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Con “Bésame”, Barricada sigue defendiendo uno de los sonidos clásicos dentro del rock español. Abril 2002

Labios sin carmín

Son conscientes de que no se puede estar siempre en el ojo del huracán. Barricada fue, en un momento dado, el grupo de rock más popular y vendedor de este paí,s pero determinadas circunstancias hicieron a sus miembros dejar aparcado el grupo para tomar aire y enredarse con proyectos personales. Desde que regresaron con “Acción directa” su lucha es titánica para volver a estar en la primera línea.

Pero lo curioso es que no piensan hacer nada fuera de lo normal para recuperar ese lugar. No saben. Los miembros de Barricada (Javier Hernández “Boni”, Enrique Villarreal “El Drogas”, Alfredo Piedrafita y Fernando Coronado) llevan en esto el tiempo suficiente para saber que el público del rock no es demasiado amigo de comerse bolas promocionales o de asumir cambios de estética. Ellos probaron en sus carnes la velocidad de la caída cuando intentaron dar un paso adelante dentro de sus parámetros estéticos. Darlo lo dieron, pero una gran parte de su público se giró en redondo pensando que la banda de sus sueños se había vendido a los planteamientos de la modernidad. No se trataba de nada de eso; lo único que había detrás del cambio generado por “La araña” era un deseo por mejorar, por aventurarse en cosas diferentes. Lo que en cualquier otro artista se hubiera tildado, como mucho, como un exceso de valentía, en el caso de los Barri supuso un bajón considerable en ventas y en su poder de convocatoria.

Todo imponía un descanso, un replanteamiento de una situación que se convirtió en incómoda cuando las relaciones con su compañía discográfica aumentaron en tirantez. Fue entonces el tiempo de la separación “virtual”, del año sabático en el que cada uno de los miembros puso en pie proyectos personales que les concedieron respiro y les volvieron a proporcionar el contacto directo con el público. Días divertidos con inventos ciertamente aventurados y con actuaciones en locales pequeños. Mundos diferentes para personas individuales.

El regreso de los Barri (de un corto viaje, a decir verdad) fue bien recibido. Volvieron a su planteamiento inicial, se sintieron retroalimentados y echaban de menos sus latigazos guitarreros en una banda en la que las canciones se escupen como suspiros en territorio dibujado por sus cuatro únicos dueños. Publicaron “Acción directa” y dejaron clara su declaración de principios: “sin haber hecho lo anterior no habríamos llegado a esto”. Desde dentro el hecho era evidente; desde fuera se tomó todo como el regreso del hijo pródigo. El cuarteto no volvía en olor de multitudes ni con pretensiones de grandeza; demostrarían lo que eran encima de un escenario y sus nuevas canciones tendrían que luchar codo con codo con las que actualmente entusiasman al público rockero.

“Acción directa” tuvo su sentido, aunque, como era lógico, siempre se esperaba un mejor resultado: “Siempre quieres más, es normal. A veces vender cuarenta mil discos puede parecer poca cosa, pero luego miras a tu alrededor y dices: ‘jo. Es una pasada’. Más o menos resultó como esperábamos y, aunque no fue el mejor año de nuestra vida, tuvimos bastantes actuaciones. Quedamos contentos de la aceptación que tuvo”. Es el “Drogas” el que habla, el miembro más parlanchín del cuarteto. Junto a Alfredo y “El Boni” hablamos de “Bésame”, su nuevo trabajo, aquél que, en teoría, debe consolidar su regreso entre los grandes. “Parece lógico que este disco tenía que llegar después de ‘Acción directa’. El sello del sonido Barricada sigue ahí, pero los temas son más lentos y hemos trabajado más las melodías de voz. En aquél las letras eran más directas y aquí, aunque decimos más o menos las mismas cosas, las abordamos de un modo más personal, más intimista”, añade.

Cuando hablan del “sello Barricada” no saben definirlo. O no pueden. Es como si tú mismo tuvieras que decirle a alguien cuántos granos tienes en la espalda. El sonido de la banda siempre ha estado detrás de ellos, como un soporte etéreo que solamente toma cuerpo en cuanto se enchufan los Marshall y se explaya el caudal de su sonido. Guitarras sucias pero técnicas, unos ritmos que devoran a quien tienen enfrente y unas voces que, de tan personales, se han acostumbrado a perder su identidad cuando son tapadas en directo por el canto de sus seguidores. ¿Sonido Barricada? Sí. Decididamente, éste es de los grupos que se identifica en cuanto suena.

¿Qué cambia entonces en la nueva etapa? De momento, el cambio a una compañía que sí parece tratar el rock español con solvencia. “Acción directa” ya salió publicado con Dro, al igual que su reciente “Bésame”. “La forma de currar es más o menos igual en todas. Lo que realmente importa en estas cosas es la gente que tienes a tu alrededor y, en ese aspecto, estamos contentos. Nadie te da lo que quieres porque siempre quieres más, pero no podemos quejarnos”, apuntan.

¿Más cambios? Hummm… ¿Puede considerarse un cambio la vuelta a la normalidad? Entendiendo “Bésame” como una continuación lógica de “Acción directa”, lo más reseñable de ambos es el abandono del terreno experimental, el regreso a las canciones directas que llegan como un puño. “Con ‘Insolencia’ llegamos al punto más alto de densidad que nuestra música puede dar. Salió después de cuatro años en los que se nos juntaron los primeros discos que hicieron el Boni y el Drogas en solitario, la recopilación de ‘Los singles’, un álbum acústico que no salió publicado… Es como si todo eso hubiera proporcionado una mayor densidad a nuestra música y terminó plasmándose en aquel álbum. Después de aquello tenía que venir una pausa y llegó con nuestras aventuras personales. Nos apetecía ver las cosas como son y, después de todo aquello, veíamos claramente lo que era Barricada y lo que había que hacer”. No les falló la vista, a tenor de los resultados comentados. “Nos faltó ese empujón que dan las cincuenta mil copias, pero no es algo que nos coma terreno. Lo único que ocurre es que te das cuenta de que ahora estás compitiendo con gente como Platero, o Extremoduro, y que tú no has llegado ahí”.

Curiosa apreciación. Barricada llegó ahí mucho antes (su primera obra se remonta al 83 y, según amanecía la década de los 90, eran disco de oro con su primer álbum en directo), pero fue el riesgo por mejorar los que les apeó del podio.

“Bésame” se ha construido con la misma dinámica que “Acción directa”. Los hábitos de trabajo de estos veteranos difícilmente cambiarán con el tiempo. El estudio elegido vuelve a ser el de Du Manoir, en Las Landas francesas, un paraje no muy lejano de su Navarra natal que no aporta a su alrededor ningún tipo de distracciones. “Es genial para trabajar “--comenta Alfredo--”. Allí no tienes otra cosa que hacer y te centras mucho en la música. Al Drogas se le ocurrió una vez el irnos a grabar a Dinamarca, con la excusa de lo del punk nórdico y esas cosas, pero… ¡menos mal que no fuimos! ¡Con el frío que debe hacer allí! Realmente, lo de Las Landas parece otro mundo”.

Las primeras canciones del nuevo álbum se empezaron a gestar hace más o menos un año, pero su proceso evolutivo no fue tan lineal como a sus autores les gustaría. La actividad en directo del grupo obligaba a realizar periódicos parones que dejaban los apuntes hechos dentro de un cajón. En el mes de agosto se retomaron todos y se comenzó a centrar las cosas y a ajustar canción a canción de modo que todo el trabajo de preproducción quedara terminado antes de desplazarse a Francia. Una vez allí las tres semanas de estudio apalabradas se hicieron cortas y las mezclas tuvieron que terminarse en los madrileños Red Led en el mes de noviembre. “Queríamos darle otro tipo de tratamiento a las canciones. ‘Acción…’ era más enérgico, más de ir de cabeza, a saco. El hecho de habernos tirado un año para hacer ‘Bésame’ ha favorecido el que hayamos meneado más posibilidades y que todo se haya fraguado con más pausa. Hemos ceñido más los tiempos, sobre todo, sin tener una obsesión exagerada por acelerarnos. Pensamos que lo que se pierde en rapidez se gana en contundencia”.

Actualmente el cuarteto carece de obsesiones, tal y como ellos mismos dicen. Si en su época de cambio no tenían ningún inconveniente en señalar referentes e influencias, en este preciso momento lo que más les gusta es sonar a ellos mismos: “Siempre nos gusta escuchar, pero en estos dos últimos discos sí que se nota más nuestro sonido propio que cualquier tipo de influencia. Eso no significa necesariamente que no haya cosas que nos lleguen y que nos gusten, sino que, actualmente, estamos cómodos, nos hacía falta pararnos. En ‘Acción directa’ sí nos propusimos sonar a nosotros mismos, pero en éste no ha hecho ni falta”, comenta “El Boni” antes de que “El Drogas” apunte, irónicamente, que “igual es que también tenemos ya nuestras limitaciones para tocar como otros”.

El hecho de no mirar hacia afuera con tanto interés como en otros tiempos puede venir dado también por el panorama que se presume. Como decía “El Boni”, haber siempre hay alguien que sobresalga por encima de lo normal, pero, desde otra perspectiva, se comienza a apreciar que el público del rock empieza a valorar más sus iconos clásicos antes de tirarse al barro con cualquier novedad que luego resulte de lo más efímera. Dentro de nuestras fronteras la actitud parece ser similar, aunque, por su parte, la gente de los Barri no lo aprecia en demasía: “No. No somos muy conscientes de que cuanto más tiempo pase obtendremos más reconocimiento. Ni entre los medios apreciamos demasiados cambios: quienes han reparado en nosotros siempre nos han tratado bastante bien y quienes no nos hacían caso siguen sin hacérnoslo. Lo gracioso de esto es que, cuanto mejor nos pone la crítica, menos le gustamos al público. Y al revés”, comentan haciendo alusión al eterno debate (comprensible por otra parte) cuando se habla de las opiniones de aquél que, por cantidad, ya casi no se sorprende de nada y del que, en el otro lado del campo, exige la menor sorpresa posible después de pasar por caja.

El material de “Bésame” empezará su vida de directo en muy breve plazo de tiempo. En el mes de abril, coincidiendo casi con los primeros días de vida de la edición comercial del álbum, el grupo volverá a la carretera con la misma ilusión que siempre. Y tiene que ser así por cuanto, en su opinión, pocas cosas cambian en este tipo de vida. “El asunto sigue estando jodido: continúa sin haber buenas infraestructuras y se sufre más cuantas más horas tienes que meter en este curro. Actualmente la mayoría de los chavales jóvenes tienen un nivel muy bueno, pero no terminan de salir porque ni hay oportunidades ni se dan facilidades”. ¿El eterno llanto de los amantes del rock? “No “--contesta “El Drogas”--”. Si no es en el rock. Te ocurre igual en el blues o en cualquier cosa. Hay gente realmente extraordinaria a la que nunca vas a conocer porque en este mundo sólo se miran las ventas”.

Quien habla sobre la calidad de los nuevos artistas no es, en esta ocasión, un jefe de producto ocasional que acaba de descubrir a su nuevo “objetivo”, ni un crítico pasional que encuentra en una banda concreta lo que siempre quería haber escuchado. “Antes tocábamos con otro grupo y no te fijabas excesivamente en él: no atendías a lo que hacía o dejaba de hacer, a cómo se comportaba. Ahora sí lo ves. Yo, cuando veo cómo una banda se sube al escenario, sé si va a durar o no”, comenta “El Drogas”. ¿El misterio? “Quieras que no, somos barraqueros y, después de tanto tiempo, conocemos nuestro oficio. Siempre está bien fanfarronear y tener poses, pero, a la hora de trabajar, tú sí puedes valorar si uno lo hace bien o no, si sabe realmente en lo que se está metiendo y si podrá aguantar lo que le tiene que llegar. Y sobre eso te diré una cosa: ahora tenemos una relación muchísimo mejor con los grupos con los que tocamos que la que tuvimos nunca. La mayoría de ellos son gente que sí sabe cuál es su oficio”.

La temporada se presenta con mejores augurios que otras anteriores. A estas alturas de año, las fechas contratadas son considerablemente más que las del 2001 o el 2000, y eso es buena señal si tenemos en cuenta que estamos hablando en fechas anteriores a la aparición de “Bésame”. La circunstancia gana interés cuando se repite en varios de los grupos que se mueven en el mismo terreno estético que los Barri, grupos, muchos de los cuales, tienen trabajo reciente con resultados excelentes. “Si hay discos hay expectativas; eso favorece que todo se vea de un modo más optimista”.

A la hora de plantear sus conciertos en directo el grupo aún se muestra dudoso. “Tenemos repertorio para tocar más de dos horas, pero… no puede ser. Barricada tiene que ser su latigazo y punto. Es lo que nos pide el cuerpo: no es plan de eternizarnos encima de un escenario. Una hora y cuarto ya vale”, afirman. Eso supondrá una elección complicada: o elegir el material con el que estás más cercano o el que el público reclamará a voz en grito. Uno, en su opinión, piensa que las nuevas canciones recalarán bien en los oídos de los “barricaderos” de siempre, aquellos que no aceptaron bien propuestas diferentes. “Para llegar a esto has tenido que hacer lo otro. Tarde o temprano te tienes que plantear una ruptura porque no puedes estar haciendo siempre lo mismo. En aquellos discos corrimos el riesgo, aunque quizás, en opinión de algunos, no acertamos a reflejar lo que queríamos. Pero, de todos modos, nos vino estupendamente y nos sirvió como de realimentación”.

Sin duda. A los chicos de Barricada no les falta para alimentarse. Afortunadamente.

E.P.

Barricada. “Bésame”. Dro

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