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Goo Goo Dolls
Parece que a Goo Goo Dolls les ha costado encontrar material para hacer un nuevo álbum. O eso o se lo han tomado con relajación, ya que su anterior disco es de hace cuatro añitos. Mucho tiempo para que una banda de rock no sufra cambios, tanto musicales como personales. Los Goo Goo Dolls del 2002 son una banda con toda la entereza y musicalidad que se puede pedir a un grupo americano que triunfa en todos los medios y listas de su país. Ya no se corren riesgos porque los que se corrieron se han convertido en tendencias mayoritarias. Hoy, la música de Goo Goo Dolls puede considerarse un rock adulto sin estridencias ni desfases. Todo lo que hacen está muy apañadito y suena como un tiro. ¿Qué puedes esperar entonces de “Gutterflower”, la reaparición discográfica de la banda? Pues lo dicho: canciones redondas, adornadas con coros de lo más pegadizos y con estribillos de corte rockero de ésos que te hacen bailar más que dar saltos. Hay que reconocerles a Rzeznik y Takac su capacidad para hacer este tipo de canciones y, del mismo modo, agradecerles que hayan adaptado su sonido a un formato más mainstream y considerado. Las piezas de “Gutterflower” pasan por un abanico corto, no aportan excesivas complicaciones y saben abonar lo, en principio, más resultón que tiene cada pieza. Si en unas es un riff quedón, en la mayoría son melodías de voz de bajo registro que se quedan en un par de escuchas. A partir de ahí el asunto es presentarlo correctamente, aderezarlo para que sea más dulce que salado y defenderlo con una interpretación acorde. Los Goo Goo Dolls hacen todo eso con solvencia y oficio, con lo que firman un disco muy aceptable en el que muchas de sus canciones terminarán quedándose en tu cabeza. E.P.
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