|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
"Gente paseando por la calle" Sonifolk 20159 abril 2001 Este grupo ya mostró su impronta con "Un milonguero busca asilo en Rusia", un debut ciertamente respetable. Ahora, con "Gente paseando por la calle", tenían oportunidad de dar un pequeño saltito hacia delante buscando repercusión entre un tipo de público más amplio, aunque, por lo visto, no es eso algo que les quite el sueño. La música de Finis Terrae puede considerarse algo así como una fusión sin fusiones. Lo que ofrecen no es en absoluto forzado y, en numerosas ocasiones, da la sensación de que, en lugar de juntar cosas, lo que hacen es otra nueva y diferente que, de vez en cuando, recuerda a las posibles fuentes. Después de lo escuchado en este su segundo disco, a uno se le ocurre que la idea, por buena, podía contar con una producción o arreglos que premiaran la accesibilidad hacia esas nuevas formas. Sin embargo, Finis Terrae no responde a esos parámetros. Tienen como instrumento frontal el violín y, además, un violín que no se sirve de las posibilidades electrónicas actuales para cambiar su timbre o su textura. Con ello, y con un concepto totalmente acústico de su música, obtienen un producto bello pero distante, ausente de calor y muy específico para un público que quiera pararse, escuchar y sacar partido. La idea, lógicamente, no es criticable, pero colabora a que un grupo como éste continúe en un circuito minoritario que bien podría ensancharse con cierto acercamiento al pop. Como eso no sucede, todos los palos que se entrelazan en su música siguen sonando puristas y algo académicos, circunstancias que hacen del álbum un producto ciertamente frío. E.P. |