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Alanis Morissette presentó su nuevo álbum ante la prensa española. Marzo 2002 Liberación femenina
Igual es que estaba encarcelada y ahora no. Al escuchar a esta mujer uno siempre se queda con mal cuerpo: da la impresión de que ha sufrido un accidente o que se le ha muerto alguien y que está en un nuevo proceso de recuperación. En teoría, su nuevo trabajo dejaba de lado esa faceta, pero, lejos de ser verdad, ahonda más en una perspectiva íntima en la que la mayoría de las letras hablan de problemas, relaciones chungas y desengaños. En la rueda de prensa que ofreció en Madrid a fin de presentar su nuevo “Under rug swept” no tardó demasiado en aparecer el tema: la canción elegida como single (“Hands clean”) es una colección de lindezas que le dice a un personaje sin identificar. “Esa canción habla de una relación oculta “--comentaba--”, que estaba bajo la alfombra. La otra parte de la relación insistía en llevarlo todo en secreto hasta que, en un momento dado, desistí de la situación y me animé a abrirme, a liberarme y a contarlo. Esa faceta de liberación domina todo el disco”. La liberación, por lo que contó la cantautora canadiense, se produjo casi de golpe: “Hay fases en las que no sólo no compongo, sino que ni siquiera escucho música. A lo largo de esas fases acumulo mucha presión dentro de mi, tanta que, en un momento dado, todo explota y se rompe. Entonces me voy al estudio y grabo todo lo que hago. Con este disco ha habido momentos en que he compuesto y grabado una canción por día. Algunos hasta dos canciones”. “Under rug swept” llega después de que el último disco de la Morissette fuera un acústico para la MTV y de que su anterior álbum de estudio supusiera una desilusión para quienes pensaban que iba a resultar tan comercialmente rentable como su exitazo “Jagged little pill”. El hecho derivó en una cierta ausencia, tanto de la escena como de las giras de directo. Cuando se la preguntó por su regreso, Alanis apuntó que “retorno a una estructura en la composición. Con el anterior disco tuve mucha presión y mi manera de componer se modificó. Después de pasado un tiempo, he vuelto a disfrutar componiendo y lo he conseguido regresando a un tipo concreto de formato a la hora de escribir. Ese es el único regreso que he tenido”. Del mismo modo, el bajón de resultados en cifras generó un montón de rumores en los mentideros que se dedican al chismorreo musical. El asunto era la renegociación de su contrato con Maverick, el sello “madonniano” para el que graba la Morissette. “Mis relaciones con Maverick son estupendas “--dijo sobre el particular--”, pero llegaron tras una negociación. Yo necesito que, tanto en un contrato como en una relación personal, las cosas sean buenas para las dos partes, y eso siempre supone tener las cosas tan claras como para asumir que, ante lo irrenunciable, siempre tendrás que afrontar la posibilidad de dejarlo todo”. Pero… dejémonos ya de asuntos colaterales y hablemos un poco de “Under rug swept”. Dado que la compositora incide en el hecho de que sus canciones son, en gran parte, reflejo de sus sentimientos y de su manera de ver la vida, era lógico interesarse por los cambios que tiene su nueva obra respecto a sus discos anteriores: “Este álbum no refleja el momento en que se ha hecho ni mejor ni peor que los anteriores. En él simplemente he tenido más autonomía a la hora de trabajar”, comentaba al tiempo que hablaba de la enorme participación que ella misma ha tenido en el disco. En “Under rug swept” no sólo canta y compone, sino que aborda un amplio trabajo instrumental y no duda en colocarse como productora. Ello supone que, en teoría, muchos de los “miedos escénicos” de esta mujer han desaparecido: “Ahora no soy vulnerable “--decía--”. Antes ocultaba cosas, me mostraba más temerosa ante la gente. Me he dado cuenta de que es menos cansado mostrarse como eres”. Y, en ese terreno, como era previsible, volvió a aparecer la singular manera en cómo esta mujer, chiquita pero matona, habla de ciertos personajes en sus canciones: “Cuando hablo de otras personas suelo enseñarles el tema antes de grabarlo, por si pueden molestarse en algo. Con ‘Hands clean’ ha sido diferente: para mí se trataba de romper una especie de secretismo. No sé qué le habrá parecido a la otra persona lo que digo de ella”. Preguntada sobre la evolución que supone “Under rug swept”, Alanis hizo un brevísimo repaso de su carrera discográfica: “Definiría ‘Jagged little pill’ como urgente, enérgico, como un desahogo. ‘Supposed former infatuation junkie’ reflejaba más la gratitud y la rebeldía y, respecto a éste, diría que es una especie de conexión, de unidad, de comunicación”. Se la olvidaba, lógicamente, hablar de aquellos dos discos que grabó antes de saltar a la fama, aquéllos en los que ejercía de niña prodigio en su tierra canadiense. Pero alguien se lo recordó: “Aquellos discos son para mí como para cualquier persona una foto suya de cuando tenía catorce años. No me reflejan realmente, aunque los guardo aprecio”, señaló. De “Under rug swept” han quedado fuera catorce canciones que, probablemente, verán la luz un día u otro. En principio se hablaba de un miniLP que podría salir a la venta antes del verano, pero Alanis habló de otro proyecto bien diferente: “Grabamos en vídeo todo lo que se hizo en el estudio y pensamos publicarlo en poco tiempo. En ese vídeo se incluirán algunas de las canciones que no aparecen en el álbum”. Por último, y para cerrar el asunto del nuevo álbum, se la inquirió sobre la elección de sus colaboradores: Me’shell N’degé Coello, Dean DeLeo, Flea y Eric Avery. “A Me’shell la elegí yo. Siempre la he admirado y respetado. El resto de los músicos me los propuso la compañía y me parecieron bien. La experiencia resultó positiva y divertida”, comentó. El asunto de que unos músicos aparezcan en discos de otros parece ya una tónica tan habitual que empieza a calibrarse en los planes de marketing. Pero no es sólo Alanis la que recurre a ello; también hay otros artistas que ven positivo que la propia canadiense se haga un cameo en alguna de sus obras. El último en solicitarlo fue Tricky: “Me llamó por teléfono y me dijo que estaba grabando un disco, que me acercara a ver. Me sentí muy bien cuidada y hubo una gran comunicación en lo que hicimos”. Llegaba la hora de hablar de otras cosas. La buena de Alanis es de las que no se conforma únicamente con grabar discos. Antes de meterse en el estudio para hacer “Under rug swept” colaboró en la película “Dogma” interpretando a Dios y escribió los guiones de sus propios vídeoclips. ¿Está esta mujer pensando en volver a meterse en el cine? “Me encantaría escribir una historia mía e, incluso, hacer el guión y dirigirla. Hasta el momento sólo he escrito para cortos y para mis vídeoclips, pero no me importaría abordar el proyecto de un largometraje”, comentó contestando a la pregunta. No puso objeciones en volver a interpretar “siempre y cuando me complementara con el director”. Y, cuando le preguntaron por su experiencia como “Dios”, apuntó que “no fue nada difícil. Todos tenemos dentro de nosotros algo de divinidad. Lo único que había que hacer era dejarlo salir fuera”. Del mismo modo que de vez en cuando se arrima al cine, Alanis también tiene en mente escribir una novela y ha comenzado a enseñar sus obras pictóricas. ¿No son muchas cosas al mismo tiempo para que todas salgan bien? “Es mejor concretar los esfuerzos en una sola cosa cada vez “--contestó--”. Con este disco, por ejemplo, he estado trabajando un año entero sin hacer otras cosas. Luego, sin embargo, hay etapas en las que no me apetece componer; es entonces cuando escribo, pinto o hago otras cosas. De todos modos, todo ello es complementario: una cosa ayuda y da ideas para otra”. Actualmente, como es lógico, la cantautora está con la cabeza puesta en su próxima gira, la cual la traerá a Europa en verano aun cuando todavía no hay fechas confirmadas para un posible paso por España. Como era de prever (esto durará), alguien sugirió que Alanis diera su opinión sobre los sucesos del pasado 11 de septiembre y que explicara si lo ocurrido influyó algo en el resultado final del disco: “El disco estaba acabado ya, así que los acontecimientos no influyeron en nada en su resultado. Sí nos afecto en nuestra actividad de directo, ya que algunos de los conciertos que estaban programados se cancelaron y, por el contrario, participamos en otros realizados en plan benéfico. A raíz de esto, algunas personas estadounidenses que estaban dormidas hacia el mundo se han despertado, otras han seguido durmiendo después de despertarse y otras solamente han visto acentuadas sus creencias. Pienso que, en lugar de arreglar los problemas únicamente poniendo parches que derivan en conflictos, mejor sería alcanzar una conexión colectiva, notar que estamos interconectados y ponernos de acuerdo en no estar de acuerdo. No se puede dejar que, en estas cosas, decidan sólo unas pocas personas”. E.P.
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