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Tab Benoit “Wetlands”. Telarc. Mayo de 2002 Es un gusto recibir, por fin, un disco de Tab Benoit. Resulta curioso que un personaje tan fundamental en el blues moderno como es éste aparezca aquí con cuentagotas y que la mayoría de su material accesible esté disperso en multitud de recopilatorios. Supongo que el hecho será debido a que el sello en el que tiene editada la mayoría de su obra (Vanguard) no dispone de distribución en España o a que, si ésa existiera, es la típica distribución sin ningún tipo de promoción. El caso es que Benoit es de esos personajes que, en Estados Unidos, se decantó desde el principio por hacer un blues de raíz blanca, algo que chocaba de un modo estéticamente muy interesante con la aparición de una nueva generación de músicos negros que daban al género un aire más novedoso sin, por ello, dejar de reivindicar su sentido de raíz. Como guitarrista, Benoit siguió la senda de los Albert King, Collins o incluso de la parte más purista de Hendrix, pero, en el nivel del material a abordar, siempre ha evidenciado su gusto por lo urbano, por el sonido de rock y por las formas más cercanas al blues de Texas antes que por las del tradicional Chicago. En base a eso, el guitarrista añade en su música toques de un sur contaminadamente blanco y un estilo que retrotrae al blues británico de finales de los sesenta. Su guitarra araña aunque sin entrar en lo duro, su voz resulta tremendamente pálida y sus evoluciones se muestran más resueltas en la velocidad que en la búsqueda del feeling. Si eres amante de lo que se dio en llamar blues rock disfrutarás con él y, si prefieres una tendencia más tradicional, tampoco te defraudará. En “Westlands”, su último trabajo, se muestra tal como es y, para conocerle, es un álbum tan válido como cualquier otro de los suyos. E.P.
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