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Reincidentes vuelven con un disco doble pero con las mismas intenciones. Diciembre 2002 Ni relax ni nada
Y es que, cuando uno se encuentra ante la lujosa edición en digipack (doble) de “Cosas de este mundo”, ve las fotos modernistas de la portada y lee en la nota de promo que le acompaña que el grupo se ha tomado un tiempo de “relax” uno no puede, cuando vuelve a verles, más que preguntarles por el tratamiento. “No ha habido relax de ningún tipo. Lo único que ocurrió es que decidimos dejar de tocar en el estado español durante un año porque había cosas que teníamos que hacer. Por un lado deseábamos ensayar, volver al local: tenemos muy claro que eso es, al fin y al cabo, lo que hace al grupo y es una dinámica que pierdes si estás continuamente girando. Otra cosa que teníamos pendiente era cumplir algunos compromisos que teníamos en Latinoamérica: hemos estado tocando por México y Puerto Rico y las experiencias han sido absolutamente diferentes. En México el rock español es muy bienvenido, pero Puerto Rico es, al fin y al cabo, casi un estado más de Estados Unidos. Allí tocamos en una taquería y en una pizzería y los punkies que nos iban a ver tenían cresta, un 4x4 y un móvil. Nos dimos cuenta de que aquello era un mundo diferente al que vivimos día a día”. Aclarado el asunto. Aunque, realmente, poca aclaración se debía: las canciones incluidas en “Cosas de este mundo” son las propias del universo “reincidente”, tanto a nivel de temáticas en los textos como de orientación musical. “No hay cambio. Y es que no hay ningún motivo para que lo haya, por lo menos desde nuestro punto de vista. Vas al local, compones, ensayas… no te propones componer de otra manera. La única diferencia que ha habido este último año entre lo que hacemos siempre y lo que hemos hecho es… que hemos parado de tocar”, comentan, aunque, a la hora de buscarle punta al asunto, admiten que “volvemos a un sonido más crudo, más áspero, más desnudo. En este disco hemos pasado de arreglos de violines y de colaboraciones. Nos apetecía así, aunque… igual volvemos a recuperar esas cosas dentro de un tiempo. Eso nunca se sabe”. Después de ponerlo en el reproductor uno se da cuenta de que el nuevo álbum es casi como un resumen de carrera. En él se dan cita todos los emblemas que han dibujado a la banda desde que naciera discográficamente en 1989. Aquí están las preocupaciones por los defectos sociales heredados de otras generaciones y los inventados por la nuestra, la solidaridad con la justicia natural y el repudio a la mala gente, la llamada de atención hacia el enemigo oculto y la sonrisa para con el amigo sincero. Todo ello aderezado con un rock de naturaleza propia que la banda ha ido adaptando poco a poco hasta hacerse un referente dentro de la escena española. Guitarras poderosas, una mezcla que lo empasta todo con corrección, una rítmica que sigue añorando la actitud punk de los Clash… todo unido a un deje que reivindica en cada verso un ideal izquierdista o un futuro mejor. “Seguimos analizando la realidad y, claro, la analizas a tu manera. No creo que en este disco haya más o menos desencanto que en otros discos anteriores. Como siempre, hay cosas que reivindicar, pero también hay reflexiones positivas. Lo que sí es cierto es que nosotros solemos hablar de temas escabrosos, pero pensamos que tienen una solución. El asunto es mirarnos a la cara y ser conscientes de que hay que socavar unos pilares que están muy, pero que muy, cimentados. Hay que reflexionar y ver lo que podemos hacer entre todos” El grupo deja claro, en cuanto se lo propones, que el hecho de entender “Cosas de este mundo” como un resumen o como un cambio de etapa es algo absolutamente ajeno a lo que ellos piensan: “Eso de las etapas… ¡Si es que no creemos en ello! Esto, quizás, cuando uno se ha muerto y alguien estudia su obra empieza a partirla en cachos y empieza a ver etapas, como en el caso de los pintores. Pero un creador no está pendiente de eso: no creemos que Van Gogh fuera consciente de que entraba o salía de una etapa tal y como dicen quienes estudian sus cuadros. El pintaba, y ya está”. No vienen a cuento, por tanto, argumentos como el cambio de discográfica o el hecho de que el álbum haya resultado ser doble. “Al estar un año en el local sacas muchas más canciones y, para bien o para mal, nosotros no somos de quienes sabemos elegir. Si tenemos veinte canciones metemos las veinte; no sabemos dejar ninguna fuera: nos gustan todas. Quizás eso sea peligroso porque en algún caso se puede ver una diferencia de nivel entre una y otra, pero nosotros no lo apreciamos”. “Cosas de este mundo” se ha grabado en Londres. “Queríamos grabar en Estados Unidos, pero, al final, el estudio que deseábamos estaba ocupado y nos fuimos a los Eastcote de Londres, donde ya habíamos grabado ‘Te lo dije’ o ‘Materia reservada’ y donde habíamos mezclado alguno más. El técnico de allí es muy, muy salao, y nos entendemos muy bien con él. En este caso, la única diferencia que ha habido es que, por primera y última vez, el disco se ha mezclado y remasterizado sin que ninguno de nosotros estuviera presente. Bill Kennedy se vino a mezclarlo a Madrid, pero la compañía nos convenció de que los americanos mezclan siempre sin que el grupo esté delante. No volveremos a repetir la experiencia porque, aunque hemos quedado muy contentos con el resultado, nos moríamos de impaciencia por saber cómo iba a quedar al final. Además… ¿y si se vuelve a hacer y no nos gusta cómo queda? Cuando llevas hechos más de diez discos no puedes arriesgarte a que el siguiente no salga como a ti te gusta”. Obviamente, tampoco la carrera en directo del grupo se va a resentir ni se va a asumir de un modo diferente: “Hemos estado sin tocar un año, pero ahora vamos a estar de gira dos seguidos. Hasta marzo nos vamos a recorrer todo el estado español para, luego, subirnos a Francia. Volveremos para tocar en algunos festivales y, después de eso, nos marcharemos otra vez a Latinoamérica” Las canciones integradas en este “Cosas de este mundo” vienen a colocar a Reincidentes en esa faceta de grupo reflexivo que han mantenido a lo largo de los años. Aunque sus letras son reivindicativas, evitan en lo posible caer en el panfleto, en el texto de pancarta o en la consigna seguidista. Un ejemplo de ello es “Mi generación”, pieza que, además, ha salido en formato de single y que será la encargada de llevar el peso de la promoción del álbum en lo que se refiere a su difusión radiofónica. “Es una crítica a nuestra generación, sobre su pérdida de ideales. Ojalá la que viene tuviera esos problemas porque, por lo que se ve, ni siquiera tienen ideales que perder. Ahora hay una apisonadora mediática que manda mucho e impide a los chavales pensar por sí mismos. Es incluso más fuerte que la que había cuando murió Franco. Actualmente España se está convirtiendo en un país donde no se va a poder beber a partir de las diez de la noche o donde una banda como S.A. no pueda tocar por no estar de acuerdo con el PP. Hay que ser consciente de la situación que vivimos”. En este caso, el grupo andaluz también aporta una versión. Se trata de la “Plegaria de un labrador”, canción del mítico “Te recuerdo Amanda” de Víctor Jara. “Habíamos grabado esa canción para un disco homenaje a Jara que se realizó por parte de una discográfica chilena. Junto a grupos de allí participaban tres de aquí: Ska P, Fermín Muguruza eta Dub Manifest y nosotros. Tuvimos problemas a la hora de elegir una canción porque no muchas de las que hizo Jara dan buen juego si las pasas al rock. En principio pensamos en ‘El derecho de vivir en paz’, pero resultó que era la que había hecho Fermín cantándola, además, en euskera. Al final nos quedamos con ésta y la introdujimos en nuestro repertorio de directo. A la gente le gustó: a los chilenos porque la pusieron para abrir el compacto y a nuestro público porque la pedían por Internet y esas cosas. Decidimos, como íbamos a hacer un disco doble, que podía entrar y la volvimos a grabar”. Sobre su elección, el grupo añade que “no nos impusieron hacer ninguna en concreto. En otra ocasión, cuando Locomotive nos dijo que hiciéramos una canción concreta para el homenaje a Barón Rojo, al final no la hicimos. Teníamos mucho jaleo con lo de irnos a México y, además, no le vimos el punto”. Otra pieza que llama la atención dentro del nuevo álbum es el “Himno al bar”, pieza que puede ser señalada por algunos como el típico alegato en favor de la bebida que siempre es criticado cuando se habla de rock. “Hay gente a la que el rock le molesta y siempre utiliza excusas, como que alguien tenga relación con las drogas o con el alcohol, para desacreditar este estilo de música. Por un lado, resulta bueno que el rock siga planteando inquietudes a quien piensa de esa manera, que les siga molestando. En el fondo te das cuenta de que ese tema, en concreto, es una hipocresía que permite que el ‘Asturias patria querida’ sea el himno de Asturias y que, sin embargo, se critique a un género de música porque hace canciones sobre la bebida. En nuestro caso, de todos modos, el tema hace alusión al bar como centro de comunicación, como sitio referente en el que las personas se relacionan”. El rock de Reincidentes ha sido catalogado de muchos modos, pero, ante todo, de inmovilista. Las mayores críticas que el grupo ha recibido han sido basadas en el hecho de no evolucionar, aunque ello viene derivado, básicamente, del hecho de que la banda tiene un estilo propio que no atiende a modas ni a tendencias. Innumerables grupos de la geografía española, como a Extremoduro, Barricada o La Polla, los tienen como eje de referencia a la hora de enfocar sus composiciones. La visión de la banda, sin embargo, no atiende al hecho de que el rock sea un género estancado; más bien al contrario: “En el rock siempre hay alguien que rompe; otra cosa es que después el circuito comercial se lo termine comiendo. Acuérdate de Nirvana, de Korn, de Rage against the Machine… Siempre hay alguien que, en un momento dado, da otro giro y rompe. Eso no quiere decir, obviamente, que vayamos a poner a parir a los clásicos: es un tema distinto”. Las nuevas canciones del grupo podrán escucharse pronto en directo. Como ellos mismos señalaban, a la hora de publicarse esta nota ya están envueltos en una gira que no parará en los próximos dos años. En Madrid harán su primera visita a principios del año que viene. En concreto, los días 24 y 25 de enero a la sala Divino Aqualung. Será el momento de probar el calado de las nuevas canciones en un público que, de momento, se sigue manteniendo fiel a la propuesta de los andaluces y que crece con cada uno de sus discos. E.P. Reincidentes. “Cosas de este mundo”. Locomotive
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