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Bol. Mayo de 2002

Especias de occidente

Navarra siempre ha dado variadas e interesantes propuestas musicales. Bol (“Un bol es un cuenco, una pequeña ensaladera donde puedes mezclar todo tipo de comida. Esa es la filosofía del grupo, una metáfora con la mezcla de música”) podría ser un grupo neoyorquino o londinense tan sólo con cambiar el pasaporte a sus cuatro componentes, pero en esos documentos oficiales se acredita que son de Sesma y Lodosa, dos tranquilos pueblos navarros. Veamos qué han cocinado los oídos de estos jóvenes músicos para fabricar estas canciones que adolecen de las maneras sajonas por los cuatro costados: “En cada canción se nota algún grupo favorito: en ‘Poor’ y ‘Bigwheel’ se nota Boss Hog, The Sonics o Green Day, en ‘My fiction’ serían Placebo, Radiohead en ‘List of all this thing’, ‘A vision’ recuerda a Smashing Pumpkins o también más clásicos, como Jimi Hendrix, Motley Crüe, Tom Petty o Beatles en ‘Muñeco’ y ‘Phil’; muchos grupos y muchos estilos. En los conciertos también versioneamos a John Lennon, Iggy Pop, Queen, Neil Young, Jimi Hendrix, Red Hot Chili Peppers, Abba o B-52”. Canciones, la mayoría en inglés (“Desde el principio hemos escrito nuestras canciones indistintamente en inglés y castellano, aunque tenemos una canción en ruso y otra en euskera”), con potentes guitarras y con intensidades que logran flexibilizar el tema hasta convertirlas en metálico mimbre.

Sus andanzas comienzan en una bajera durante el verano del 96. A partir de ahí, muchos bolos y presencia en concursos de rock. Otro verano, ya en el 2000, ven publicado “Lob”, su primer disco, donde ya se intuye su carácter, en parte impuesto por la voz de Cristina Martínez (que no es la de Boss Hog; ésa es andaluza). Antes de todo aquello, su única maqueta, “¿Qué es lo que piensas tu?”, Ahora, con un pequeño sello, lanzan este trabajo: “Nos planteamos realizar la grabación en Sonido XXI, propiedad de los hermanos San Martín, los mismos que la compañía. Aquella grabación transcurrió en un buen ambiente y los temas les gustaron; creyeron en nosotros y pensaron que fuéramos el segundo grupo de EDG. A nosotros nos gustó su planteamiento, la cercanía geográfica y la ilusión y ganas de trabajar que tenemos ambos”. Presentados los productores, ahora sólo falta que nos expliquen cómo fue trabajar las canciones con gente ajena al grupo, como son los hermanos San Martín (Javi y Juanan). “Se fueron implicando en la grabación y, sobre todo, hubo un par de temas donde el planteamiento inicial no funcionaba y nos dieron ideas. Al final la decisión fue de todos: no hubo una labor especifica de preproducción-producción y tampoco muchos nuevos retoques. Las canciones son muy crudas, sin muchos efectos”. Y es que los extremos pop rock punk se juntan, aportando lo más melódico de uno, lo más desgarrado del otro y lo más sucio del último. En algunos pasajes sobresale más el riesgo, la personalidad de la banda; en otros se dejan ver demasiado los clichés anglosajones. Al respecto de las letras, “son sentimientos. En general, las canciones son intimistas, expresan momentos, estados de ánimos, yendo desde un sentimiento de rabia o asco hasta la tristeza o el humor”.

Bol, con el realismo en la mano, muestra esperanzas de poder mover esta propuesta, de que la gente preste atención al nivel musical que hay aquí, aunque, haciendo cualquier tipo de música, la cosa parece complicada. “En nuestra región hay bastantes bares para hacer conciertos y salas de tamaño mayor para grupos de más público. El problema es que, en general, la gente no va mucho a conciertos; suelen ir sólo a conciertos de amigos o conocidos y, en general, los bares que hacen conciertos es porque les gusta la música en directo, no por el beneficio. Me imagino que será lo mismo en otras zonas, por lo que resulta difícil ir a tocar fuera, ya que, si no te conoce la gente, no va a verte, la sala está vacía, no hay beneficio y para la próxima vez no se contrata un grupo de fuera”. En cuanto a poder hacer presión (abrir orejas) entre varios, los miembros del grupo se muestran tímidamente optimistas: “De aquí nos sentimos identificados con varios grupos que han ido saliendo a la vez que nosotros, por nuestra zona, con los que hemos ido recorriendo caminos paralelos y coincidiendo en conciertos, como Fits o So Blind. Nuestro estilo es muy variado y con dos idiomas, por lo que es muy difícil identificarnos con algún grupo. En España no se hace mucho punk en inglés ni hay muchos grupos que mezclen pop y punk”. Por último, el cuarteto reflexiona y nos habla, con el bol en la mano, de sus planteamientos musicales: “Intentamos aportar frescura, rabia, y nos gustaría que la gente pudiera decir que tenemos buenos temas. También intentamos ser originales a nuestro estilo, evolucionando y creando nuestro nuevo sonido cada vez, que no suenen los discos igual. Quizás esto es muy arriesgado en el mercado, pero es lo que nos gusta, porque realmente eso es lo que hacemos al escuchar música: evolucionar y descubrir nuevos grupos y sonidos”.

Babas y Turrón