Canción
junio de 2002
Canibala. “Jondospeed”.
Organic
Gilbert Becaud. “Gilbert Becaud”. EMI
Grecia Castellanos. “La sombra de tu amor”. Ventura
Hamish Binns & Finis Terrae. “Al son
de los poetas”. Sonifolk
José María Vitier. “Canciones del buen amor”. Autor
María Jiménez. “Donde más duele”. MuXXIc
Mark Eitzel. “Music for courage & confidence”. New
West
Oché Cortés. “Bolero”. Fonomusic
Paloma Berganza & Horacio Icasto. “Acev le temps”.
Ensayo
Pascual González & Cantores de Híspalis.
“La taberna de los poetas”. BlueMan
Paul Fuster. “Happy nothing”. Quisso
Rosa León y Rafael Alberti. “Paloma desesperada”.
EMI
Tom Waits. “Alice”. Anti
Tom Waits. “Blood money”. Anti

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Desde hace mucho tiempo quedó claro que, a quien le gusta Tom Waits, le agrada
cualquier cosa que haga. Y Waits, que no es tonto, juega sus cartas manteniendo
la imagen de “maldito intelectual” que tanto agrada a su público. Ahora entrega
dos discos de golpe, uno basado en el musical “Woyzeck” (“Blood money”) y
otro más acorde a su producción discográfica (“Alice”). En los discos no falta
nada para echar de menos: esa voz ya casi artificial característica del personaje,
ruiditos de todo tipo irritantes para los oídos, melodías trágicas propias
de la escuela del music hall y unos textos singulares que insisten en las
temáticas de siempre. La única diferencia es que ahora los entrega de dos
en dos. (arriba)
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Parece que ya nadie se libra de hacer, tarde o temprano, un álbum con versiones
de canciones de otro. Por lo menos, eso es lo que da la impresión después
de que hasta Mark Eitzel haga lo propio. El cantautor, que ya se ha consolidado
como una figura de culto entre los seguidores de las tendencias personalistas
independientes, vuelve, en “Music for courage & confidence”, con un saco
en el que mete algunas de sus piezas preferidas pasadas por su peculiar tamiz.
Y la selección es de lo más singular: desde el “Do you really want to hurt
me?” de Culture Club hasta el “I only have eyes for you” que popularizara
Billie Holiday. Junto a ellas, piezas de Curtis Mayfield, Kris Kristofferson,
Phil Ochs y otros autores que, fundamentalmente, trabajaron dentro de la música
country. (arriba)
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Llevamos una época en la que parece que la canción francesa se ha vuelto a
poner de moda. Aparte de reediciones de todo tipo, recopilaciones oportunas
y hasta la apuesta que significó el álbum “Chanson flamenca”, llega ahora
una nueva fusión relacionada con los clásicos de Brel, Moustaki, Piaf o Brassens.
Se trata de la unión entre la vocalista Paloma Berganza (sobrina de la soprano
lírica) y el pianista Horacio Icasto. Juntos han liado a varios músicos más
para presentar una sugerente fusión jazzística alrededor de las melodías más
conocidas de la canción francesa. De ese modo puedes encontrarte sugerentes
musettes, medidos interludios instrumentales o acercamientos a la bossa entre
otras muchas cosas. Lo malo de estos discos, como siempre, es que las canciones
son las mismas las cojas por donde las cojas. Llama la atención que quien
siempre presume de conocer la chanson termina decantándose por los temas que,
igualmente, conoce todo el mundo. (arriba)
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Horacio Icasto es también el pianista y arreglista de “La sombra de tu amor”,
el segundo álbum de Grecia Castellanos. Aquí el jazz se une a canciones clásicas
del repertorio crooner y son traducidas si en algún caso (“C’est si bon”,
“Smoke gets in your eyes”…) corresponden a autores extranjeros. Grecia trata
de acariciar los temas y de exhibir una voz bien modulada pero casi insensible.
Abordar piezas tan incontestables pone siempre las cosas difíciles.(arriba)
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Prueba de lo que decíamos de la canción francesa es que, como quien no quiere
la cosa, nos aterriza por aquí un disco de Gilbert Becaud. Y no es el tradicional
recopilatorio que se hace cuando uno acaba de morir (Becaud lo hizo en diciembre
del año pasado), sino el álbum que estaba grabando y que, por cuestiones familiares,
ha terminado su hijo. Dos de los temas están cantados por Annie Cordy y pertenecen
al musical “Madame Roza”, del cual Becaud fue autor. El resto sí cuenta con
la presencia del clásico crooner francés, un personaje emblemático que nunca
perdió el favor del público aun cuando permaneció ausente de los escenarios
durante períodos bastante prolongados. Es lo bueno de ser francés en Francia.
(arriba)
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El pianista José María Vitier es el capitán del barco que aparece con el título
de “Canciones del buen amor”. En él, poemas clásicos de Lorca, Calderón de
la Barca, José Martí o San Juan de la Cruz se unen a letras de Silvia Vitier
para realizar un ejercicio contextual en el que una orquesta pone base a interpretaciones
de Silvio Rodríguez, Martirio, Ivan Lins, Jorge Drexler o Luis Eduardo Aute
entre otros muchos. Son canciones de amor en toda regla. En tanta regla, que
casi se plantean en un modelo de suite. (arriba)