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Farmer Boys

"The world is ours"

Motor 543962

febrero 2001

Alemanes, con dos discos anteriores en la calle (no aquí) y con un estilo increíble. Cuando te dicen por teléfono que te van a mandar un álbum de un grupo alemán de metal lo primero que te viene a la cabeza es otra formación de ésas que cabalgan en corceles blancos, van con espadas enormes y lucen en sus portadas preciosas princesas de cómic en medio de paisajes copiados de Richard Corben. El caso de Farmer Boys es enormemente diferente, sobre todo porque hace una diferenciación sustancial en el tratamiento de la voz. Mientras que toda la base instrumental pretende ser tan bruta como Sepultura, su cantante se ha pasado la vida (o parece) tratando de imitar a David Bowie o al más reciente Bret Anderson.

El resultado es llamativo por pintoresco y por asequible. Hasta ahora, si querías escuchar guitarras sobresaturadas, ritmos infernales y baterías de doble peso tenías que tragarte a algún infame vocalista que llevara el terreno del canto hasta la más horrible de sus facetas. Con Farmer Boys eso queda resuelto abriendo otra puerta que permite que el grupo evolucione tanto hacia un tipo Europe (si rebajan su trabajo instrumental) como hacia la parte Hamlet (si fuerzan su cantante hacia una menor melodía). Mientras tanto, lo mostrado en "The world is ours" se queda en medio, en un terreno de nadie que controlan perfectamente.

Sus canciones son tarareables y, al mismo tiempo, puedes abrirte la cabeza contra la pared si es eso lo que prefieres. Cuentan con su sonido reconocible (aunque muy influenciado) y lo manejan con acierto en todos los temas. Cantan en inglés y vendrán próximamente a tocar en directo por estas tierras.

Parece que la esperanza del metal alemán no pasa necesariamente por otro mago Merlín ni por otro príncipe de las tinieblas teñido de rubio. Es un consuelo.

E.P.