|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Gusgus
Cada vez queda más claro que los Gusgus son cualquier cosa menos una banda. Lo suyo es más un proyecto colectivo en el que la gente entra y sale y en el que los frutos artísticos se debaten mucho antes de ponerse en marcha. El grupo (entonces se pensaba que lo era) apareció en el 97 con una propuesta la mar de coqueta (“Polydistorsion”): funk y techno en un terreno contemporáneo y mirado con la frialdad que pueden aportar unos islandeses. Aquello resultaba embriagador, bailable, accesible y tan moderno como clásico. Dos años después el giro fue radical: se buscó la trascendencia internacional y se tomó el pop como bandera. En “This is normal” (99) todo se aproximaba a territorios más radiables, desaparecían los sonidos estridentes y la voz se convertía en un referente abundante. Ahora, tres años después, el camino vuelve a hacerse tortuoso. En “Attention”, el riesgo desaparece por completo, los esquemas electrónicos respiran comodidad y el resultado final se aproxima más al techno pop de los 80 o al eurobeat de los 90. ¿Poca chicha? No necesariamente. La formación de Gusgus ha vuelto a cambiar, y con ello la orientación musical del colectivo. En “Attention” hay piezas muy claras para las pistas de baile, para los walkman, para las radios o, incluso, para los ascensores. Cada cosa está más que estudiada y el álbum queda completado con un concepto de mainstream que se le cae por los lados. Eso sí: cada pieza es un alarde de elegancia, tarareable y bailable, escuchable y disfrutable. Lo único que diferencia esta obra de la anterior, y la anterior de la anterior, es que el riesgo desaparece, la originalidad se esconde y la vulgaridad aumenta. El pop con maquinitas sigue siendo pop, se quiera o no. Y el pop es todo menos riesgo o experimentación. E.P.
|