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Guitar Mafia + Tarascada

Ritmo & Compás. 1 de marzo de 2002

Está bien esto de que cada programa de radio, revista, fanzine o, simplemente, un local o una empresa cualquiera celebre sus cumpleaños con un concierto. En el caso que nos ocupa fue el programa radiofónico “Rockopolis” el que se liaba la manta a la cabeza montando una pequeña fiesta en la que los encargados de tomar el escenario eran Tarascada, un grupo novel aún sin trabajo en el mercado, y Guitar Mafia, que el año pasado hizo su puesta de largo con un disco la mar de sugerente.

Lo mínimo que se puede pedir a los grupos en este tipo de actuaciones es que aporten su personalidad, que empiecen desde el principio demostrando que sus aspiraciones son algo más que el ser un "clónico de". En este aspecto hay que admitir que muchas veces en las que vas a ver a grupos de corta historia te encuentras simplemente con un grupo de amigos sin otra intención que la de poder contar a sus hijos que una vez tuvieron un grupo y tocaron delante de la gente. El hecho está muy bien, resulta divertido y hasta puede pegar una sorpresa, pero… la mayoría de las veces decepciona a quien se va a buscar entre los grupos del circuito algo de relevancia.

La fiesta de “Rockopolis” puede servir de ejemplo para el caso. Tarascada es un grupo rockero cuya propuesta no se sale de la norma, algo lógico cuando se habla de comienzos, pero es que, encima de un escenario, tampoco se salen de la norma. Son amigables, se lo pasan bien, calientan a la gente… pero no dejan ver que en su proyecto haya nada que pueda sobresalir: ni son distintos ni quieren serlo.

Guitar Mafia, sin embargo, son la otra parte del campo: cuentan con imagen, cogen bien el escenario y se convierten en personajes pintones de los que, en muy pocas ocasiones, te vas a encontrar a alguien dentro del público. Son, en definitiva, algo diferentes de la normalidad aun cuando sus referentes estéticos sean muy obvios y ya hayan sido utilizados por otros.

Parecerse a alguien no es necesariamente negativo, sobre todo cuando estamos hablando de plataformas de lanzamiento. Lo malo es parecerse a todos, ser tan vulgar que nada haga que mires al escenario. Guitar Mafia cuenta con su pose glammie y sabe defenderla. Aunque musicalmente aún no estén maduritos, por lo menos parten de una diferenciación, de un concepto distinto al de la normalidad. Tarascada, por su parte, no es ni mejor ni peor: simplemente, pasa inadvertido. Ahora lo que habría que pedir a Guitar Mafia es que se curraran su diferenciación para que alguien fuera capaz de reconocerlos en un festival glammie entre veinte grupos con la misma estética. Canciones, de momento, no tienen tantas como para hacer ver que ahí haya un estilo, pero, cuanto menos, comienzan bien: van de menos a más y terminan juntando al público al lado del escenario. Han hecho un disco resultón y el trabajo consiguiente es darlo a conocer y aprender para mejorar. No aburren ni se atascan tocando, tienen pose y una técnica razonable. Pero no es cuestión de quedarse ahí, claro.

E.P.