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Dead Capo. Noviembre 2002

Nada es lo que parece

Javier Adán (guitarra), Javier Díez-Ena (bajo) y Javier Gallego (batería) no podían quedarse parados cuando, a principios del 99, Carlos García, el otro componente de Insecto, se fue a vivir a Londres. De ese modo, siguieron ensayando y empezaron a componer partiendo de cero. Cuando se dieron cuenta de que lo que tenían entre manos poco se parecía a lo que hacían previamente decidieron estabilizar el nacimiento de Dead Capo. “Como dice el ‘Ruta 66’, somos una instrobanda mutante que viaja de un estilo a otro. Quizás eso es lo que se acerca más a nuestras intenciones. Como decía alguien por ahí, tratamos de salirnos de la estrechez de los géneros; calificarnos como grupo de jazz a secas sería excesivo”, comentan. Sin embargo, escuchando “Díscolo”, su primer lanzamiento, puede parecer que la esencia jazzie es la que domina en el repertorio. “Más que estilos nos han podido influir ciertas actitudes hacia la música. La inspiración más cercana puede venir de sellos como Knitting Factory, Winter & Winter o Tzadik. También admiramos a personajes valientes del pasado como Captain Beefheart, Sun Ra, Don Ellis… y así podríamos llegar hasta Raymond Scott o Spike Jones. Por otro lado, en lo puramente musical, sería injusto pasar por alto la vocación cinematográfica de nuestra propuesta y habría que citar a Mancini, Barry, Rota etc.”

Después de dos años componiendo en el local, y colaborando con gente como Markus Breüss, Juan Tamayo o Marcos Monge, empezaron a grabar en febrero del 2001: “Fue un proceso largo y trabajoso por hacerlo absolutamente todo nosotros, particularmente para Javier Adán, que se hizo cargo de la grabación, mezcla y masterización del disco. Ese trabajo ha quedado reflejado en multitud de pequeños detalles, juegos, guiños, giros… con los que buscamos que, en cada nueva escucha, el disco siga sorprendiéndote, incluso que te haga reír; que digas: ‘¡Qué cabrones! Mira lo que han escondido por ahí’. Algo de humor, vaya, que la música está muy triste y trascendental últimamente”. Los miembros de Dead Capo piensan que “Díscolo” “ refleja bien nuestra actitud e intenciones: la de no imitar ni hacer revival; la de no casarse con nadie y, a la vez, casar libremente el jazz y otro montón de referencias y estilos; la de perderle el miedo, e incluso el respeto, a ciertos géneros ‘serios’; la de poner cierta excentricidad en nuestras vidas… Refleja el trabajo de dos años elucubrando sobre lo que es jazz, lo que es rock, lo que es funk, lo que es blues… Y la respuesta es este disco, que no es ni jazz, ni blues, ni funk, ni blues, ni… pero lo parece”.

Para la realización del álbum el trío ha contado con ciertos colaboradores: “Jorge Magaz (piano, órgano), es amigo nuestro desde hace muchos años. A Juan Tamayo (saxos alto, tenor, clarinete y flauta) le asaltamos en unos locales de ensayo; probamos y nos gustamos mutuamente. Markus Breüss nos conoció gracias a un cartel que colocamos en un concierto de John Zorn. Nacho Mastretta ya sabía de nosotros porque Michel Martín, el productor del disco de Insecto (‘Love fiasco’), es amigo común. Ya como Dead Capo le pasamos una grabación, le gustó y estuvo encantado de participar”. El disco ha salido publicado en el recién creado sello Pueblo Records, parcialmente dirigido por los tres miembros del grupo.

Una de las facetas que, tradicionalmente, se ha entendido como propia del jazz es la improvisación, algo presente en los directos de Dead Capo (el 5 y 30 de noviembre estarán en Madrid), pero ellos van más allá y reivindican esas formas en cualquier género musical: “La improvisación ha sido el motor que ha movido el jazz desde el principio, pero no es algo exclusivo de este estilo. Se puede encontrar en músicas tradicionales de todo el mundo, en grupos de rock como Can o en las mastodónticas jams de Parliament-Funkadelic o Fela Kuti por citar algunos ejemplos. En cuanto a nosotros, utilizamos la improvisación para renovar y dar aire a las canciones, para que la interpretación sea algo más vivo y menos predecible tanto para nosotros como para el oyente. Es algo así como llevar los esquemas del rock hacia el terreno del jazz”.

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