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Bunbury mejora en “Flamingos” lo que ya apuntó en “Pequeño”. Abril 2002

Elegante y decadente

Un gran disco. No hay otra manera de calificar el nuevo álbum de Enrique Bunbury. Si “Pequeño” le proporcionó un crecimiento considerable como músico, lo ofrecido en su nuevo trabajo consolida lo hecho y demuestra que la propuesta no era un hecho aislado y pintoresco. “Flamingos” tiene más de una hora de música en su interior, pero, después de escucharlo, es difícil considerar algo como prescindible.

Sentados en el hall de un hotel y con botellitas de agua mineral por encima de la mesa, Enrique se muestra predispuesto a hablar de su trabajo. Y, lo mejor de todo, también a escuchar. El cambio dado en su persona tras la aparición de “Pequeño” sólo puede ser considerado como una verdadera suerte para la música española.

-- El single del álbum, “Lady blue”, me recuerda muchísimo al “Space oditty” de David Bowie”…

-- “Es una canción que tiene mucho que ver con Bowie. De hecho, hay una conexión directa con ‘Space oditty’”.

-- Pero en todo el disco se respira un fuerte referente de Bowie, no sólo en esa canción. ¿Era algo premeditado?

-- “Me gusta que lo digas. En unas canciones se ve muy claramente y en otras no tanto. No lo pretendía, pero me ha gustado el resultado cuando vi que salía así”.

-- ¿Le has escuchado más últimamente?

-- “No. De hecho, es una música que escucho muchísimo. Bowie es una de mis grandes influencias desde siempre”.

-- Nunca te la había visto tan marcada…

-- “En la forma de cantar no tanto, pero en cosas como ‘Radical sonora’ sí estaba la sombra de Bowie en el sentido de que lo que buscaba era dejar claro que en mi carrera iba a tener diferentes facetas”.

-- ¿La parte camaleónica?

-- “Sí, y además coincidía que en esa época Bowie había hecho un disco, ‘Earthling’, que fue una influencia clave para ‘Radical sonora’”.

-- Bowie siempre hace cinco años antes lo que otros hacen cinco años después…

-- “Puede ser, pero no siempre”.

-- No. El último “Hours” no tiene esa virtud…

-- “Ese no es de mis favoritos. Tiene discos fantásticos incluso en la última época, la que no parece tan valorada. ‘Earthling’, ‘Outside’… Es un tipo al que yo le tengo un gran respeto”.

-- ¿Tienes otros referentes de ese calibre, músicos de cabecera?

-- “Leonard Cohen, Nick Cave, Bob Dylan, Van Morrison…”.

-- Los clásicos…

-- “Los buenos”.

-- ¿Querías hacer algo concreto en “Flamingos” o lo hiciste cuando tenías canciones?

-- “No. No quería nada concreto. Me encerré en una casa en un pueblo de Tarragona hasta tenerlo. Estuve varios meses componiendo lo que fue la base del disco. No ha sido el proceso de estar tranquilamente en mi casa e ir haciendo canciones”.

-- Eso debería proporcionar unidad al disco…

-- “¿Y tú crees que no la tiene?”

-- Hay canciones de dos o tres tipos bastante diferentes…

-- “No es un disco genérico como lo fue ‘Pequeño’ o ‘Radical sonora’. Es un disco de autorreflexión. Fui cogiendo cosas que había hecho y traté de dar un paso hacia adelante o hacia un lado. Pretendía evolucionar pero mirando a cosas que han sido básicas en mi vida, como esa influencia de Bowie. También hay una reflexión sobre lo que tiene que ser el rock’n’roll visto por mí, una mirada hacia ‘Pequeño’ y otra hacia ‘Radical sonora’, porque hay mucha electrónica en este disco”.

-- Una evolución lógica de quien ha hecho esos dos discos junto con la influencia de Bowie…

-- “Sí. Eso valdría de alguna maner,a aunque hay alguna canción que no es ni lo uno ni lo otro. De hecho pensé en llamar al disco ‘Autostop’. Me decía: ‘vamos a estarnos quietos un rato, vamos a reflexionar, ver a dónde hemos llegado para poder continuar’”.

-- La portada me recuerda a Las Vegas: lo de “Flamingos”, el grafismo, la foto del boxeador…

-- “Sobre el boxeo hay pequeños guiños en algunas canciones, pero no es un hilo conductor. Poner un boxeador en la portada ha sido más por una apetencia y por un gusto personal, ya que siempre me ha interesado el boxeo y he visto combates en Zaragoza aunque no sea un sitio con mucha tradición. Es un mundo elegante y decadente que me apasiona. Quizá porque en muchos aspectos de la vida me gusta esa mezcla. Creo que el rock’n’roll tiene mucho que ver con eso, no sé si será por las hostias que nos dan a lo largo de nuestras carreras”.

Colaboraciones

-- “Las Vegas también representa lo mejor y lo peor de Estados Unidos. Elegancia no hay allí, pero decadencia sí. Lo de Flamingos no tiene nada que ver con eso. Prefiero no hablar del título: lo he puesto para no tener que hablar de él. Hay muchos lugares en el mundo que se llaman Flamingo y todos son de mi interés: son los más perversos y los más divertidos”.

-- En Madrid teníamos uno…

-- “¿Un puticlub?”

-- Era un bar de rock’n’roll. Háblame de las colaboraciones del disco. Me resultan muy curiosas…

-- “Vinieron muchos que tocaron en canciones que luego no han aparecido. Justo Bagüeste es de los que más peso ha tenido, junto con Suhail, que ha metido también bastantes cosas. Casi todo lo árabe es suyo. Y Adriá Puntí, aunque es difícil reconocerle, está en muchas canciones”.

-- ¿Aparecieron todos por amistad?

-- “Sí, pero el que quería que viniera no vino”.

-- ¿Quién era?

-- “Jerry González”.

-- También habría sido curioso…

-- “Hubiera estado bonito que metiera su trompeta, pero… Bueno; yo tengo un trompetista y una bandita, por lo que, al final, oyendo el disco, no le echo de menos. También me hubiera gustado que viniera Julieta Venegas, pero no pudo ser por cuestiones de fechas. Ya haremos algo juntos”.

-- Podíais haberlo hecho como todos: por teléfono, por Internet, por Seur…

-- “Para nada. Yo entiendo a las compañías cuando te preguntan: ‘¿Qué colaboraciones vas a tener?’. Lo que quieren son nombres y yo, realmente, no tengo nombres. Quizás el único es Jaime Urrutia, ya que todos los demás no son tan conocidos o famosos. Están ahí porque podían aportar algo al disco”.

-- Está Kepa Junkera…

-- “Sí. Quizás empieza a tener más peso. Bueno: ‘Bilbao’ ya fue un disco conocido. Lo que quería decir es que no tiene sentido meter a la gente con calzador. Hay que buscar dónde funcionan y que las colaboraciones sean necesarias, no autoimpuestas”.

-- ¿No querías a nadie como productor?

-- “Demasiado tarde: creo que no hay vuelta atrás en eso. Si alguien me vuelve a producir será por cansancio mío o porque crea que no tengo muy clara la dirección del disco. El ‘Radical sonora’ lo coproduje con Phil Manzanera, pero el ‘Pequeño’ ya lo hice yo. También hice el directo, aunque ése no tenía mucho misterio. Creo que nadie puede plasmar en un disco mi personalidad y mi visión tan fielmente como yo mismo. He tardado muchos años para empezar a producir porque creo que hay que aprender y conocer el terreno que pisas, pero ya es un terreno sin retorno”.

-- ¿Produces a otra gente?

-- “Hice lo de Elefantes”.

-- Es verdad.

-- “Lo que no dejo de hacer son maquetas: Malamente, un grupo pequeño de Zaragoza, la maqueta de Amaral… He hecho cosillas, pero me gusta más producirme a mí mismo”.

--¿Cómo notaste que se percibiera el cambio que diste en “Pequeño”? Venías de hacer “Radical sonora” y lo anterior que hiciste aún era con los Héroes…

-- “Muchos cambios y muy rápidos. Al principio la gente se quedaba un poco flasheada y había cosas que no llegaban a entender muy bien, pero también yo alargué mucho ‘Pequeño’ para que se fuera comprendiendo poco a poco. La gira ayudó mucho para que la gente se diera cuenta de que no eran caprichos aleatorios, que era una búsqueda que todavía no había dado todo su fruto. Eso es algo que he reconocido en todo momento: ‘Pequeño’ no era un lugar de destino”.

-- ¿Una estación?

-- “Sí. Un tránsito. Un lugar de paso. La gente lo entendía mejor cuando veía el directo, la banda, y la fe real que teníamos en lo que estábamos haciendo. Creo que este disco, por ejemplo, muestra que en todo momento ha habido un aprendizaje, que es como he visto la música siempre”.

-- ¿El directo era otra estación u otra forma de alargarlo?

-- “Lo hice porque durante esa gira consolidé una banda, que es la que está conmigo y sin la cual no hubiera sido posible hacer este disco. La gira fue tan divertida y nos lo estábamos pasando tan bien que quería dejarlo plasmado en un disco que fuera como un souvenir. Un souvenir para mí. Nunca en mi vida tuve una banda tan buena con la que me entendiera tan bien en la carretera. La carretera es peor que ‘El Gran Hermano’. Hay que tener una comunicación entre todos honesta pero, a la vez, divertida. Si no te lo pasas bien termina siendo un suplicio”.

-- También hace falta orden…

-- “Y caos”.

Latinoamerica

-- Esa gira tuvo muchas fechas en Latinoamérica. ¿Cómo se entendió allí tu nueva faceta?

-- “En España no me puedo quejar del público que tengo. Ha aguantado momentos de incertidumbre míos, discos con más acierto, otros con menos… No me puedo quejar, pero en Latinoamérica he conseguido una comunicación total con el público. Creo que es donde mejor han entendido ‘Pequeño’, quizás por las conexiones que hay, que se entendían como un halago hacia ellos. Es como si dijeran: ‘este tipo ha venido aquí y no lo ha hecho de paso: ha estado escuchando nuestra tradición musical’”.

-- “Flamigos” ya no tiene el toque mediterráneo que tenía “Pequeño”…

-- “Había canciones más mediterráneas que se han quedado fuera porque creía que no tenían relación con el disco. Los únicos toques que quedan son los magrebíes. En ‘Flamingos’ hay pinceladas mientras que en ‘Pequeño’ o ‘Radical sonora’ todo eso tenía más peso. De todos modos, es algo que no quiero perder porque me apasiona la cultura árabe”.

-- En la nota promocional del álbum habla de “rock bastardo y excitante”…

-- “Nunca diría lo de excitante, pero lo de bastardo sí es una etiqueta mía”.

-- ¿Y lo de rock?

-- “Yo lo del bastardo lo añado porque creo que su madre es una puta y su padre alguien totalmente desconocido. Lo de rock es más por una actitud; cuando hago un narcocorrido no pretendo hacerlo fielmente, incluso incluyo elementos que no pertenecen a ese género. De todos modos, me gustaría que mi música no tuviera etiquetas”.

-- En este caso lo consigues…

-- “Me gustaría que fuera Bunburiano”.

-- Antes hablabas sobre el boxeo, sobre el rock y sobre las hostias que os dan a los artistas. ¿Refleja eso Una canción como “Mundo feliz”?

-- “Fue un mal momento”.

-- ¿No refleja tu situación actual?

-- “Sí, sí. Creo que todos tenemos nuestros biorritmos y nuestros altibajos. Hay días en los que necesito escuchar canciones como ésta. Despotrico un poco contra muchas actitudes sociales. Pero no todos los días son así”.

-- Una cosa que sí se aprecia en “Flamingos” es un gusto por arriesgar, por no quedarse estancado…

-- “No entiendo mi carrera de otra forma, aunque acepto que haya artistas que repitan una fórmula hasta la saciedad. Yo sé que no estoy capacitado para hacer todo lo que me gustaría, pero no quiero negarme la posibilidad de hacerlo aunque luego lo escuche y diga: ‘esto no es lo mío’. Creo que mi paso por la música es un aprendizaje; no lo veo de otro modo, y eso no lo puedes conseguir si no intentas cosas y no te arriesgas. Por otro lado, he visto mi carrera siempre como un maratón, no como un sprint. Mi objetivo no es vender el disco, sino hacerlo. Desde el momento en que aceptas eso sonríes más ante el riesgo”.

-- No es la valentía, precisamente, una virtud de muchos artistas…

-- “Porque tú tienes que ser el primero en aceptar que te puedes pegar la gran hostia. Si me la pego procuraré enderezar el timón como pueda, pero quiero hacer discos con un grado de riesgo. No por hacerme el valiente o el temerario, sino porque, si no lo hago así, me aburro”.

-- Admiré mucho el giro que diste en “Pequeño”, esa idea de quitarte de encima el icono juvenil que no percibí en “Radical sonora”…

-- “Aquel disco tenía mucho más que ver con Héroes que lo que he hecho después. El cambio de ‘Pequeño’ fue mucho más radical. Curiosamente, aquél resultó más sorpresivo, aunque era como Héroes pero mirando hacia la música electrónica”.

-- El integrismo de ese momento. Era la época en la que quienes apostaban por la música electrónica no soportaban el rock y en la que los rockeros sólo veían bakalao en cualquier cosa que no fuera lo suyo…

-- “Desde los ámbitos de la música electrónica a mí me echaron en cara que en ese disco había guitarras”.

-- Era la época…

-- “Yo decía: ‘¡qué pena que todavía sigamos con estas tribalidades!’ Tenías que pertenecer a algo y, si hacías música electrónica, tenías que renegar del rock, o viceversa. Yo lo único que hago es utilizar instrumentos para hacer canciones. No tengo prejuicios entre un ordenador y una mandolina. Si no necesito una guitarra no la enchufo y, sin embargo, hay gente que considera eso algo negativo. Lo que quiero es que lo que deseo expresar llegue de la forma más clara, que emocione. No creo que haya ningún instrumento, excepto la gaita, que no me guste”.

-- Pero ese integrismo ya pasó, ¿no?

-- “Bueno. A mí todavía me queda lo de la gaita. A lo mejor lo supero alguna vez. Que aparezca gente como Beck, que mezcla las cosas de una manera tan increíble, sirve de educación a todos. Empezamos a ver esas fusiones de manera más natural porque hay gente que lo ha hecho muy bien. Lo que es una pena es que haya que esperar a que venga gente de fuera siempre a enseñarnos estas cosas”.

-- Ahora que hablas de esto… no percibo yo una gran influencia americana en “Flamingos”…

-- “Creo que algo sí hay, como armonías y ritmos que tienen que ver con los orígenes del rock: honky tonk, Nueva Orleáns, incluso algo de jazz, pero en pinceladas. Respeto mucho las raíces del rock y de la música americana. Hay música fantástica desde los años cuarenta y no reniego de que pueda ir apareciendo algo más en mis discos. De hecho, últimamente me parece más aburrido el panorama inglés que el americano”.

-- Y lo americano tampoco está muy allá…

-- “Lo anglosajón está pasando por una crisis seria. Incluso la música electrónica más interesante de los últimos años ni siquiera viene de Inglaterra: viene más de otros lugares de Europa. No me preocupa mucho de dónde venga la música buena, pero últimamente sí tengo más inclinación a escuchar música en castellano, tanto de raíz como de bandas actuales con visión amplia. La mezcla entre la raíz y la vanguardia es lo más interesante que se puede hacer ahora mismo”.

Riesgo

-- Lo de arriesgar, ¿pasa porque se te permita?

-- “Todos pensamos que no podemos hacer ciertas cosas hasta que las hacemos. Quienes hacemos música de autor, quienes nos involucramos en nuestros discos de un modo más total, tenemos la obligación de abrir camino para los chavales que deben de afrontar los discos con más valentía y apertura. Tienen que coger en sus discos el toro por los cuernos y plasmar realmente lo que quieren hacer. También es cierto que la experiencia te ayuda a afinar. Cuando eres un crío quizás necesitas a alguien con visión exterior, pero tenemos muchos años por delante y no hace falta que el primer disco siempre sea el bueno. Aprovecho esto para echar una pulla a los críticos: no tienen paciencia, quieren que los discos de debut sean siempre buenos y, si no lo son, se niegan a reconocer al artista. A mí me parece dificilísimo que un chico que debuta pueda hacer un buen álbum. Hay muchos casos en la historia en los que se ha dado, pero me parece dificilísimo. Los discos que me gustan ahora, Madonna, Dylan, Jaime Urrutia…, son todos de gente que tiene más de cuarenta años”.

-- Ultimamente los clásicos responden…

-- “Se preocupan de hacer lo que les gusta. Dylan ya no tiene ningún interés en estar en los 40 Principales y eso le ayuda a hacer mejores discos que los que hizo en los ochenta”.

-- Lo que decías de los críticos también sería aplicable a las compañías que quieren resultados rápidos…

-- “Yo me siento privilegiado porque la compañía siempre me ha reído las gracias”.

-- ¿Y te las habrían reído igual si no fueras Bunbury?

-- “Calamaro habría hecho ‘El salmón’ aunque no tuviera esa compañía. Y pido perdón a los de Dro porque tuvieron la valentía de sacarlo ellos”.

-- Sabina no pudo sacar “19 días y 500 noches” en formato doble. Y, de todas maneras, estamos hablando de nombres de peso…

-- “Si Sabina hubiera querido hacerlo lo hubiera hecho. Nadie le puede negar la capacidad para hacer un disco como quiera. Alguien le convenció y también está bien. Yo soy afortunado porque tengo una compañía que confía en mi y me da el dinero suficiente como para hacerme este disco y producírmelo yo sin escucharlo hasta que casi está hecho, sabiendo encima que vengo de Guatemala y Guatepeor. De todos modos, todo debe partir de quien hace las canciones, de su interés y de su voluntad. La compañía tiene que otorgar confianza a quien vea que puede desarrollar una carrera y ayudarle en eso”.

-- Me comentabas que no te gusta que te llamen “artista”…

-- “Artista es Picasso. Aplicado a nosotros, me gusta el término como lo usaban las folklóricas, como el mundo de la farándula”.

-- ¿No es arte la música pop?

-- “Hay pocos que sean grandes artistas dentro de la música popular. John Lennon era un artista, pero no sé si Dylan… Fíjate dónde pongo el listón: yo estoy muy por debajo de Dylan, así que no soy más que un tipo que hace canciones, un musiquillo”.

-- Un musiquillo con cierta madurez…

-- “Sí, y espero que con los años esté cada vez más claro. El acto de reflexión de este disco ayuda a consolidar el pensamiento de que quien lo ha hecho puede tener una carrera interesante y seria. Ojalá transmita eso. No me parece mal que alguien diga que un día he hecho un disco bueno y que lo anterior es una mierda. Con que guste una de las canciones que he hecho ya me siento muy honrado”.

-- Tú transformación es sorprendente en los últimos años. Me acuerdo de tu época en Héroes…

-- “Una premisa que he adoptado desde ‘Pequeño’ es que ni la compañía ni los medios son enemigos míos. Ambos pueden ser muy útiles para el desarrollo de un artista y creo que hacer una barrera contra ellos puede ser hasta una cortapisa para apreciar cosas. Yo ahora pienso que cuando me ponen a parir es porque tienen confianza en que podría hacerlo mucho mejor. Con la compañía me ocurre lo mismo: escucho sus opiniones y llego a unas conclusiones personales”.

-- Habrá gira, supongo…

-- “Empiezo ahora una gira de presentaciones con seis fechas, pero luego me voy a México a hacer algo de promoción por allí”.

-- ¿No te habría apetecido grabar “Flamingos” en México?

-- “No descarto grabar allí un álbum con, incluso, más influencia mexicana, pero éste me apetecía hacerlo aquí”.

-- Es curioso lo desconocido que es el México musical para los españoles…

-- “No es por meterme con mis compañeros de profesión, pero me cansa el rollito latino. Se creen que todo es Cuba y Cuba es solamente una pequeña isla dentro de todo un continente. Hay una riqueza enorme dentro de todos los países latinoamericanos que parece mentira que no escuchemos. Creo que ha llegado un momento de saturación cubana que nos está haciendo hasta odiar a los buenos. ¿Por qué no se mira a Argentina, a la música andina, a lo precolombino, a la música fronteriza, a Brasil…?”.

-- Lo decías tú antes: nos lo tienen que vender desde Estados Unidos…

-- “Pues sí. Fue a raíz de los discos de Ry Cooder con Buena Vista Social Club cuando, a nivel de calle, se empezó a decir que los artistas cubanos eran increíbles. Aquí ya había gente que conocía todo eso: Santiago Auserón publicó ‘La semilla del son’ mucho antes y pasó desapercibido aunque estaban los mismos artistas que aparecieron luego en Buena Vista Social Club”.

-- Bueno. Entonces… ¿satisfecho por el disco?

-- “Me gustaría ser mejor cantante y mejor compositor, pero, aparte de eso, me encanta”.

E.P.

Bunbury. “Flamingos”. Hispavox

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