|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
"Drops of Jupiter" Columbia 502306 septiembre 2001 Una de esas sorpresas de la industria. Train apareció discográficamente en el 98 con un disco moderadamente aceptable. Se situaban dentro del terreno electroacústico que tanto abunda en Estados Unidos y no ofrecían más que una buena colección de canciones sencillas. Poco argumento para un país que lanza diariamente más discos que enfermos tenemos nosotros en las listas de espera de la Seguridad Social. Nadie se fijó en ellos. Una de esas cosas del destino hizo que una de sus canciones fuera elegida como single de un recopilatorio en el que aparecían y... de repente se convirtieron en uno de los focos de atención del público juvenil. Es como Jarabe de Palo en versión californiana. Su disco empezó a vender como la espuma y el quinteto se vio inmerso en giras de todo tipo que dispararon el éxito hasta alcanzar el millón de copias vendidas. Nadie les hizo caso fuera de su tierra, postura bastante normal dado que cada país tiene su Train, bandas con incierto futuro pero con éxito puntual. Con la aparición de "Drops of Jupiter", su segundo disco, la cosa se ha animado y, además de publicarse en nuestro país, el grupo ha pasado por aquí dentro de una gira promocional. Su álbum no es ni una sorpresa ni un bodrio, sino uno más de los productos surgidos al amparo del pop americano en el que tan fácil es encontrar guiños al country como solos de músicos de jazz u homenajes evidentes a ciertos iconos del pop anglosajón. Es una música fácil de escuchar y que encuentra su éxito, básicamente, en la capacidad de interpretación. Train sabe presentarse, adorna sus temas lo suficiente y no empalaga; crea canciones agradables para cualquier momento y lugar. Eso no es una virtud en sí misma por el simple hecho de que lo hace mucha gente, pero, en el fondo de nuestro corazoncito, lo agradecemos. Siempre es preferible escuchar buenas canciones a elementos prefabricados. E.P. |