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Diciembre 2002

Cosa grande es...

...El festival Periferias, en Huesca.

Su última edición, consagrada a los exilios, incluía una noche de homenaje a Fela Kuti, el tan perseguido músico nigeriano que falleció hace cinco años. Aparte del grupo de su gran baterista, Tony Allen, allí estaba la Banda de Música de Huesca interpretando piezas de Fela, arregladas para la ocasión por Justo Bagüeste, que es saxofonista --como Fela-- y natural de Huesca. Ese tipo de combinaciones improbables son marca de la casa, que ya logró hace dos años que el Grupo de Tambores Ciudad de Huesca tocara el esquelético repertorio de los alemanes de Kraftwerk. Una forma de implicar a la ciudad en un festival vanguardista, aparte de generar experiencias musicales insospechadas (inevitablemente, pirateadas y distribuidas por Internet).

...Rubén Blades.

Nunca se nos ocurre el nombre de Rubén Blades cuando se habla de artistas que se pasan por la entrepierna las prevenciones de la cada-vez-más-acojonada industria discográfica. Tras años erráticos, el padre de ÒPedro NavajaÓ vuelve a mostrarse como artista relevante con ÒMundoÓ (ver crítica en ÒTodas las NOVEDADESÓ del pasado mes). Desechando los prejuicios dominantes, Rubén se atreve con un disco conceptual --y mejor no intentar explicarlo: su autor ya desmenuza cada corte en el encarte-- que añade a la ensalada tropical elementos de flamenco, música celta, ÒforróÓ brasileño o jazz: hay canciones de Gilberto Gil, Pat Metheny y piezas tradicionales de Malí o Irlanda. Ciertamente, hay un mundo dentro de Rubén, y eso incluye empalagosas confesiones amorosas en forma de baladas y temas tan finamente acicalados que resultan estériles; sin embargo, Blades brilla en los formatos más caribeños y acústicos, evidenciando su glorioso talento como sonero y sus habilidades literarias. Pero las audacias se pagan: ÒMundoÓ es el último disco del contrato de Rubén con la multinacional Sony. A partir de ahora el panameño se independiza y graba por su cuenta. Bienvenido de nuevo, Rubén.

...Javier Ruibal.

El cantante gaditano también tiene su (modesto) ÒAserejéÓ, pero no te informaran sobre ello en TV y periódicos. Y es que Ruibal no graba para una multi; su sello es 18 Chulos, compañía que no existe para los grandes medios. El éxito internacional de Ruibal es ÒIsla MujeresÓ, una canción de pasión y lujuria. Lara López, de Radio 3, pasó el disco ÒLas mujeres primeroÓ a Charlie Gillett, el historiador del rock and roll que ahora es locutor de Òworld musicÓ en la BBC. Gustó y Ruibal tocó en Londres. Gran trampolín: de rebote, Ruibal ha actuado en Escocia, Bélgica, Australia y otros países. E ÒIsla MujeresÓ ha sido incluido en tres antologías foráneas, destinadas al mercado global. Está en ÒThe Rough Guide to the music of SpainÓ, CD dedicado a España en la serie de guías musicales que lanza Rough Guides, la potente editorial londinense especializada en libros de viajes. Aparece en ÒWorld 2002Ó, última entrega de los discos panorámicos anuales que edita Hemisphere, el sello ÒétnicoÓ de EMI. E ÒIsla MujeresÓ también se cuela, aunque no sea rumba ni flamenco, en un vistoso recopilatorio de Putumayo, ÒRumba flamencoÓ. Discos todos ellos disponibles en España. ¿Nos apostamos algo a que ÒIsla MujeresÓ no estará presente en los compilados, navideños o no, que sacan las discográficas españolas?

No procede

El rap asesino.

Hasta los diarios españoles se han hecho eco del asesinato de Jam Master Jay, el DJ de Run DMC. El hip hop estadounidense salta regularmente de las páginas de entretenimiento a la sección financieraÉ y a las crónicas de sucesos. Su potencial económico es tan grande como sus riesgos: las rencillas entre rimadores suelen dirimirse a tiros. Ahora mismo espera juicio por asesinato C-Murder, el temperamental hermano de Master P, constructor del imperio de No Limit Records, la mayor historia de éxito de la música de Nueva Orleáns en los últimos años. A C-Murder no le gustó que un desconocido le eclipsara en una sesión de improvisación en un club local. Y tiró de pistola. Poca fuerza tienen sus constantes denuncias del racismo institucionalizado si la comunidad negra --de la que los raperos se consideran modelos y portavoces-- es incapaz de resolver el cáncer de la violencia interna que acaba incluso con tipos como Jam Master Jay, ajeno (se supone) a la vida peligrosa de otros colegas.

La electrónica en directo.

Astuta, quizás perversa, la elección de telonero para la última gira de Moby. Röyksopp es un seductor dúo nórdico que construye cristalinas piezas discográficas pero que, como muchos de sus compañeros de tendencia, no sabe o no puede resolver el directo. Francamente, resulta poco excitante ver a unos aplicados oficinistas trabajando detrás de mesas cargadas de máquinas musicales. Así, el efervescente espectáculo de Moby gana por contraste. Hay músicas perfectamente válidas pero que no deberían salir del laboratorio.