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Miquel Gil. Abril de 2002 Descaradamente étnico
Tras un período de “impasse” Miquel decidió iniciar una carrera en solitario que terminó dando como fruto “Buscando tu valor”, un disco en el que predominaban la rumba y los ritmos de ida y vuelta sin que apareciera necesariamente ningún toque andaluz. “Era una época en la que me imbuí mucho en el trabajo y, sin haber acabado aquél, ya había comenzado a componer para ‘Orgànic’. Entre los dos estuve un tiempo trabajando en directo con canto libre del Mediterráneo”. “Orgànic” surgió, principalmente, del ánimo de numerosos amigos que, tras escuchar el material, lo consideraron sumamente interesante. La idea, sin embargo, no coincidía con la de las compañías discográficas y el álbum permaneció dormido durante un buen período de tiempo. Ahora, finalmente, ve la luz después de que aquellas canciones hayan vuelto a grabarse con los medios que puede aportar un estudio de calidad y un equipo técnico solvente. “Quería centrarme en la parte musical y, además, soy vago para escribir letras. Estuve dos años leyendo a poetas jóvenes valencianos, nada de clásicos ni de padres de la patria. Deseaba un contacto actual dado que la música era una revisión de raíces vista con una óptica contemporánea. Las letras, por tanto, tenían que hablar de cercanía”, comenta Miquel cuando se le pregunta por qué todas las letras de “Orgànic” han sido extraídas a partir de obras de poetas valencianos. El concepto musical del disco, por su parte, es definido por el autor como “descaradamente étnico. Hay que plantarle cara a nuestro patrimonio musical porque me da la impresión de que, en cierto modo, quizás nos estamos pasando de frenada con esto del neoexotismo. Mucha gente abre la oreja a obras de otras culturas y nunca ha prestado atención a lo nuestro”. Curiosamente, ninguna de las etiquetas que se manejan (étnico, folk, cantautor) está utilizada en las palabras de Miquel tal y como son entendidas mayoritariamente. Para él, lo étnico parte de la tierra y su tierra es Valencia. “Si no usas el blues o el rock siempre estás cerca de lo mismo, lo llames folklore o etnomúsica. Estamos hablando de una música personal que parte de la raíz: eso es lo verdaderamente importante”, comenta. La parte mala del asunto es que este tipo de propuestas no suelen casar bien con los medios más populares. “Si me planteas la fórmula para hacer algo millonario igual la acepto, pero, como ni la tengo ni la busco, prefiero hacer lo que me da la gana. Eso, por lo menos, te proporciona satisfacción”. Después de presentar “Orgànic” en público, los próximos proyectos de Miquel Gil se plantean como un nuevo salto. “Llevo dos discos con composiciones mías e igual me apetece revisitar el cancionero tradicional a mi manera. Los grupos de folk han machacado ciertas cosas, pero se han dejado de lado otras como, por ejemplo, la polifonía mediterránea, las granaínas, las peteneras, los fandangos… He puesto la máquina en marcha y, después del verano, quizás me pongo a maquetar ya cosas”. Lo importante de cualquiera de los nuevos proyectos es que, cuanto menos, mantenga la calidad de “Orgànic”. “La respuesta ha sido muy buena y eso te carga las pilas. La gente siempre ha mostrado un gran interés: ha sido la industria la que no lo mostraba”. R
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