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“Devenir del paraíso”. EMI abril de 2002 Stereoceano fue una de esas ofertas inútiles que hacen las compañías queriendo estar a la moda y sin darse cuenta de que, cuando ellas llegan, el público que sigue esas tendencias ya se ha ido. Como era previsible, aquel proyecto terminó justo donde había empezado y no dejó nada relevante excepto buenas críticas en las revistas “ad hoc”. Bueno; sí dejo algo relevante: la aparición de Juan Rivas. Este chico de veintiocho años debuta en solitario con un proyecto mucho más llamativo que el del grupo al que perteneció, sobre todo porque aparenta mucha más personalidad y menos interés por seguir lo que se lleva. Su álbum lleva por título “Devenir del paraíso” y es una mixtura inteligente en la que la música de baile de varias décadas se da la mano con una naturalidad que llama la atención. Lounge, dance, cumbia, merengue… todo aparece en su justa medida sin que nada predomine y sin que ninguna etiqueta venga demasiado al caso para definir tal apuesta. Juan, además, escribe de manera concisa y se aleja de los universos juveniles temporales, tiene letras de carácter que mueven la cabeza. Musicalmente cada canción es de una raza diferente dentro de un mundo global. Aquí se te van los pies y allá se te va la cabeza, aquí los hombros y allá el culo. Un sonido sumamente homogéneo y bien estudiado aporta un resultado coqueto, fresco y suficientemente alejado de lo habitual como para que cuaje enseguida. La versión que hace de “Tengo una debilidad” de Machín es algo que, probablemente, hubiera firmado el mismo artista si pudiera escucharlo. Sorprendente. E.P.
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