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Foo Fighters
Hay veces en las que resulta difícil entender las cosas. Ahora te vas a comprar un disco y, a la que te descuidas, te dan todo menos eso. “One by one”, la nueva entrega de los Foo Fighters, tiene una primera edición que incluye un DVD de regalo que, curiosamente, si bien puedes ver ese DVD en tu ordenador personal, no puedes escuchar el disco porque éste dispone de un sistema anticopia que te lo impide. Puedes, eso sí, reproducirlo en tu PC con el software incorporado en el propio CD, pero para ello tienes que seguir las pautas del gurú Bill Gates porque dicho software está realizado únicamente para el sistema operativo de la empresa Microsoft. Con éstas, se supone que “One by one” es un álbum pensado para estos lectores de DVD que también pueden leer CDs convencionales… pero no: el disco también incluye un código personal para que, al entrar en la página web de la banda, puedas acceder a un material inédito no permitido al internauta de a pie. Conclusión: para disfrutar de los discos de Dave Grohl y sus chicos al completo necesitas una mara de electrodomésticos. El librillo del compacto, por supuesto, sin letras ni nada: cuatro fotos y ya está. Cuando consigues poner el álbum en un trasto que lo reproduzca llegas a la conclusión de que para este viaje no hacían falta tantas alforjas: con canciones como éstas, lo más probable es que uno pase de otras aventuras mecánicas. Te copias el CD (basta con que la fuente de sonido sea externa al ordenador) y te lo escuchas cómo y dónde te dé la gana. Porque, realmente, lo que más vale de “One by one” es el contenido del disco, probablemente el mejor de los que ha hecho el grupo. No es que el señor Grohl se haya inventado nada (son conocidas sus limitaciones: si no hubiera estado en Nirvana quizás no le hacías ni caso), pero en esta ocasión, cuanto menos, sí ha hecho un material que, por fin, le puede dar algo de prestigio como compositor. Ojalá ésta sea la tónica de sus siguientes trabajos. E.P.
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