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Los Chieftains vuelven a acercarse al country con “Down the old plank road”. Noviembre 2002

Bluegrass, greengrass

Lleva casi cuarenta años al frente de los Chieftains, pero Paddy Moloney se muestra de todo menos cansado. Su último proyecto, “Nashville sessions”, ya ha dado su primer fruto y avanza una nueva etapa estilística en la carrera del más grande de los grupos folkies irlandeses.

Ya en 1992, los Chieftains tuvieron su primera reunión con el country. Fue en el disco “Another country”, aquél en el que se les pudo escuchar al lado de gente como Ricky Skaggs, Chet Atkins, Emmylou Harris, Kris Kristofferson o Willie Nelson. Ahora, diez años después, el proyecto que se plantea es diferente: “Down the old plank road” es el primero de una serie de discos que se agruparán bajo el nombre de “The Nashville sessions”, del cual Paddy Moloney, alma mater del grupo, ya ha anunciado una segunda entrega. “Esto es diferente a lo que hicimos con ‘Another country’, aunque aquello puede considerarse como una prueba para lo que hemos hecho aquí. De lo que se trataba era de ver las conexiones que tenía la música irlandesa tradicional con el country americano y, para verlo bien, he consultado muchas fuentes y leído muchos libros. He seleccionado canciones que, en su mayoría, tienen nexos de unión entre las dos músicas, canciones que contaran, además, historias. Para encontrarlas he escuchado a muchos músicos, la mayoría de los cuales no eran profesionales, y he viajado numerosas veces a Nashville en estos últimos cinco años. En cada viaje solía grabar un par de temas”.

Y, si en ‘Another country’ había una lista de colaboradores de lo más llamativa, “Down the old plank road” no se queda atrás. En el álbum aparecen desde John Hiatt a Bela Fleck, desde Vince Gill a Alison Krauss, desde Lyle Lovett a Jeff White… Puede que no estén todos los que son, pero, desde luego, sí son todos los que están. Algunos de los invitados ya habían trabajado previamente con Moloney, como era el caso de Vince Gill, quien participó junto a Paddy en la magnífica banda sonora que el irlandés elaboró para la película de Rod Holcomb “Long journey home” y en la que también aparecía gente como Van Morrison o Elvis Costello. Otros, sin embargo, llegaron por medio de una leyenda viva como es Earl Scruggs. Scruggs ha sido uno de los músicos más prestigiosos dentro del terreno del bluegrass y, durante muchísimo tiempo, se le ha considerado el mejor intérprete de banjo de todo Estados Unidos. El y Moloney se conocieron gracias a la mujer de Scruggs: montó la primera cita y las dos personalidades encajaron como un guante. Ambos tienen los mismos intereses y disfrutan como niños desempolvando canciones de cajones y baúles. “Escuché como unas noventa canciones buscando una asociación de este tipo de música con la que hacemos en Irlanda, pero no sólo a nivel sonoro, sino también dentro de las letras. Es como una especie de ‘bluegrass greengrass’: si el bluegrass es la parte americana del asunto, la green (verde) sería la irlandesa”. En el álbum también aparece Scruggs, quien reapareció discográficamente el año pasado con un disco en el que recopilaba algunos de sus mayores éxitos interpretándolos junto a admiradores suyos: Elton John, Sting, Melissa Etheridge, Don Henley, Johnny Cash, John Fogerty…

“The Nashville sessions” no es, como se puede ver, un invento peculiar en el que Moloney haya metido a sus Chieftains; al contrario, es solamente un paso más de una carrera que avanza ya a lo largo de cuarenta años y que nunca ha evitado colaboraciones ‘contra natura’, ya fuera con orquestas, con músicos de rock… “Aún tengo un montón de ideas mágicas en la cabeza, aunque de momento estoy centrado en la segunda parte de ‘The Nashville sessions’. Son más canciones en la misma línea y con colaboraciones de Chet Atkins, Emmylou Harris o Dixie Chicks. Adoro a ese grupo”, comenta Paddy, y no es extraño: las Dixie Chicks han sido una de las máximas revelaciones del country en la década de los noventa, tres chicas que renuevan el estilo y que se han encaramado a lo más alto de las listas americanas nada más sacar sus dos últimos discos.

¿Cuál es la magia de los Chieftains, aquélla que les ha permitido estar desde 1963 en la primera línea de la música folk internacional? Difícil decirlo: es obvio que su propuesta resultó novedosa y refrescante cuando apareció, pero de eso hace ya mucho tiempo y el grupo ha pasado por muchos avatares. El pistoletazo de salida para la formación de la banda estuvo en Ceoltoiri Cualann, un grupo en el que ya destacaba Moloney y que giraba alrededor de la personalidad de Sean O’Riada, uno de los mejores compositores dentro de la música tradicional irlandesa. Moloney quería más alas y montó Chieftains manteniendo el mismo concepto mestizo que había proporcionado popularidad a los Ceoltoiri: mucha música instrumental y una adaptación de los ritmos tradicionales a las corrientes sonoras imperantes en la época. ¿Podía el reel unirse al pop? Evidentemente sí, y sin perder un ápice de su autenticidad ni recurrir a guitarras eléctricas.

Se puede decir que los tres primeros discos de los Chieftains se hicieron sin apenas ambición. Fueron editados en una compañía local irlandesa, pero eso no evitó que el grupo se convirtiera rápidamente en la mayor embajada que la música tradicional de ese país podía tener en aquel momento. Los irlandeses son como los gallegos: los hay en todos los sitios, y todos ellos reclamaban a los Chieftains en un momento en el que la música folk era sumamente popular en todo el mundo. A principios de la década de los 70 los Chieftains ya eran sumamente conocidos en Estados Unidos y se convirtieron en un fenómeno de masas cuando participaron en la banda sonora de “Barry Lyndon”, una película de Stanley Kubrick que tuvo mucho menos éxito que el disco que se editó con sus piezas musicales.

En los primeros meses de este año se publicó “The wide world over”, un álbum recopilatorio en el que se celebraban los cuarenta años de andadura de los Chieftains y en el que se podían escuchar muchas de las colaboraciones que, en este tiempo, han hecho con artistas consagrados de la música pop. Cuarenta años son muchos, demasiados para mantener una formación unida, y esa es otra de las características que ha perseguido siempre al grupo: “Sí. Se van pero luego vuelven, por lo que no creo que se marchen por mi carácter. En el 2000 la BBC hizo un especial sobre nosotros y tocamos todos los miembros originales del grupo. Y es que Chieftains, más que una banda, son una institución. Claro que es difícil trabajar conmigo, pero también es difícil trabajar con Van Morrison y lo hemos hecho”. Otra cuestión que surge ineludiblemente cuando alguien se plantea un trabajo de cuarenta años es la aparición de la rutina, de la falta de motivación. Moloney lo tiene muy claro: “Entraríamos en una rutina si hiciéramos lo mismo que esos grupos que tocan cada noche lo mismo. Son bandas sin retos, sin improvisación… Nosotros estamos pensando siempre quince años por delante de lo que hacemos, así que… la rutina no es ningún problema, no la tenemos”.

A lo largo de estos cuarenta años de historia el mercado de la música folk ha cambiado radicalmente. Si bien en los 60 y en los 70 era un género en auge, la llegada de los 80 trajo consigo un hambre de modernización en la mayoría de los consumidores de música. El discurso del punk, con su voraz crítica a lo anquilosado y lo tradicional, afectó a éste y a otros muchos géneros. En 1975 los Chieftains fueron elegidos por el “Melody Maker” como “grupo del año”, algo que no volvió a pasar con ninguna banda de música folk en toda la historia de la revista. Curiosamente, el “Melody Maker” pasó a mejor vida mientras que los Chieftains están hoy en lo más alto de la ola. “Las grandes compañías tienen su propio producto para la gente joven, pero, en la mayoría de los casos, eso no es ni música ni arte. Hace poco estuve en la entrega de los Grammy y escuché a Eminem tocando junto a Elton John. Por un lado pensaba que ese chico era afortunado por poder cantar junto a Elton, pero, por otro, me preguntaba qué narices estaba haciendo ese tipo: no tiene nada que ofrecer. Lo suyo es solamente rap crap “(“mierda”, traducido literalmente al castellano)”. En ocasiones me hablan del rock, pero siempre tengo que aclarar si se trata de hablar del rock’n’roll o del ruido. Mucha gente lo confunde”.

La postura de Moloney no es precisamente de intransigencia, y es entendible desde el punto de vista de una persona que ha rodeado su carrera de trabajos relacionados con la armonía y los sonidos tradicionales. A nadie se le escapa que, con su historia, si se hubiera dedicado al pop o al rock, hoy su cuenta corriente sería de lo más apetecible. “Realmente creo que, con lo que hemos hecho, se nos puede considerar unos genios, pero no en el tema económico. El dinero siempre ha sido una cosa muy secundaria en la historia de los Chieftains”, dice. Del mismo modo, no muestra ningún interés por la marcha de los mercados o por la situación actual que pueda tener la industria de la música: “Yo tengo mi propia agenda, independientemente de cómo vaya el mundo o de lo comercial que tenga que ser un disco para vender. Es como cuando me hablaban de la etiqueta de la ‘world music’. ¡Menuda tontería! Es un término nefasto que lo único que pretendía era apartar un tipo de música señalando que era distinta a las demás. Y encima lo utilizaba gente que no sabía que lo que ellos llamaban ‘world music’ era, precisamente, el principio de toda la música”.

Echando la vista atrás uno se encuentra a Moloney tocando junto a Mike Jagger, Stevie Wonder, Paul McCartney, Sting, Van Morrison… No parece éste un hombre de prejuicios cuando se trata de hablar de música. “Yo trabajo sobre proyectos y, cuando tengo claro lo que quiero, puedo buscar amigos para colaborar con nosotros, pero nunca se trata de tener una lista con los mejores músicos del mundo y perseguir cerrarla tocando con todos alguna vez. Yo, por ejemplo, no he llamado a Bono para uno de nuestros discos, y eso que su manager es mi vecino y somos buenos amigos. Los Chieftains somos ‘músicos músicos’ y todo el mundo nos tiene un gran respeto: si quisiéramos tocar con cualquiera dudo mucho que nadie se negara. Pero no se trata de eso”.

A la hora en que tú leas esto los Chieftains habrán presentado un material escogido de las “Nashville sessions” precisamente en Nashville, junto a muchos de los participantes en los dos discos que ya han sido grabados. Posteriormente el grupo continuará su actividad en directo, si bien, de momento, no hay planes para venir a España: “Me encantaría. Parece que todo el mundo está interesado y siempre lo hemos pasado muy bien aquí, pero América nos está quitando la sangre. Tenemos comprometidos casi cinco meses al año en Estados Unidos y, desgraciadamente, cada día no nos hacemos más jóvenes”.

Con todo, no es difícil augurar que, tarde o temprano, Moloney y sus compañeros volverán a subirse a un escenario español en un tiempo razonable. De momento nos quedan sus discos, una verdadera enciclopedia de lo que puede dar de sí la música folk irlandesa. “En Irlanda hay, por lo menos, mil doscientos grupos de música, y algunos de ellos nos critican por lo que hacemos. En fin: siempre tiene que haber gilipollas, ¿no?”

E.P.

Chieftains. “Down the old plank road”. RCA

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