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Narco. Diciembre 2002

La sección de sucesos

Ya como unos imprescindibles del hardcore duro y del rap metálico, los Narco cada vez se toman más en serio a sí mismos, haciendo sonar su nuevo disco, “Registro de panados y rebeldes”, como un autentico cañón. Desde “Chaparrón de plomo”, su anterior trabajo, han cambiado algunas cosas: “Cuando se fue el Chato Chungo llegó el momento de cambiar, de darle otro ambiente a la historia, de intentar otra cosa. Por eso hemos tratado de dar un punto más rockerillo a los temas, más evolucionado. En principio fue complicado, pero todo ha ido adelante; incluso nos hemos hecho la producción nosotros mismos”. Me explica esto el “Vikingo” al otro lado del hilo telefónico. Se ha quedado como único vocal del grupo y, además, la cosa fue de la noche a la mañana: “en los primeros conciertos me ponía unos pañales para tocar y me cagaba allí arriba… En el local hemos trabajado para que, cuando yo tengo que tomar aire, se me apoye desde los coros. Todo está en orden, sale muy bien”. Además, “Vikingo” tiene que escribir las canciones, ese lenguaje del extrarradio que habla de la delincuencia cotidiana, de la violencia que se vive a flor de piel en cualquier barrio humilde: “trabajo mucho con el Amnésico. El es quien me ayuda en los coros; también Abogado. El DJ está ahí para lo que sea. Sorteamos muy bien el rollo. En las composiciones nuevas no se nota que no está el Chato: está hecho a nuestra manera”.

Los primeros pasos de Narco se sitúan el los arrabales de Sevilla y también en sus garitos nocturnos más viciosos. Eran tiempos en los que broma y ganas de incordiar se bebían en igual medida, a borbotones. Era hace seis años: “hemos madurado. Evolucionas un poco, aprendes… En este disco lo hemos hecho todo nosotros y a la gente le está gustando. Hemos trabajado con Arispont en otros trabajos y de eso se aprende. Incluso la compañía nos sugería algún guiri… Teníamos tan claro el rollo que queríamos transmitir que no necesitábamos más. Es puro Narco: sonamos a local, crudos y directos, con sentimiento”.

Amigos de abrazarse a causas delincuentes (armas, narcotráfico, corrupción…), esta vez, en “Registro de penados y rebeldes”, le toca el turno a la cárcel, a los centros penitenciarios, al talego. “La explicación de que tratemos esos temas es que la situación no está para otra cosa. Sevilla está muy castigada: hay muchas armas, mucho tráfico, mucha policía… Nosotros plasmamos eso en nuestros temas. No denunciamos nada: simplemente, decimos que las cosas no se solucionan como pretenden hacerlo. La gente da la espalda a la delincuencia, al chabolismo, a la marginación… Nosotros miramos a los ojos de todo eso: no es una minoría de la población. Anunciamos que existe, que, aunque le des la espalda, está ahí, detrás de tu casa. Con más policía no se soluciona nada. Mira los Estados Unidos: con toda esa represión es donde suceden más asesinatos”. Amigos de darse una vuelta por el barrio, describen lo que se encuentran cada vez que acuden al local de ensayo: “está muy mal: cada vez más chavales van con pipa”.

Con la otra mano, Narco llevan el buen humor y la ironía por bandera; no en vano, son sevillanos. Muestra de su mala leche autóctona es “Matanza cofrade”, el juego de ordenador que incluye el nuevo disco. “Es una parodia sobre la Semana Santa y el rollo de las cofradías. Se trata de un incienso maldito, radiactivo, que hace a los cofrades zombies y te los tienes que cargar. Es algo gracioso, humor oscuro, como son las fiestas en Sevilla que sacan a los muertos a sus calles. En Sevilla no puedes luchar contra ese tipo de celebraciones; si acaso puedes tocar un poco los huevos y eso, incluso, molesta a gente que le puede gustar nuestra música”.

Ahora que cumplen seis años de carrera les pido un pequeño análisis de la situación del grupo, la evolución que han seguido en sus cuatro discos publicados hasta la fecha. “Siempre hemos ido muy poco a poco, sembrando mucho, tocando donde se nos ponía a tiro. Lo de tocar en directo es lo que más nos ha gustado: sabemos que vender copias de discos es algo trabajoso, así que… hay que tocar mucho. Pretendemos seguir así y poder saludar cada año a los colegas que nos hemos hecho por todas las regiones”. Al tiempo, les pido la opinión sobre la censura que pueden sufrir ya no por el nombre del grupo, sino también por el contenido de sus canciones: “defendemos que cada uno haga lo que le salga de los éstos y que se ponga lo que se quiera poner. Defendemos la droga buena. Hemos tenido problemas con el nombre en algunos ayuntamientos, pero los jóvenes nos demandan… Tenemos claro que no seremos comerciales; eso no nos sale de dentro y lo que hacemos es, simplemente, lo que nos sale de dentro”.

Kike Buitre

Narco. “Registro de penados y rebeldes”. Dro