|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
"Lágrimas de chimpancé" AZ junio 2001 Todavía está por demostrar que en España haya un mercado para este tipo de artistas. Habitualmente, dado que graban discos y ofrecen espectáculos musicales, suelen ser trabajados en el circuito musical, aunque eso... no parece lo más adecuado. Si en algo flojea Daniel es, precisamente, en la música de sus canciones y, cuando uno compra discos, lo que compra son canciones enlatadas. Daniel, junto a su Quartet de Baño Band, se ha recorrido el circuito de salas español en todas sus longitudes y, afortunadamente, ha ido cuajando con un público que le recibe con ánimos y que se divierte con sus peculiares "conciertos". Esa sí es una de sus facetas fuertes, con sus disfraces, su escenificación de esas letras tan... delirantes, y con su mostrarse ante el público como una mezcla de genio despistado y destrozo humano. Sin embargo, a la hora de grabar... todo cambia. Las canciones de este hombre destacan por su ingenio, por sus textos increíbles y por sus visiones inexplicables, pero no por su resultado musical. En un país en el que Daniel tuviera un circuito más boyante dejaría las músicas de sus canciones a alguien que entendiera de ello, que volviera a resucitar en este personaje lo que significó, por ejemplo, La Trinca: un aunar humor inteligente con canciones tarareables e ingeniosas. Daniel, por el contrario, hace canciones como quien se suena la nariz, saca discos a diestro y siniestro y todos terminan, en el fondo, sonando igual y con un concepto musical que muy poca gente puede disfrutar. "Lágrimas de chimpancé" es su último álbum y en él se repite la historia. Escucharlo es como seguir una sucesión de chistes que, a la segunda, no te hacen gracia porque te los sabes. Probablemente sea ya hora de empezar a pensar en eso o en decidir quedarse siempre en la situación en la que lleva los últimos años, sin crecer. E.P. |