|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Blues Blasters “Keep the blues alive!”. BigBang. Mayo de 2002 Sigue sorprendiéndome (no lo puedo evitar) que, aunque el tiempo pase, los lanzamientos de discos de blues hechos por artistas españoles provengan siempre de pequeños sellos andaluces. No me refiero, obviamente, a los álbumes de blues-fusión (¿?) que, ocasionalmente, gente como Vargas lanza en una compañía grande, sino a las bandas que, al acabar el año, son capaces de presentar un listado de bolos más grande que Alejandro Sanz y que, sin embargo, nunca tienen repercusión en medios que, si saben lo que es el blues, piensan que lo tiene que hacer, necesariamente, un negrito pobre con una guitarra rota nacido en Mississippi. Eso o B. B. King, claro. Sin embargo, las bandas de valía que aparecen en nuestro sur siempre terminan encontrando una compañía que les ría la gracia y les edite un disco que, con el tiempo (y aunque sólo sea vendiéndolo en los bolos) termina convirtiéndose en un pequeño clásico para el aficionado que nunca ha estado en Nueva Orleáns o que prefiere veranear en Marruecos antes que en Memphis. Para ellos, este “Keep the blues alive!” probablemente tenga un valor al alza. Todos los componentes de lo que ahora son Blues Blasters han pasado por formaciones que pueden ofrecer carrera y discografía y, a la hora de ponerse en directo, pueden presumir de tocar en Estados Unidos mucho más que cualquier tipo de los de “Operación Triunfo”. El disco es delicioso, con un amplio espectro en el que se evidencia el gusto por el terciopelo instrumental y en el que cada matiz está cargado de feeling absolutamente blanco. Uno de esos álbumes que no tiene nada que envidiar a lo que nos llega por aquí dentro del terreno del blues. Quitando excepciones, claro. E.P.
|