadores de festivales, siempre obsesionados por vender entradas con nombres extranjeros, a veces con músicos que nada tienen que ver con el jazz”. Precisamente en uno de esos festivales (“Emociona jazz”) podremos ver en breve a Mikel en un nuevo paso por Madrid. En esta ocasión será formando parte del sexteto del guitarrista Santiago de la Muela, quien presentará “Horas privadas”, su nuevo álbum. En dicho disco ha intervenido Mikel, quien también ha formado parte del elenco de los más recientes trabajos de Ramón Cardo y Gonzalo Tejada. Viendo la actividad de este hombre y su prodigalidad a la hora de grabar uno no puede sino preguntarle el motivo habida cuenta del tímido mercado que hay para el jazz en nuestro país. “Nos gusta, no hace falta justificarlo. ¿Por qué me gustan las alubias con almejas? Es así de simple. Es un lujo poder grabar con una compañía que te permite hacer la música que quieres, con los músicos que quieres, sin presiones de ventas, algo muy raro de ver ya en estos tiempos. Sólo por eso merece la pena, y por dejar grabada una etapa, unos temas que has estado tocando con unos músicos con los que los has compartido”.

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