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Chucho Valdés

“Fantasía cubana”. Blue Note. Noviembre de 2002

Da la impresión de que a Chucho Valdés cada vez le agrada más la idea de encerrarse solo con su piano. Su anterior disco ya le mostraba en este formato aun cuando aquél (“Solo. Live in New York”, 2001) era grabado en directo. Ahora el maestro cubano se decanta por un repertorio que poco tiene que ver con el jazz que le ha convertido en uno de los músicos más admirables de la época y que se centra en piezas clásicas que son abordadas desde un territorio híbrido. En “Fantasía cubana” también hay piezas propias, pero el peso del tributo ronda alrededor de todo el disco y hace predominantes las composiciones de Chopin, Lecuona, Debussy o Ravel que Valdés trabaja con un estilo especial pero sin demasiada complacencia.

“Jazzear” a los grandes compositores del piano no es algo nuevo y, personalmente (para gustos hay colores), no creo que nunca se haya hecho de un modo lo suficientemente atractivo como para que agrade a alguno de los públicos: al del jazz o al de la música sinfónica. Habitualmente todo se queda en una exhibición de técnica que hace añorar las piezas originales o una sesión de jazz con algo más de swing.

Chucho evita un poco el regusto introduciendo piezas suyas que tiran, como siempre, de la raíz cubana, ésa que él ha sabido reconvertir en una fusión absoluta en la que el jazz y la música de la isla se dan la mano de igual a igual. Con todo, interpretarlas únicamente con piano elimina casi por completo el elemento tradicional, lo cubre todo de una sonoridad repetitiva y deja al oyente, casi siempre, con la miel en los labios.

No se puede dudar a estas alturas de la calidad de Chucho, ni como compositor (inmenso) ni como pianista (increíble), pero, tras escuchar esta “Fantasía cubana”, uno no puede evitar pensar que, tal vez, se podía haber abordado de otra manera más grata para el oyente.

E.P.

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