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El trío cordobés Sperm publica su segundo disco con muy pocas expectativas comerciales. Abril 2002 Sorteo extraordinario
Es el caso de Samuel, Javi y Alfredo, los componentes del grupo Sperm, quienes, recientemente, han puesto en la calle su segundo disco, “Punk rock”. “Podría gustar a mucha gente si se diera a conocer, pero lo más probable es que pase completamente desapercibido. Basta con encender la tele y ver lo que hay, o mirar las listas de ventas… Estamos con los pies en la tierra y sabemos que no tenemos ningún plan de marketing preconcebido para vender cincuenta mil copias. Además, ni sabemos vendernos ni queremos”. Lapidario, ¿no? Pues aún hay más: “Todos los grupos mienten cuando dicen que han hecho su mejor disco. Nosotros no vamos a mentir. Por lo menos, haremos algo diferente a los demás”. Hablar con los miembros de Sperm es como charlar con un grupo novel que aún no ha podido encontrar su oportunidad o con una banda del nivel de los Stones que puede decir cualquier cosa porque sabe, en el fondo, que lo que aporte es intrascendente para la promoción de sus discos. Y, sin embargo, no es así. Sperm es una banda que nació de pie y que ha tenido a su disposición todas las oportunidades para llegar al público. Sin embargo, los resultados obtenidos, que habrían echo aplaudir con las orejas a cualquier otra formación, no motivan ni seducen a este trío cordobés que se mueve entre los veinticinco y los treinta años. “¿Telonear a Offspring? Bueno. El promotor del concierto habló con nuestro manager y le pidió maquetas de los grupos que habíamos grabado el recopilatorio ‘The power of Dolores’. De entre todas las que envió nos eligieron a nosotros: fue una lotería. A título personal mola, pero no es algo que puedas considerar importante. Tocábamos a las siete de la tarde y la sala estaba medio vacía. De eso hace ya tres años y no ha cambiado para nada nuestra vida”. Demoledor, sobre todo cuando te lo dice un grupo que, en aquellos momentos, ni siquiera había sacado un disco a su nombre y cuyo mayor bagaje público había sido incluir dos temas en el primer recopilatorio publicado por el sello Loli Jackson. “Lo que te gusta es que la gente responda: es lo único que te hace ilusión. En situaciones como ésas pasas un buen rato, pero lo que realmente quieres es que, cuando grabas algo, tenga buena distribución y la gente se entere, que vayan al concierto para verte a ti”. Tal vez los referentes musicales del trío sean lo suficientemente explicativos como para entender su postura. Sperm se formó haciendo versiones de Nirvana, Foo Fighters y Pixies entre otros, grupos que, por las circunstancias en las que aparecieron, eran estrellas con su segundo disco. Dover, el grupo que les descubrió para el público no andaluz y los que les han dado cobijo en su sello discográfico, también se convirtieron en estrellas con su segundo disco. Son agujeros negros en la galaxia: la mayoría de los artistas que han catapultado el mundo de la música han necesitado conquistar a sus seguidores uno a uno y eso parece haber sido olvidado casi por completo por grupos como Sperm, formaciones que quieren notar la repercusión de sus canciones rápida y ferozmente, sin esperar demasiado. El mercado musical cambió tanto en los noventa que, actualmente, muchas bandas consideran que no avanzan si, con su primer disco, no se encuentran al público rendido a sus pies. Se me ocurre que una buena manera de llegar al público es, de momento, decirles de motu propio lo que se pueden encontrar en “Product me” o en su reciente “Punk rock”, pero… “Lo que opinen los músicos sobre sus discos es una chorrada. No le importa a nadie. Lo que tiene que hacer la gente es escucharlos y opinar por sí misma. El músico siempre va a decir que ha hecho un gran disco, eso ya lo sabes. ¿Y quién se lo cree?”. Después de tomar un par de cafés con Samuel, Javi y Alfredo uno puede formarse su opinión de muchas cosas: te los imaginas componiendo, ensayando… Los ves tocando. Y, después de tan particulares opiniones, uno empieza a preguntarse si existe verdadera pasión en esa actividad. Cuando una banda no está convencida de haberse superado en dos años… “Puede que las canciones de ‘Punk rock’ sean más redondas, más melódicas. Aunque es más o menos lo mismo que lo de ‘Product me’ aquí los temas son más directos y más entendibles. Precisamente por eso resultan menos sorprendentes, ya que no son tan raros. ‘Product me’ tenía un sonido más crudo. Igual lo que nos gustaría sería una cosa media entre aquél y éste, pero con Barrett era imposible que saliera un disco como éste y con Angel Martos no se podría haber echo uno como aquél”. Hablan de sus productores: Barrett Jones para “Product me” y “Angel Martos” para “Punk rock”. Otra de las cosas que tampoco parece añadir ilusión al trío: mientras que para muchos grupos tener la oportunidad de ir a Seattle a grabar con Jones en su debut puede ser un acontecimiento para los cordobeses apenas sí cuenta como una simple anécdota: “En una situación así te concentras en las canciones. Alucinamos mucho cuando por fin se concretó que le íbamos a tener como productor, pero, al llegar allí, nos planteamos que íbamos a grabar el disco y todo fue muy relajado. No somos nada mitómanos y, aunque siempre tienes en mente que Barrett era el técnico de Nirvana, en el estudio ni te lo planteas. La ciudad tampoco era nada especial: parecía que todo era una resaca de lo que había ocurrido allí hacía años”. La definición que Javi realiza de su pertenencia a Sperm es de lo más ilustrativa para entenderlo todo: “Ya que gastas el tiempo con un grupo de música, lo que quieres es pasártelo bien por lo menos”. Sperm apareció en la escena allá por el 93, aunque sus tres miembros aún no lo sabían. Cada uno de ellos tocaba en una banda diferente del ambiente cordobés y, periódicamente, se juntaban para tocar versiones que no entraban en el repertorio de sus otros grupos. Uno de ellos llegó incluso a ganar un concurso local, aunque la cosa no pasó más allá. En un momento determinado decidieron dar un poco más de cancha a su unión y arreglaron las cuestiones para que, siendo los tres guitarristas, aquello tuviera la apariencia de un trío. Compraron una batería por treinta mil pesetas y repartieron los papeles dejando el sillín de la misma a Alfredo. Como Javi tenía un bajo sería él quien se encargaría de esa faceta. Al mismo tiempo, continuaban con sus estudios de Bellas Artes aunque Javi, un poco más displicente con eso de los estudios, prefería cambiar cada año de facultad e igual se matriculaba un año en físicas que otro en químicas. También estudió filosofía, pero… tampoco se encontró a gusto con las aportaciones de Demócrito o Kant. Su reunión partió de conocerse dentro del pequeño ambiente musical de Córdoba, ya que, cada uno con su grupo, habían quemado el circuito de bares que programaban en la ciudad. Años antes estudiaron juntos en el mismo instituto, pero… ni se dieron cuenta los unos de los otros. Tenían tiempo libre y un local para ensayar, así que, con el tiempo, hicieron una maqueta que sonaba fatal y que fue grabada en una mezcladora de dieciséis pistas. La maqueta tenía cuatro temas que serían el germen de su primer álbum. “Un día tocó Dover en Sevilla. Era un grupo que nos gustaba y vimos que siempre llevaba teloneros, por lo que, como un mes después tocaban en Córdoba, nos planteamos entregarles una copia de la maqueta por si podían considerar la idea de que nosotros fuéramos quienes les abriéramos el concierto allí. Pusimos el número de teléfono en la caja y se la tiramos al escenario”. Salió la bolita de las unidades en el bombo de la lotería y alguien recogió la maqueta del suelo del escenario. Unos días después el manager de Dover les llamaba: no podrían tocar con ellos en Córdoba porque ya tenían apalabrado a otro grupo, pero, si querían, podrían abrir como teloneros en el concierto de Jaén. Samuel, que fue el que recibió la llamada, no pudo localizar a sus compañeros antes de que la propia Amparo Llanos, guitarrista de los propios Dover, le pegara otro telefonazo interesándose personalmente por el hecho y le pidiera una nueva confirmación. Cuando por fin pudo contactar con sus compañeros éstos no se lo creían y pensaron que era una broma. No lo era: era un problema; sólo disponían de aquellos cuatro temas que iban incluidos en la maqueta. Además, nunca habían tocado en público como trío y llamándose Sperm. “Habíamos hecho cuatro canciones en cinco meses y montamos otras cuatro en dos semanas. Nos resultó mejor trabajar bajo presión, con una motivación. Cuando llegamos al concierto llevábamos el parche de la batería roto y tuvimos que poner cinta americana que se quedó allí durante más de un año. Preparamos un concierto bonito, con cositas de armónica, canciones de Nirvana… pero la gente quería ver a Dover, por lo que hicimos la labor del telonero, entretener a la gente. Nos salió muy bien, hubo gente que nos preguntaba si teníamos disco…”, recuerdan. Volvieron a telonear a Dover una vez más en terreno andaluz, pero, acabado aquello, todo pareció volver a la normalidad. Hicieron otra maqueta que enviaron a alguna compañía sin obtener respuesta hasta que… Salió la bolita de las decenas. Al año siguiente vuelven a recibir una llamada del manager de Dover. El grupo había montado el sello Loli Jackson y tenía intención de publicar un álbum recopilatorio en el que se incluyera material de grupos nuevos. Ellos eran una de las bandas elegidas para incluir dos canciones en “The power of Dolores”, por lo que se les trasladó al estudio madrileño Kirios, donde se concentró a todos los grupos a fin de garantizar producciones de similar calidad para todos. “Lo consideramos como una oportunidad si lo hacíamos bien, formábamos parte como de una preselección. No éramos sino uno más de los grupos que aparecían en el disco y, aunque muchos eran buenos, también muchos han caído en el olvido. En España no se publica a grupos de este tipo, ya que las discográficas no suelen pillar a bandas que canten en ingles. Muchos de ellos no tuvieron oportunidad”. Sperm sí la tuvo, ya que, gracias a su participación en el álbum, se encontraron abriendo para Offspring en su último concierto madrileño. El asunto, como se ha comentado antes, no les llamó demasiado la atención, aunque… La bolita de las centenas. “Se presentó ‘The power of Dolores’ en El Sol y tocamos todos los grupos. Ahí notabas que la gente ya iba a verte a ti, no como en el caso de Offspring o de Dover. Era como la prueba de fuego, la criba. El concierto nos salió bien y los miembros de Dover nos dijeron que molaría plantearse la idea de grabar un álbum, que si podíamos entregarles una maqueta realizada pensando en eso. Salimos de la sala conscientes de que aquel concierto sí había sido importante, que ya habíamos obtenido un objetivo para seguir ensayando y pagando local”. Dover decidió grabar su tercer disco, “Late at night”, en Seattle junto a Barrett Jones y quedaron tan contentos del resultado que el norteamericano se acercó a España para ver los inicios de la gira que llegó tras la aparición pública del álbum. Dado que Sperm ejercía una vez más la función de telonero conocieron a Jones, que en algunos de los conciertos ejercía como colaborador en los asuntos técnicos del sonido. Se comenzó a hablar de la posibilidad de que Barrett también se encargara del debut de los cordobeses. Bolita de unidades de millar. “Pasaban los meses y no se concretaba nada, por lo que se consideró también la posibilidad de grabarlo en Córdoba. Al final Amparo se puso firme y concretó el asunto para poder continuar con el proyecto. Finalmente convenció a Barrett para que pudiéramos trabajar con él a un coste que Loli Jackson pudiera asumir. El disco quedó caótico, sucio, muy a lo Barrett. Todo el material que tenía su estudio era de segunda mano e igual te encontrabas tocando en la batería que había usado Nirvana que cogiendo el bajo que había aparecido en los primeros discos de Pearl Jam. Todo el sonido era muy crudo e interesante y sabíamos que, trabajando con él, aquello iba a ser así. Nos gusta más como suena ‘Punk rock’, pero aquello fue una experiencia”. Aunque el grupo pudo exhibir el resultado de ‘Product me’ en la gira “Late at night tour” de Dover los resultados apenas se apreciaron: “Seguíamos siendo los eternos teloneros. No le sacábamos mucho jugo al asunto y, de hecho, mucha gente ni se enteraba de quienes éramos porque llegábamos, tocábamos y nos íbamos del escenario sin decir absolutamente nada. Hubo promoción y lo cierto es que mucha gente que nos conoce es por haber tocado en esa gira”. Llegaron los festivales: Festimad, Socarrat…: “al final terminas desconectando del propio ambiente del festival porque estás allí mucho tiempo. Un festival es una representación del circuito musical: a los grupos nuevos sólo les van a ver los músicos. El resto de la gente no tiene ningún interés y sólo va a tiro hecho, a ver a los cabezas de cartel. Tú estás allí para amenizarles el día. Es muy diferente cuando tocas en salas pequeñas: aunque sólo vayan diez pagan por verte a ti”. Un montón de bolos, un nombre que se va haciendo y dos etiquetas unánimes: la mayoría de la gente piensa que Sperm tiene una excesiva influencia por parte de Nirvana y un indescriptible apoyo por parte de Dover. “Lo consideramos dos bazas, no dos pegas. Que a nosotros nos guste Nirvana o que influya en nuestra música es algo que consideramos positivo. Con las mismas, lo de tener a Dover como una especie de padrinos es una enorme suerte. Lo que hace Dover con su sello, ayudando a grupos que no hacen un pop basura, es algo que no hace nadie y que, incomprensiblemente, alguien les echa en cara”. Por fin llega la bolita de las decenas de millar. Mientras que otros muchísimos grupos se ven colgados en su historia con un disco sin repercusión, Sperm no sólo obtiene esa repercusión en los círculos rockeros del país, sino que a estas alturas atesora una carrera de directos que pasa por salas pequeñas, grandes, festivales e incluso aperturas de cartel para grupos internacionales. Todo parece ideal para ponerse a hacer un segundo álbum que aumente su popularidad. Lo llaman ‘Punk rock’, algo que choca ateniéndonos a lo que se encuentra en su interior: “El título es un poco tocapelotas y se refiere más a la actitud del punk que al estilo musical. Refleja cómo nos tomamos nosotros este ambiente o cómo asumimos el terreno de la técnica instrumental. Tampoco teníamos muchos nombres pensados y éste era corto y conciso”, señalan sin dar importancia al hecho de que algún comprador pueda sentirse confuso al encontrar ese título en un disco que poco tiene que ver con lo que se entiende por aquí por “punk rock”. El disco sigue teniendo evidentes efluvios nirvaneros, aunque, como se señaló anteriormente, no cuenta con el ambiente ciertamente agobiante que se respiraba en “Product me”. “A la gente le queda siempre la etiqueta. Si te pareces a Nirvana no consigues quitarte el sambenito en la vida y… a nosotros nos gusta la música de ese grupo. Del grunge no nos gusta nada más que eso y Mudhoney porque no disfrutamos con bandas como Pearl Jam o Soundgarden. En el disco hay canciones buenas y eso es lo que la gente debe valorar”. Como se puede suponer, la opinión que el grupo tiene del apelativo “grunge” no es de lo más satisfactoria: “de aquello sólo quedaron esos dos grupos, lo que, en el fondo, no está mal porque hay otros géneros musicales que no han dejado nada para el futuro. Tanto Nirvana como Mudhoney han tenido una considerable influencia en lo que ha venido después”. A fin de ampliar su actividad y de poder acceder mejor a la contratación en cualquier lugar de España, los miembros de Sperm han terminado instalándose en Madrid, pero no ven demasiada diferencia entre el ambiente musical de esta ciudad y el de su tierra natal: “Andalucía no tiene un problema diferente al de cualquier otro sitio. Lo difícil es salir de tu casa. Para girar es más cómodo estar en el centro ya que, además, aquí están las compañías, las radios, las revistas… pero no adelantas mucho si te quedas sólo en el circuito de Madrid”. Ya con el número premiado completo, lo único que falta es ver si coincide con tu décimo. El grupo ha trabajado con Angel Martos como productor a fin de hacer su música más asequible y, a partir del 20 de marzo, iniciará una gira de presentación del nuevo material que abarcará diez ciudades antes de comenzar la contratación para el verano. Con todo, las expectativas que el grupo tiene no van más allá de las que tenía con el primer disco. “Los grupos que cantamos en inglés estamos casi vetados en las radios porque apenas sí nos ponen. Igual no es un asunto del idioma, ya que, afortunadamente, ya no se habla de ese rollo de que hay que cantar necesariamente en castellano. Lo que ocurre es que a quienes les gusta el rock en inglés suelen preferir a los grupos guirirs. En España se conoce ya enseguida el material bueno que aparece fuera y la condición humana parece ser que nadie es profeta en su tierra”. En fin. Ahora hay que esperar. Por lo menos, en el caso de Sperm nadie podrá decir que no han tenido buena suerte y que las puertas se les han cerrado. Ahora ya sólo queda por hacer aquello que, únicamente, está al alcance de ellos: convencer al público de que sus canciones merecen la pena. E.P.
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