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Beef “La bohème”. Elefant. Julio 2002 Bueno… Hay grupos a los que les gusta ser “raros”. Es una opción. La mayoría de estos grupos buscan belleza allá donde muy poca gente la encuentra y se ven cómodos con sonoridades y composiciones que son incapaces de ser tarareadas. También es parte de la opción. Beef, además, son veteranos en esto. Es uno de los pocos grupos que han quedado vivos de una generación que entendió el noise como una posibilidad expresiva. Hoy el noise es considerado por la mayoría como un estilo que no dejó nada tras de sí; para otros es parte de la biblia musical. La nueva obra de los catalanes ha de ser mirada desde esa óptica, desde aquélla que premia el riesgo aun cuando el resultado sea de lo más discutible. Particularmente, dudo que, después de haberlo escuchado un par de veces para escribir esto, vuelva a poner este “La bohème” en mi reproductor. Otros, sin embargo, pueden verlo como uno de esos discos históricos ideal para rendirles culto. Siempre hay parámetros para valorar las cosas, sobre todo cuando la valoración se hace a nivel de “escena” en lugar de echar una mirada a lo que ofrece, hoy en día, un panorama musical sin fronteras estilísticas. Las composiciones de Beef no son especialmente brillantes y abundan en formatos tremendamente simples que se complican en base a su tratamiento sonoro. Por complicar las cosas, hasta la portada del disco se hace con caracteres cirílicos. Debe molar más dentro del mundo del noise. En “La bohème” hay ciertos aspectos de pop que hacen más llevadera la escucha del disco, pero es el típico pop abrumador, denso, con guitarras crudas en las que lo obsesivo es lo predominante. Si se trata de causar en el oyente un estado de desolación el álbum lo consigue. Y hay gente a la que le gusta sentirse desolada. E.P.
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