|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
El debut del trío Big Black Beat consolida la oferta del funk electrónico. Enero 2002 ¡Para bailar!
Funk, jazz, blues, soul... todo esto y mucho más es lo que sirve a Moncho Torrent, Aljosa Mutic y Sergio Patricio para poner en marcha lo que han dado en llamar Big Black Beat, un proyecto con alas en los pies en los que se vuelve a imponer la formación de un par de músicos y un DJ. Moncho estudió el saxo en la primera academia de música moderna y jazz que se instauró en Barcelona, trabajó en diferentes emisoras de radio y su inclusión en el mundo de la música le hizo ser hasta programador de discotecas. Antes de conocer a sus actuales compañeros danzó por el ambiente barcelonés y se granjeó cierto cartel como músico de sesión: "Si dejé de tocar con otros músicos fue precisamente porque no me llenaba ni me hacía sentir bien tocar simplemente la música de otros. Estuve durante muchos años con formaciones conocidas aquí: Rocky Muntañola, Orquesta Diagonal, bolos en la famosa y originaria Cova del Drac... En formaciones propias nos dedicábamos más al jazzin (bossa, swing...). En la radio conocí al guitarrista Fernando Marco y, con él, empezamos a hacer jazz vanguardista. Seis años después volví a Barcelona para entrar de nuevo en la movida musical. Conocí a Aljosa, montamos E-150, nuestro primer grupo, y a continuación Big Black Beat. Después apareció Sergio y ahora... ya ves dónde estamos", apunta. Moncho se encarga en Big Black Beat del saxo, percusión, sampler, secuenciadores, filtros y procesadores de sonido en general. Aljosa también proviene del jazz. Nacido en Zagreb, pronto se dio cuenta de que no llegaría al nivel de los Petrovic, aunque estuvo jugando una época en los juniors de la Cibona. Eso le decantó por la música y terminó titulándose en el conservatorio de su ciudad para pasar a formar parte de la big band de la televisión yugoslava. El destino le llevó a Barcelona y sus colaboraciones con Jorge Pardo o Big Mama se empezaron a hacer habituales hasta que se sintió impresionado por la música electrónica. "No me gusta cerrarme a nada y, de hecho, ya ves que, aunque mi formación es clásica y de jazz, ahora estoy haciendo house con toques latin o funky. Me gusta demostrar que las influencias que tengo pueden aplicarse también a lo que algunos consideran un 'valor menor', como la música para bailar. El jazz comenzó como un tipo de música muy popular y abierto y ahora se asocia a un tipo de público superintelectual y cerrado. Aunque cada uno puede tener sus preferencias, pienso que hay que ser capaz de escuchar de todo y, a partir de ahí, quedarte con lo que más cosas te dice, con lo que más te gusta". La tercera pata de Big Black Beat es Sergio, DJ que, después de recorrerse el circuito barcelonés, aterrizó en Ibiza para tirarse una temporada trabajando en el ambiente isleño. De vuelta a Barcelona entró a formar parte del colectivo Night Sun Group consolidándose como residente en La Terraza y Discothèque. Además de haber hecho sus pinitos en diferentes salas de nivel internacional, también formó parte de algunas de estas sesiones que terminan formando parte de álbumes patrocinados por alguna sala. "La isla, para mí, fue como un master especializado. Pude palpar el movimiento del house en su pura esencia. En esa época disfrutabas de unos DJs residentes cuatro días a la semana y el resto tenías fiestas contratadas en las aparecían sus propios DJs y su público. Actualmente, si algo echo de menos, es precisamente eso que daba identidad a cada sala, sus DJs, algo que sólo percibí este año en el DC-10. Cuando algo underground gusta a las masas se transforma en comercial, por lo tanto existe una evolución, propiamente dicha, sobre el consumidor. ¡Algo bueno!". La idea del trío era la de "aportar nuestra música al panorama dance. Pensamos que la posibilidad de trabajar músicos y DJ juntos podía dar un resultado que se hiciera patente en las pista. Para nosotros es un placer hacer house y ver sonrisas, alegría y fiesta". La sesiones que habían grabado previamente les trajeron una oferta definitiva, de modo que, "después de haber incluido temas nuestros en varios mixes de La Terraza y Discothèque, la misma discográfica nos ofreció la oportunidad de grabar un LP con temas nuestros. La aceptamos y nos hemos dedicado de lleno a ello durante este último año". El resultado de eso es "Take the beat", un disco fresquísimo en el que prima el calor propio de la pista de baile: los influjos de un saxo sinuoso se entremezclan con mesura con los repetitivos ritmos contagiosos del house. Su mayor virtud es, probablemente, el no buscar el sonido mecánico, sino el abundar en las tendencias más orgánicas llegando directamente a los muslos de cualquiera que escucha. Sus piezas, explosivas debajo de una bola de espejos, pueden contaminarte en el salón de tu casa de manera que, finalmente, termines montándote tu propia sesión recuperando los viejos discos de funk que tengas en tu colección. La tendencia de mezclar ritmos negros con la electrónica surgida de las máquinas de última generación está resultando, a nivel discográfico, mucho más inquietante que las ofertas surgidas únicamente del trabajo de estudio. ¿Es la magia que aportan los músicos con sus instrumentos tradicionales? ¿Supone esta corriente el hecho de que las modas electrónicas están perdiendo terreno ante la recuperación de los clásicos del baile? "Lo importante es que todos ganemos la partida, sobre todo la gente a la que va dirigida nuestra música. Como músicos, no podemos olvidar todo lo que nos gusta y nos ha hecho disfrutar, todas esas influencias que llevamos dentro (James Brown, Miles Davis, Prince...), y tampoco renegamos de todos los avances tecnológicos que nos permiten enriquecer nuestra música. La música es un lenguaje. Lo importante es lo que dices", apuntan los tres miembros de Big Black Beat.
¿Concretamos más? Vamos a ver... ¿James Brown o George Clinton? ¿Maceo Parker o Bootsy Collins? "Una pregunta realmente difícil. Según el día, uno puede tirar más hacia el funky de James Brown o Maceo Parker y al día siguiente preferir el funky más 'guarro', el 'p-funk' de Clinton o Bootsy Collins". Sea como sea, de lo que hablamos es de una propuesta que, todavía, no puede presumir de una escena propia en nuestro país aun cuando, poquito a poco, van surgiendo cada vez más formaciones en las que DJ y músicos conforman la reunión ideal para redefinir la música afrodance desde un planteamiento blanco. "De momento, no es muy habitual encontrar en nuestro país grupos compuestos por músicos y DJs, por lo que, como novedad, pensamos que ya tiene un componente interesante. A nosotros nos encantaría que al escuchar el disco la gente respondiera de forma tan positiva a lo que hemos encontrado en los directos, pero todavía es una incógnita". El trío, que no toma entre sus influencias absolutamente nada referido al rock ("no se trata de hacer ningún tipo de crítica o análisis sobre el género, sólo decimos que no es el tipo de música que nos influye ni que escuchamos últimamente"), es de los que comparte la opinión de que la escena electrónica nacional está creciendo considerablemente: "Cada vez aparecen más sellos independientes que no atan al artista en lo referente a la creatividad; por lo tanto, florecen las ideas y se desvanecen las presiones comerciales que tanto suelen imponer las grandes compañías", señalan. Del mismo modo, no ven tan trascendente la hipotética barrera que parecen señalar tantos entre los gustos de la mediterránea Barcelona o del más urbano Madrid. "No hacemos música para el público de un lugar determinado, sino la música que sentimos, la que queremos transmitir y la que nos gusta oír. Lo importante es con quién haces la música; al público te lo has de ganar sea donde sea". Los miembros de Big Black Beat, que mantienen activos otros proyectos (la actividad de Sergio como residente de algunas salas o la participación de Aljosa dentro del panorama jazzin barcelonés), sólo tienen una clavada espinita de lo que es su debut discográfico: "El tema gráfico del álbum no es un tema secundario, pero todo está en función del presupuesto. ¡Claro que nos gustaría cuidar todo al máximo! En este primer disco hemos dedicado todo lo que teníamos a la calidad musical y, si vendemos suficientes copias, nuestro próximo trabajo reflejará esa inquietud por una presentación original y que se diferencie del resto del mercado. De todos modos, no hay en nuestro deseo ni una pizca de desmerecimiento al buen resultado del trabajo que han hecho fotógrafo y diseñador para este primer disco". "Take the beat" será, probablemente, la banda sonora de muchos de los festivales que cubrirán el panorama veraniego del 2002. Sus efluvios festivos llegarán para quedarse instalándose en la programación de muchos de ellos y llegando a un público ciertamente importante. "En una carpa, en un escenario, una casa particular, un bar musical, en la calle, en la playa o en la montaña, colgando de un helicóptero o en festivales... ¡Lo que nos gusta es tocar!". Ssstupendo. E.P. Big Black Beat. "Take the beat". So Dens
|