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Decididos ya por mover el esqueleto bueno es escuchar este “Latin house”, que
va ya por el cuarto volumen y que se ofrece ahora en una sesión construida por
Chris Simmonds. Entre los artistas de los cuales se sirve Simmonds aparecen
Cricco Castelli, Solid Roots, Groove Box, Damiao da Silva o César Ramírez. Pueden
ser poco conocidos, pero cuando se elige lo más interesante de su catálogo siempre
puede salir algo llamativo. (arriba)
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Alguna vez hemos hablado aquí de álbumes recopilatorios que recogen diferentes
interpretaciones sobre una sola canción. “Sunny” es exactamente eso, aunque,
en este caso, llama la atención que estemos ante lo que se anuncia en la carpeta
como “una segunda parte”. En el disco, la canción original de Bobby Hebb es
abordada de las maneras más diversas por gente como James Brown y Dee Felice,
Les McCann, Shirley Bassey, José Feliciano, Trini López, Marvin Gaye, Ella Fitzgerald
o Leonard Nimoy por citar sólo a unos cuantos. Sin duda alguna, “Sunny” es de
esas canciones con las que, en buena lógica, un autor puede pasar toda su vida
más que cómodamente dado la cantidad de interpretaciones y grabaciones que se
han hecho de ella. (arriba)
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¡Qué bueno! Igual que ahora se puede hablar sin ningún problema sobre las drogas
y su consumo dentro de las canciones hubo épocas en las que esto era del todo
inviable. De todos modos, la gente siempre se buscaba las vueltas para sacar
a colación el tema sin necesidad de hablar específicamente de él. O bien se
usaban nombres de lo más peculiares para referirse a ellas o bien se hacía alusión
a situaciones perfectamente entendibles para los iniciados. “Dope & glory”
es una joya de coleccionismo que recupera canciones de los años 30 y 40 realizadas
alrededor de las drogas, especialmente de la marihuana. Eso supone, aunque uno
nunca se lo pudo imaginar, encontrarse a toda la élite del jazz tradicional,
desde el ragtime hasta el dixie, el swing o el honky tonk, cantando a cosas
que a ellos “les interesaban”. Fats Waller, Cab Calloway, Benny Goodman, Georgia
White, Louis Armstrong, Nat King Cole, Big Bill Broonzy, Larry Adler y un montón
más de personajes cantando entre líneas con sus particulares estilos. El álbum,
además, es una maravilla, con un estuche la mar de coqueto y con abundante información
sobre cada una de las canciones incluidas. (arriba)
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Dice la historia de la música americana que Bill Monroe inventó el bluegrass.
El hecho viene determinado, sobre todo, porque sí adaptó el country & western
tradicional a un modo de interpretación sumamente folkie y campero de la mano
de sus Blue Grass Boys. Entre el éxito que tuvo y el nombre de su banda todo
colaboró para que, a partir de ahí, se le citara siempre como una de las cabezas
capitales de la música blanca americana. La música de Monroe es recordada y
homenajeada en “Cool, blue and lonesome”, un disco en el que aparecen artistas
poco conocidos por estos pagos pero fundamentales, algunos de ellos, para conocer
hoy en día lo que es el bluegrass. Alan Bibey, Don Rigsby, Lonesome River Band,
Ricky Skaggs, Tony Rice, Osborne Brothers o Jim Mills son algunos de los participantes
en el álbum. (arriba)
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Otro palo absolutamente americano es el doo wop, lo que aquí siempre se llamo
“duduá” haciendo un símil fonético con los coros que caracterizaban este estilo
de música vocal. Si bien el género ha dejado grandes clásicos dentro de la música,
no es menos cierto que también contó como seguidores a infinidad de grupos que
trataron de abordarlo desde corrientes poco convencionales y con escasa repercusión
comercial. Muchos de ellos aparecen en este “Doo wop underground”, un disco
doble la mar de agradable, llamativo y disfrutable. Desde el rock&roll de
los cincuenta hasta el soul más negro, todo se vio contaminado, en un momento
dado, por los arreglos del duduá y éste es un disco perfecto para comprobarlo.
(arriba)
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