|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Garage Jack El Sol. 15 de febrero de 2002 Si algo se le puede pedir a un grupo nuevo es que elija su camino sin atender a modas ni corrientes. Estar a la última está muy bien sólo si conectas con ello, pero, cuando se convierte en una obsesión más importante que la propia música, termina siendo algo similar a la ropa o la bebida: hoy la adoras y, a la vuelta de muy poquito tiempo, te aburre. Garage Jack es de los grupos que, afortunadamente, parece tener las modas “cool” en lo último de su jerarquía y, viéndolos en directo, no puede sino alabarse su decisión. Cuanto menos, son de los que disfrutan en el escenario, no como esas bandas “fashion” que se tiran todo el rato mirando al suelo convencidos de que eso es lo que se lleva en los bares de Seattle. Esta banda ha debutado hace relativamente poco con un disco la mar de interesante y, a la hora de presentarlo sobre las tablas, convencen. Cuentan con un juego de dos guitarras que da soltura a su blues rock modernizado y delante tienen una frontwoman de ésas que deja las sensualidades y los coqueteos para cuando sale de marcha. En el escenario es una vocalista y, para pasárselo bien y hacer disfrutar al público, no le hace ninguna falta insinuarse ni estar todo el rato pegando caderazos. Como banda, Garage Jack aparenta soltura, buen conjunto y una uniformidad de criterios a la hora de abordar cada instrumento. Han tocado un montón de veces en salas pequeñas y eso parece haberles dado la suficiente tranquilidad como para sentirse cómodos en el escenario y tocar sin agobios ni nerviosismos. Gracias a ello han conseguido también un cierto número de seguidores que, como en todo concierto que se precie, colaboran con la banda aportando su disfrute y haciendo los coritos cuando es menester. Tanto mi chica como yo lo pasamos realmente bien escuchándolos y, aunque su material no pueda presumir de “novedoso” o de “innovador”, lo cierto es que, ante tanta modernidad, se agradece una banda que tome el rock por la parte que duele y lo haga suyo. Garage Jack lo agarran desde abajo, con sus letras en castellano y con una manera personal de abordarlo; no entran en confusionismos ni etiquetas y maman directamente de los clásicos. Lo presentan bien, suenan estupendamente y consiguen poner la sonrisa en la cara de la gente. ¿Se puede pedir más? Otra cosa será dentro de un tiempo, cuando esta etapa de su carrera ya haya quedado en el pasado. E.P.
|