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Nuevo álbum de Elliott Murphy y nueva gira por España durante el mes de marzo. Abril 2002

Sin parar de escribir

Siempre sorprendente, siempre vital y siempre irónico. Elliott Murphy no para su producción ni cuando un médico se lo recomiende por cuestiones de salud. Hace algunas semanas apareció “Soul surfinf”, un álbum en el que vuelve a preferir el terreno acústico y en el que las letras indagan sobre las relaciones personales. El cantautor neoyorquino afincado en París también volvió a tocar en España ampliando considerablemente su poder de convocatoria.

Claro ha quedado muchas veces que Elliott Murphy nunca será un artista de masas, al menos en nuestro país. Sin embargo, su calidad artística y el nivel de sus abundantes grabaciones provoca que sus fans sean asombrosamente fieles y que esperen sus grabaciones y sus conciertos como uno de los acontecimientos fijos de cada año. Murphy, quien agrupa en su carácter y en su obra el talante de las calles de Nueva York y el glamour de los bulevares parisinos, aporta en sus canciones la ironía de quien ve la vida desde la privilegiada posición del trovador. Capaz de realizar siempre una lectura poética de las situaciones cotidianas, ha sido reconocido por numerosísimos músicos de su generación (Dylan, Reed, Springsteen…) y ha hecho incursiones dentro de la novela (“Frío y eléctrico”) o del cine (trabajó con Fellini), facetas en las que no parece haber dicho aún su última palabra. Sin embargo, su actividad principal, por el momento, sigue siendo la constante y continua edición de discos en los que la canción se pone muy por encima de la actitud musical o del tratamiento del sonido. Su último álbum, “Soul surfing”, abunda en un terreno acústico en el cual Murphy parece sentirse cómodo durante los últimos años.

-- Cuando uno ha hecho ya tantos discos como tú no sé exactamente si se busca algo especial haciendo uno más. ¿Querías algo concreto con “Soul surfing”?

-- “Nunca busco algo especial cuando grabo un disco. Sólo busco perfeccionar y mejorar las mismas cosas que he estado haciendo durante treinta años: tocar la guitarra, cantar y tener una idea clara de cómo 'debería ser' la canción cuando esté acabada. El rock'n'roll quizá se base sólo en tres acordes, pero te lleva toda una vida tocar esos tres acordes correctamente. Y también miro al reloj. Me gusta trabajar con rapidez, tomar decisiones y seguir adelante. Tomar demasiadas decisiones puede ser un problema para un músico y en especial para un Piscis como yo. Creo, precisamente, que lo especial de 'Soul surfing' es que he encontrado un algo especial, una voz más profunda y más introspectiva, casi como estar acostado al lado de alguien que duerme susurrándole al oído pero sin querer que se despierte”.

-- Al hablar contigo sobre “Rainy season”, tu anterior álbum, charlábamos sobre el giro acústico que habías dado en él y lo que te influyó ver a Jimmy Page tocando solo con un Marshall y una unidad de eco. Decías que tu siguiente álbum sería "eléctrico protestante". ¿Lo es?

-- “La verdad es que, actualmente, las guitarras acústicas son muy eléctricas. En mi opinión, la evolución de la guitarra electroacústica ha cambiado la manera en que tocamos y grabamos música. Intento no profanar el sonido de una guitarra. Soy muy cauteloso con los efectos y nunca quiero que mis discos queden desfasados. Prefiero conseguir algo sencillo pero duradero. Lo que aprendí viendo a Jimmy Page es que el sonido está en los dedos. Es así de simple”.

-- Casi todas las letras de “Soul surfing” hablan de historias amorosas o de… ¿desengaños? ¿Por qué esas temáticas? ¿Reflejan un momento sentimental concreto?

-- “Creo que un hombre de mi edad tiende a volver a mirar al amor con sorpresa y tristeza. El amor crece y cambia y para nosotros es muy difícil aceptar eso. Leí una vez que habían hecho una encuesta a gente de ochenta años y les preguntaron de qué se arrepentían más. Entre los hombres la respuesta mayoritaria era sobre las mujeres con las que se podrían haber acostado pero no lo hicieron. Entre las mujeres la respuesta era sobre ¡los hombres con los que se habían acostado y ojalá no lo hubieran hecho nunca! Eso dice mucho, ¿no crees? Soy un romántico, y también un optimista, y muy sensual, lo cual significa que me cuesta mucho levantarme por la mañana y me cuesta caer dormido por la noche… solo”.

-- Tú dijiste en una ocasión que las canciones deberían tener fecha de caducidad, algo así como un "grabar preferentemente antes de…". Las canciones de este álbum fueron grabadas en agosto del año pasado según pone en los créditos. ¿Por qué esperar tanto para ponerlas a la venta?

-- “Quería decir que, en general, es mejor no esperar mucho entre escribir las canciones y grabarlas. Pronto editaré una serie de discos con demos, con todas las maquetas que hice para cada disco, o al menos las que he podido encontrar. Recientemente encontré la primera maqueta que hice para 'Aquashow', que se grabó en 1972. Suena tan puro, tan incorrupto, que casi me hace llorar. En realidad, el tiempo que pasó entre la grabación y la edición de 'Soul surfing' no fue mucho. Si trabajas con una discográfica grande siempre pasa un año como mínimo. Tenía que acabar el diseño de la portada y decidir el orden de las canciones, y eso lleva un tiempo. Me pregunto cómo quedaría si hubiera editado cada canción según las iba grabando. Si hubiera un flujo de edición constante de nuevas canciones de Elliott Murphy y no las dividiéramos en álbumes. Algo en Internet. Creo que tendríamos que cambiar toda la idea que tenemos actualmente sobre los artistas y su obra”.

Aunque ha pasado por compañías multinacionales, Murphy ha desarrollado la mayor parte de su obra de la mano de pequeños sellos locales que trabajan su material con más cariño que eficacia comercial. El neoyorquino aprecia esta situación y en numerosas ocasiones ha manifestado su predilección por mantener esta dinámica. En España los discos de Murphy son editados por la compañía asturiana Dusty Roses, un pequeño sello nacido al amparo del grupo Stormy Mondays. Dentro de él aparece la figura de Jorge Otero, quien simultanea su actividad con la banda, su responsabilidad dentro del sello y su faceta de gran fan del trabajo de Murphy. En “Soul surfing”, Elliott ha contado con Jorge como músico invitado.

-- “Jorge es implacable y un perfeccionista, y ahora lleva también un color de pelo bastante salvaje. En mi opinión, son tres puntos a favor para un ejecutivo de una discográfica y un guitarrista. Tuve buenas vibraciones con él desde el primer momento en que le conocí. A veces se atrasa un poco, pero nunca me defrauda. Podría dirigir IBM si le dejaran, pero creo que mi carrera es más importante. Además, yo uso un Mac”.

-- En “Soul surfing” haces dos curiosas versiones. El “Hold on” de Tom Waits y “Nothing can take the place of you” de Toussant McCall. Tengo que admitir que esta última me ha sorprendido mucho. ¿La conociste cuando salió, a finales de los sesenta, o en alguna otra versión o recopilación?

-- “Hago tantas versiones en concierto que quería poner alguna en mis discos. Además, en el álbum 'La terre comunne’ (que grabé con Iain Matthews el año pasado) pusimos cuatro versiones y fue muy divertido cantarlas. Tom Waits es un tesoro nacional, tan profundo como el Gran Cañón del Colorado, tan misterioso como el fondo del río Mississippi. Y lleva unos zapatos increíbles. La canción de Toussant McCall me la sugirió Steve Wilkinson, que lleva el sello Eminent Records en Estados Unidos y edita allí mis discos. Es el típico tema de soul que me encanta, tipo las baladas lentas de Otis Redding, con mucha emoción y tiempo para llorar sin parar. Creo que el original aparecía también en una película de John Waters”.

-- ¿Por qué elegir el “Hold on” de Tom Waits?

-- “Tom y yo tenemos la misma edad, pero él lleva zapatos muy cool y destructivos y tiene el pelo más largo. Es tan importante como Buster Keaton, Henry Fonda, Charles Bukowski o cualquier otro que rompiera moldes. Tocamos juntos en un club de Chicago en los años 70 y el sello Asylum montó una fiesta para él y no se presentó. Según cuenta, hizo autostop durante la noche para volver a California. Le entrevisté una vez hace años para Rolling Stones durante un huracán. Eramos los únicos sentados en un café, bebiendo batidos de fresa. Su trabajo es mejor cada vez y es un gran actor. Si alguna vez aparezco en otra película espero que sea con él. Y cuando canto 'Hold on' puedo imaginar la historia que cuenta: allí está ella, bailando sin música…”

-- Alguien podría decir que, musicalmente, cada vez te acercas más a artistas como Waits y te alejas de otros como Springsteen…

-- “Preferiría hacerme amigo de Jewel… muy amigo. En serio; creo que sólo hay un Elliott Murphy y cualquier otro parecido con cualquier otro artista sería meramente superficial. Quizá mi voz es más profunda ahora, pero la geografía de un tema de Bruce Springsteen es un país diferente al que habitan mis canciones. Los personajes en la música de Tom Waits son de películas diferentes. De cualquier modo… todo es rock'n'roll”.

-- En algunas de las canciones del disco me parece apreciar una gran influencia por parte de Olivier en el terreno de la composición de la música…

-- “La aportación de Olivier es enorme, tanto mental como espiritualmente. Mira a mis canciones a través de ojos más jóvenes que los míos aunque su sabiduría es eterna. Valoro tanto su honestidad como su diplomacia: nunca hiere mis sentimientos. Hace mejor que yo los solos de guitarra aunque yo le enseñé. Su sensibilidad me sirve de guía. Puedo ser muy bestia a veces y él hace que mis instintos carnívoros retrocedan. A la vez, sus instintos son delicados pero también fuertes. Y, además, ha dejado de fumar, así que tiene que prestarme atención cuando hablo. Estoy tan orgulloso de haber descubierto a Olivier Durand como John Mayall lo estaba de Eric Clapton. Además, él me ha descubierto a Keb' Mo'“.

-- OK. Hablemos de otras cosas: “Last of the rock stars… me and you” es un álbum tuyo en directo al que sólo se puede acceder en España comprándolo por Internet. ¿Por qué elegir esa manera de comercializarlo?

-- “En el mercado actual es imposible para un artista editar dos o tres discos al año y a menudo tengo música que quiero presentar a mi público. Tengo dos opciones: venderla en el Metro (lo cual sería divertido) o bien a través de Internet. Internet es el punto de encuentro de mis fans. 'Last of the rock stars…' fue idea de Jorge y nos ha sorprendido lo bien que ha ido. Casi ni lo he escuchado. Escuchar mis discos en directo es como ver películas mías practicando sexo. Prefiero el hecho en sí”.

-- ¿Qué opinión te merece Internet? No me imagino a un tipo como tú demasiado tiempo delante de un ordenador…

-- “Te equivocas totalmente. En mi nueva canción 'Black crow' hablo de estar sentado delante del teclado… y me refiero al teclado del ordenador. Soy muy rápido tecleando, por lo cual se me dan bien los ordenadores. Prefiero el email al teléfono, aunque no busco mucho por Internet porque me perdería”.

-- Después de “Rainy Season” publicaste “La terre commune” junto a Iain Mattews. ¿Te satisfizo el resultado?

-- “Fue un placer trabajar con un cantante y escritor tan bueno como Iain. Su historia es increíble: Matthew's Southern Comfort, Faorport Convention y Plainsong. Creo que Iain me enseñó a cantar bien y yo le enseñé a saber estar en un escenario. Quizá haya una segunda parte a nuestra colaboración: de ello estamos hablando ahora. Fue lo más cercano que he estado a pertenecer a una banda. Y Olivier fue una parte importante para que el proyecto fuera un éxito, que nadie olvide esto”.

-- Cada vez que hablamos contigo o te envío un email te pregunto por tus novelas. Siempre me dices que están casi terminadas, pero… no termino de verlas. ¿Las has publicado ya? Hablabas de una colección de relatos cortos, de una novela del oeste y de un guión cinematográfico…

-- “Mi libro 'Cafe notes' se publica en Francia (Edit. Hachette) esta semana y espero que pronto también en España. Y mi novela 'Poetic justice' nacerá pronto: sólo tengo que escoger el final adecuado. Siempre estoy escribiendo, siempre pensando en mis libros, pero organizar la edición es complicado. Ahora he encontrado una editorial para todo el mundo con Hachette y espero que sea el principio de una larga relación. Me gustaría mandar mi guión cinematográfico a Jewel: creo que haría un buen papel como actriz. Y me gustaría ser el coprotagonista. ¿Quizá Pedro Almodóvar nos dirigiría? Mi último director fue Fellini. Sólo trabajo con los mejores, ya sabes”.

-- Graciosillo, ¿eh?

E.P.

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