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Dissidenten. Junio de 2002

Pasando por el remix

El trío formado por Marlon Klein, Uve Müllrich y Friedo Josch es uno de los históricos dentro de la música contemporánea. Como Dissidenten fueron uno de los grupos que más colaboró a que el mundo occidental prestara oídos a corrientes de otras culturas lejanas. “Cuando nosotros empezamos ya había una escena electrónica en Alemania, pero la música de otros países no occidentales era considerada sólo como folklore. Lo que nosotros hicimos en aquel momento era una especie de matrimonio imposible. Luego, con la era de los DJs, todo se normalizó mucho más y no parecía tan raro unir música de otras culturas con elementos electrónicos”. Curiosamente, ahora es cuando, con más de veinte años de carrera a sus espaldas, la música de Dissidenten empieza a unir su mundo natural con la escena de clubs en la que los DJs son los reyes. “Muchos DJs usaban nuestros temas y nosotros veíamos cómo, poco a poco, la gente dejaba de ir a nuestros conciertos aunque luego fueran a un club a bailar con nuestra música. Pensamos que no estaría mal dar a esos DJs nuestro material para ver qué podían hacer con él”, comentan los miembros del grupo refiriéndose a “Dissidenten remixed”, el nuevo álbum de la formación en el que se ven fotografiados por gente como Lelonek, DJ Badmarsh, Slop Shop, Simbad vs. Mowgly o Deep Space gracias a sugerentes remezclas de su material. “No todo nos gusta igual “--afirman--”, pero la idea es buena. Hacer un álbum así es difícil por cuanto estamos hablando de gente muy distinta. Nos parece algo raro. No sé lo que pensarían Jimi Hendrix o Miles Davis si escucharan su música remezclada”.

El grupo, que ya está trabajando en un nuevo álbum en el que se podrá escuchar su trabajo con orquesta, es de los que popularizó la etiqueta “world music” en la década de los ochenta. La propia etiqueta, así como el grupo, ha cambiado su concepción original: “Ahora, con tanto Internet y todo eso, no encuentras tantas cosas nuevas. Cuando nosotros empezábamos apenas había ese tipo de tecnología y, cuando llegabas a Marruecos, por ejemplo, todo era absolutamente nuevo para ti desde el punto de vista musical. Ahora escuchas a un grupo de world music y ves que su guitarra eléctrico es blanco, que su bajista es blanco y que su música tiene muy poco de otro mundo que no sea su hábitat natural. Actualmente es más preocupante la situación social que la musical: la gente acepta la música africana o asiática, pero, sin embargo, le molesta que gente de esos continentes venga a ocupar puestos de trabajo a su país aunque sea consciente de que hacen falta trabajadores”.

El trío reconoce que, a lo largo de sus veinte años de carrera, lo que más han obtenido ha sido “amigos. Dinero, no mucho. Ahora estamos en un momento en que tenemos necesidad de volver a hacer algo europeo. Nuestra mente también nos pide una expresividad alrededor de nuestra cultura. Pero queremos hacer algo auténtico, no algo mecanizado, y hemos encontrado una combinación que nos gusta. En el próximo disco utilizaremos cien músicos y cuarenta voces de diferentes países”. Lo escuchado (no tienen ningún problema en dejarme escuchar un corte de su siguiente álbum en un pequeño walkman) se acerca a la música barroca y a la dinámica argumental de las bandas sonoras cinematográficas. “Estuvimos en el Danubio durante un año viendo naturaleza y animales, creando loops y ritmos que trataran la percusión como si fuera la respiración del agua”.

De momento habrá que esperar y conformarse con “Dissidenten remixed”, un disco que ha influenciado la actual puesta en escena del grupo, la cual no es muy parecida a la que se pudo ver en su actuación en las fiestas de San Isidro en Madrid. “Hacemos un amplio montaje con vídeos, como si fuéramos DJs de imágenes. Utilizamos samplers y un DJ. Es un espectáculo muy poco ecológico, lo reconocemos”.

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Dissidenten. “Remixed”. Exil