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Amparanoia
¿Hay alguna duda de que Amparo y los suyos son de ésos que marcan estilo? Cuando apareció el primer álbum de Amparanoia podía haber dudas de si esto no era sino un producto más dentro de la moda del “buen rollito”, el mestizaje y la querencia latina. Aquél ya marcaba diferencias, pero… como significaba el cambio de rumbo dentro de la carrera personal de Amparo uno siempre podía tener sus prejuicios. Afortunadamente, si los había, desaparecieron con “Feria furiosa”, una consolidación de formas, de actitudes y de maneras de afrontar la vida diaria. “Somos viento”, su tercer álbum, no viene sino a evolucionar sobre el precepto, a colocar un ladrillito más en la pared. Actualmente, ni Amparo ni Amparanoia (no confundir entre el alma y el grupo) dejan nada al azar. El hecho de realizar una grabación divertida ya no es sinónimo de montar un kilombo tremendo en el estudio dejando que cada uno que pase por allí se apunte. Ahora se apunta mucha más gente que antes, pero todo de un modo más ordenado, concreto y con un fin real: el de enriquecer las canciones. Eso, con todo, no hace perder espontaneidad ni frescura al resultado musical. Del mismo modo, abordar temas de mayor profundidad y de decantarse por una determinada opción de vida tampoco implica dejar de ver la parte alegre de la existencia: hay infinidad de motivos por los que luchar, pero es mejor tomarse la lucha con una sonrisa siempre que se pueda. “Somos viento” es, quizá, un disco menos tremebundo que sus dos predecesores, pero igualmente válido y con canciones estupendamente terminadas. E.P.
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