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Paul Oakenfold
Esto ya es otra cosa. Cuando apareció el “Travelling” de Oakenfold admitíamos que, en el fondo, no era un disco pensado como tal. Una colección de remezclas tiene demasiados inconvenientes como para que pueda disfrutarse con los mismos parámetros que un disco pensado para ser escuchado. “Bunkka”, sin embargo, no tiene esos conflictos: cuando Oakenfold entró en el estudio tenía pensado hacer, realmente, un álbum suyo, no una recopilación o un tema orientado a las pistas de baile que, mañana o pasado, pueda juntarse con otro. En ese aspecto llaman la atención los derroteros por los que este DJ se ha atrevido a bucear. La mayoría de lo que podemos encontrar en el álbum no es sino pop electrónico, muy en la onda de lo que hicieron predecesores del palo como Mike Oldfield o Jean Michel Jarre. Junto a eso hay detalles mucho más contemporáneos: toques de techno, elementos trance que aparecen y desaparecen y hasta cierto punto jungle que colabora para enriquecer los arreglos de las piezas. Con todo, el disco es tan ecléctico que ni siquiera faltan las canciones: Oakenfold ha reclutado a vocalistas femeninas para que interpreten las melodías principales de algunos temas y dichos temas colaboran para que el disco alcance ese tono pop generalizado que impregna casi todo el álbum. Como compositor, no parece que, de momento, Oakenfold tenga ninguna gracia especial: se maneja en terrenos que hoy están poco manidos y eso le aporta particularidad, pero su punto fuerte sigue estando en el tratamiento sonoro de sus producciones. Sería raro que estos temas llegaran por separado con nitidez, pero, agrupados, cierran un disco muy vistoso que, con todo, queda por debajo de los clásicos. E.P.
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