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Ballads. Junio de 2002

No todo el jazz es bebop

Entre el público más joven es muy común entender la música de jazz como una sucesión de solos ejecutados por trompetistas y saxos desbocadamente acelerados. Cuesta, a principios del siglo XXI, entender que el jazz es un género más amplio y variado que, por ejemplo, el rock, que sólo cuenta con la mitad de años de vida. Una muestra del eclecticismo y riqueza que puede generar la música de jazz son las abundantes colecciones que surgen alrededor no ya sólo de un artista, sino de un compositor, de un instrumento, de un arreglista o, como en el caso que nos ocupa, de un estilo concreto: la balada. EMI ha tirado del catálogo de su sello Blue Note y ha recuperado para la ocasiones grabaciones menos conocidas utilizadas en su día por el sello Roulette. Gracias a ello, ha puesto a la venta una serie de cinco discos con el título genérico de “Ballads”.

Cada disco está centrado en un personaje en concreto, por lo que es de suponer que la serie continúe agrupando más material obtenido de repertorios de otra serie de artistas. El único nexo de unión que une todos los álbumes, además del género musical, es el grafismo de la portada, caracterizado por tonos violetas y con dibujos esquemáticos que reflejan determinadas situaciones de relación y soledad. Los discos editados hasta el momento están centrados en dos vocalistas (Sarah Vaughan y Dinah Washington), dos saxos (Sonny Rollins y Cannonball Adderley) y el guitarrista Grant Green.

Cannonball Adderley. “Ballads”. Blue Note
Dinah Washington. “Ballads”. Roulette
Grant Green. “Ballads”. Blue Note
Sarah Vaughan. “Ballads”. Roulette
Sonny Rollins. “Ballads”. Blue Note