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• El nuevo trabajo del grupo americano Barcode no podía tener un título más explícito y adecuado al contenido del mismo. “Hardcore” es la definición más apropiada para los dieciséis temas que enraílan en algo más de media hora. Sin rodeos y como si de una curtidísima y veterana banda neoyorquina se tratara, dosifican su base musical de una manera muy metalera, con melodías en coros y guitarras, con una garganta absolutamente rabiosa y una equilibrada velocidad que difícilmente pueden mantener a ralentí. (arriba)

• Joey DeMaio, el bajista de Manowar, ha empezado a hacer realidad su sello Magic Circle Music editando y produciendo a través del mismo su primera referencia, el grupo Bludgeon. Es positivo que sus compatriotas no tengan nada que ver musicalmente con Manowar, aunque ambas bandas estén amparadas por el dicho “muerte al falso metal”. Bludgeon descarga en “Crucify the priest” una adrenalina oscura y angustiosa que encauza géneros como el thrash y el black metal sin demasiadas florituras modernas; más bien, yo diría que a la antigua usanza. (arriba)

• Los deathmetaleros italianos Necrosphere son una panda de desdichados macarras satánicos que intentan convertir su álbum “Revived” en una aceleradísima aventura musical para tus oídos. Su antigua identidad era la de Cenotaph y con ella llegaron a grabar un par de discos. En su nueva etapa no intentan hacer otra cosa distinta de un concluyente cataclismo de guitarras aceleradas, redobles de bombo y cavernosas impresiones vocales que en ocasiones tienden al grindcore. Puede que te cueste un poco entenderlo, pero si te gusta el género la banda está bastante bien, tiene una producción buena y, además, viene adornada con una versión del “Necrophiliac” de Slayer. (arriba)

• Igual de energéticos pero menos precisos se muestra Vomitory en “Blood rapture”, su cuarto álbum. Su contenido es una apología a la muerte y a la destrucción construida bajo los antiguos esquemas empleados por la cooperativa de bandas de death metal que siguen manteniendo el estilo fuera de la vanguardia y de las modas, ausentes de los tiempos cambiantes que corren o, simplemente, fieles a la única manera que saben hacer música, porque “Blood rapture” es un toma-daca del tres al cuarto con un riff que va y otro que viene acompañado por un oscuro y cavernoso registro vocal. (arriba)

• Ninguna aportación musical novedosa añade 36 Crazyfists en su trabajo “Bitterness the star”. Eso no quita que estemos ante una buena producción americana llevada a cabo por Eddie Wohl, Rob Caggiano y Steve Regina. El cuarteto de new metal funde su lado más agresivo con sus influencias vocales más melódicas, y al mismo tiempo cortantes, para dar forma a otro muestrario de composiciones que a más de uno le colocarán fuera del sitio y a otros simplemente les levantarán dolor de cabeza. Sus vaivenes musicales pasan de lo suave a lo contundente. (arriba)