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Femi Kuti + Youssou N’Dour Muralla Arabe. 1 de junio de 2002 Era la oferta africana del Urban Mix Festival. Y con cierto caché, todo hay que decirlo. Juntar hoy en día al nigeriano Femi Kuti con el senegalés Youssou N’Dour hace un cartel de lo más apetecible. El motivo es doble: por un lado refresca una oferta que se aleje de los modos mayoritarios que empiezan a convertirse en directos repetitivos llenos de tópicos y, por otro, un concierto como éste acerca con garantías a muy diversas formas de lo que ofrece, hoy por hoy, la música africana. Femi Kuti es, en el fondo, un hombre de jazz. Partiendo de abundantes formas rítmicas, permite a sus músicos una creatividad enorme que, en poco tiempo, va tiñéndose de funk sin dejar por ello de emular los sonidos de su Nigeria natal. Bien es cierto que aún cuenta en su música con un elemento heredado considerable: se ha ganado el sambenito de “representante del afrobeat” por ser el hijo de Fela Kuti, pero ello tampoco quita la certeza de que estamos ante un artista con mucho criterio a la hora de elegir y componer su música. Kuti se hace acompañar de una banda amplia que gira en torno a la percusión, y eso es lo que construye el tronco principal de su música. Alrededor de la misma, los vientos, sus propios teclados o las cálidas guitarras giran hasta coincidir en esquemas más o menos asumidos como válidos a fin de dar consistencia a una pieza. Los temas del nigeriano son largos, pero dentro de ellos se pueden encontrar tres o cuatro subpiezas que se van sustituyendo unas a otras en un orden bastante aleatorio.
En directo, Youssou es una garantía de calidad: tanto él como sus músicos exponen lo mejorcito que tienen aun cuando no concedan su parte más vital. Tal vez el artista crea que esa disposición no es la mejor para crecer en el mercado mundial y, de momento, nadie le puede quitar la razón en ese terreno, pero sí se agradecería que, en vivo, deje salir su parte de león sin que por ello tenga que renunciar a su espíritu de gacela. E.P.
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