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Chucho El Sol. 2 de febrero de 2002 Parecía que nunca iba a llegar. Después de haber visto a Chucho en La Riviera tan desafortunado en el asunto del sonido apetecía, más si cabe, disfrutar de sus canciones en un recinto más acorde con su oferta musical. Tampoco tenían suerte sus fans cuando vieron que, en enero, Alfaro y los suyos tenían que aplazar la fecha de la cita prevista debido a cuestiones de salud. Y, puede que fuera por aglutinar demasiadas esperanzas o por lo prolongado de la espera, lo cierto es que lo recibido no resultó tan fantástico como se preveía. Chucho estuvo sólido a nivel musical, abordó composiciones de casi todos sus álbumes y ofreció un buen dibujo de cómo se las gasta a la hora de componer, pero esa solidez contó con el inconveniente de volverse casi pétrea. Ni Alfaro ni sus músicos parecían sentir o vivir mínimamente aquello que cantaban. Sus movimientos en escena apenas existieron, las interpretaciones cayeron en una oferta ciertamente repetitiva y, al final, lo mejor de lo que quedó volando en el aire fueron, precisamente las canciones, aquello que no requiere de una puesta en escena para ser disfrutado. Si bien el material de “Los diarios del petróleo” ha mostrado una visión más vital dentro de la personalidad de Chucho, lo cierto es que dicha vitalidad no se traslada fielmente al escenario. Todo queda al albur de cómo las reciba el público y ninguno de los músicos hace aportaciones personales salvo, quizás, la de rebajar la intensidad sonora de las piezas debido a la dificultad de poner en directo todos los recursos sonoros que aparecen en el disco. De ese modo, canciones bellísimas, que cuentan con una gran poesía en sus textos y unos adecuados arreglos a fin de darle cuerpo, quedaban aquí como piezas de repaso que uno imaginaba, en su cabeza, mucho más dichosas en su versión discográfica. Con todo, el material ofrecido pareció más que suficiente como para que el público quedara con buen sabor de boca. Ello vuelve a indicar la fidelidad del público que sigue a este artista, si bien, desgraciadamente, anima poco a pensar en un crecimiento importante del mismo, algo que, a tenor de sus últimos trabajos discográficos, sí podía esperarse de Chucho. E.P.
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