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No es menos curioso el que un tipo como Francis McDonald se ponga a hacer, a
estas alturas, una “ópera pop”. McDonald, que firma su disco como Nice man,
junta en “Suachielhall & hope” una serie de canciones de típico corte pop
dentro de una historia conceptual que, sin las letras a la vista, es complicado
de seguir para el oyente. McDonald, músico de sesión que ha trabajado para un
montón de artistas británicos, se curra aquí casi todos los instrumentos, lo
que hace de la obra un fruto tan personal como los que hiciera Juan Palomo.
El disco no llama la atención, pero tampoco es malo: tiene sus cositas y alguna
que otra canción es totalmente válida para ambientes veraniegos y bailes de
guateque. Muy british en todo momento. (arriba)
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Utah Carol es uno de esos grupos tranquilitos y afables que tanto surgen actualmente
en el ambiente inglés. Sin embargo, ellos son americanos y, por tanto, más abiertos
a meter cualquier cosa dentro de sus canciones. “Confort for the traveler”,
su segundo álbum, es una especie de concepto que aquí podían defender los Fresones
Rebeldes, pero cuenta con un trabajo musical mucho más acertado. No son tan
popies ni ñoños, aunque su música es totalmente naïf. (arriba)
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Llamativo el hecho de que haya aparecido por aquí el “The headless horseman
is a preacher”, el disco que Brando lanzó el año pasado. Y es llamativo no porque
uno se pregunte el interés que puede llegar a tener Brando (para gustos hay
colores, que dice aquél), sino porque la banda tiene ya otro disco en la calle
editado este mismo año. Con ésas hacen cuatro grabaciones en dos años, cosa
nada extraña a tenor de la poca exigencia, tanto de composición como de sonido,
que pone la banda en sus trabajos. Post rock de poca entidad y con muy poca
cosa que reseñar. (arriba)
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Otro que llega con cierto retraso a nuestro país es Destroyer, la banda liderada
por Dan Bejar que tanto ha dado que hablar por su enorme parecido (a nivel de
composición) con el Bowie de la primerísima época. En “Streethawk: A seduction”
la comparación sigue siendo válida dado que, aunque Bejar no tiene nada de glam,
su música bebe directamente de la reconocible en “Space oditty” y similares.
El es mas lo-fi que Bowie y en eso radica sustancialmente la diferencia, pero,
en las tendencias musicales y en las formas de los arreglos… parece realmente
un fan apasionado. (arriba)
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Mucho más elaborado y, por qué no decirlo, encantador es el nuevo álbum de Perry
Blake, un personaje que mejora en cada obra y que en “California” ha cuajado
un trabajo excelente. Los ambientes, las melodías y los arreglos utilizados
por Blake hacen del álbum una pequeña joyita a medio camino entre el crooner
de tipo americano y el cantante sentimental que en el fondo es Blake. Este irlandés,
que comenzó casi con el amaneramiento del cantautor, ha ido recogiendo en su
música conceptos que recuerdan al más lánguido Bryan Ferry o a cantantes de
smooth de buen gusto. El disco es altamente recomendable. (arriba)
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