Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

El Ultimo ke Zierre. Julio de 2002

Del hoyo bien alto

Desde Castellón (bueno: el disco lo sacan desde Euskadi y ellos graban allí, así que mejor sería decir “huyendo de Castellón”: “lo que no hay son estructuras: no hay técnicos, no hay profesionales de la música, no hay buenos estudios… pero lo que sí hay son muchos grupos, salas…”) nos llega el nuevo trabajo de un grupo que poco a poco se va quedando en la conciencia de los aficionados a sonidos duros e irreverentes. “Bulla”, su anterior trabajo, recorrió el país con más gloria que pena: “con aquel disco hemos estado tocando dos años y la verdad es que vino mucha gente a los bolos. Se vendió un puñado de discos”. Y ahora, tras este tiempo sin canciones nuevas, nos llegan otras doce. “Nos gusta hacer las cosas con calma. No pensamos que las grabaciones haya que hacerlas porque toca. La cosa es grabar cuando tienes algo que te gusta, algo interesante”. Para registrarlas, el grupo ha dejado Castellón y se ha desplazado hasta los estudios Tío Pete, en Vizcaya. “El anterior ya lo grabamos allí y el directo también lo mezclamos. José Lastra, el técnico, trabaja allí, y lo que hemos hecho ha sido traernos un productor de Castellón, Juan Carlos Tomás”. Pedro, bajista y compositor de las canciones, es quien va respondiendo y lanzando algunas flores sobre el nivel de música que existe en Euskadi, más si lo comparamos con la remota Castellón: “hay buenos profesionales. Están unos años adelantados en el ámbito técnico”.

Si nos sumergimos en el oscuro mundo de las canciones nos encontramos con eso mismo, con oscuridad y con intensidades y efectos más o menos arriesgados. “Sí. En algunas canciones hemos buscado dar un aire oscuro. Creo que se nota en todo el disco; todas las canciones van relacionadas, como una novela”. Cosa que apreciamos más en las letras, la mayoría debatiéndose entre las miserias del barrio y sus personajes diarios, verdades que, aunque no queramos, nos sonríen escupiéndonos desde la ventana nada más asomarnos: “hablan de nosotros. Lo que sale por la televisión o lo que dicen por la radio no es nuestra realidad: ése es otro mundo”. Putas, locura, rejas, droga o amor (amén de la calavera de la portada y el titulo, “Veneno”) son algunos de los destellos que saltan desde el libreto de canciones. “Algunos temas son autobiográficos y los que no son historias de gente muy cercana a nosotros, y yo creo que de gente muy cercana a quienes escuchan nuestros discos”. Pedro comenta que también se encarga de las letras, aunque luego las cante Roberto: “en casa me salen las ideas que luego nos curramos entre todos en el local. Sobre las letras… creo que Roberto las defiende muy bien. Es indiferente quien las escriba: cantar significa interpretar y Roberto lo hace estupendamente”.

La maquinaria del quinteto, que se luce de lo lindo en sus directos, contactando a la primera con unos seguidores que ya les pusieron a prueba en escenarios más modestos y ambientes más cargados cuando estaban abriéndose camino, está ya lista para volver a presentarse, esta vez con temas nuevos y con la incorporación de un guitarrista, Tonet, que sustituye a Viçent. “Le hemos dedicado el disco. Ha estado con nosotros toda la vida y unos meses antes de entrar a grabar tuvo que dejarlo por problemas personales que no vienen al caso. Ahora está Tonet, que tocaba en un grupo llamado THC. Es uno más de la banda y aporta su personalidad. No toca como Viçent: tiene su estilo y da frescura”.

Turrón & Babas.

Ultimo ke Zierre. “Veneno”. Suicidas