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Babylon Chat El Sol. 17 de enero de 2002 Se hacían de rogar los asturianos. Su actuación, que hacía también las veces de presentación en sociedad de su último "Bailando con Brando", se había trasladado desde su ubicación inicial en diciembre, lo que colaboró a avivar las expectativas de sus cada vez más numerosos fans. La mayoría de ellas se cumplieron por cuanto Babylon Chat han conseguido, con su nuevo trabajo, una buena colección de canciones que saben defender en un escenario con una solvencia absoluta, aunque, como nota principal de la actuación, habría que señalar que el espectáculo escénico que ofrecen actualmente los presenta muy renovados respecto a su anterior visita a esta ciudad. El grupo ha cambiado a uno de sus miembros, pero nada se ha visto afectado a la hora de ponerse delante de la gente. Su nuevo componente ocupa el sillín de la batería y no es de los que, por tanto, influya a la hora de cambiar la puesta en escena. Esta ha bajado el nivel de transgresión y provocación que iba asociado a las canciones de "Hotel adicción" y se muestra ahora mucho menos glammie y efervescente. Por el contrario, el nivel instrumental de los chicos ha crecido de un modo considerable y el resultado sonoro de sus nuevos temas cuenta, por tanto, con más recursos. Eso no quiere decir, en modo alguno, que la banda asturiana sea ahora menos divertida o que aparente unas maneras más formales. Al contrario: Babylon Chat siguen siendo un seguro absoluto para pasar un buen rato aunque actualmente sus mejores argumentos sean las canciones en sí mismas. Los nuevos temas evidencian una influencia palpable del rock madrileño más clásico. Y eso, sonando en Madrid, es un seguro de vida. La voz de Igor tiene un montón de arranques que recuerdan a Ramoncín y el par de guitarras maman de Burning en un montón de riffs. Si a ello le añades que las letras de los Babylon son vivarachas, atrevidas y juveniles ves que, por momentos, te encuentras recuperando tu adolescencia y tocando una guitarra en el aire sin dejar de mover los pies. El comentario no es gratuito: los chicos hasta se marcaron una versión sumamente guitarrera del "Es especial" de la banda madrileña y lo hicieron dejando su nota desvergonzada a la hora de intercambiar los textos de la canción. El tema fue, con mucho, lo más disfrutado por el público, lo que no deja de evidenciar el cariño que los madrileños guardan siempre a sus bandas históricas. Aún cayeron más versiones (el "Burning love" de Elvis) que se entremezclaron con facilidad con una mayoría de material propio. "Camaleón", "Las chicas del Roxy"... todo sonó perfectamente y dejó un sabor de boca estupendo si pensamos en la mejora que el grupo ha experimentado. Si continúan a este paso... el rock'n'roll vuelve a tener otra oportunidad en nuestro país. E.P.
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