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"Making enemies is good" RCA julio 2001 La primera gran noticia alrededor de "Making enemies is good" es que haya aparecido en España. Si bien se ha retrasado con respecto a su edición internacional, hay que admitir que eso siempre será mejor que quedarse sin él y tener que pagar el precio exagerado que aún tienen en nuestro país los discos importados. En lo referente a su contenido, poco se puede decir más que es el tercer disco de los Backyard Babies. Con eso debería estar todo dicho. Desde que aparecieron en la escena, estos suecos parecen ser la más interesante reencarnación del Rock'n'Roll cuando se escribe con mayúsculas, así que el nivel mínimo de satisfacción está más que asegurado. Dándole vueltas al álbum uno puede pillarle puntos menos explosivos que los que abundaban en el anterior "Total 13", pero, obviamente, no se trata ahora de hacer un disco igual que aquél, máxime cuanto estamos ante un grupo que, al contrario de la mayoría, se presenta muchas más veces en directo que empaquetado. "Making enemies..." tiene más templanza y madurez, pero ni un átomo menos de dureza, potencia y poder. Las guitarras siguen siendo arañazos consistentes y las bases rítmicas bombas de relojería a punto de estallar. Ponerte este disco en tu casa es sinónimo de sudor, movimientos de cabeza, espasmos musculares y descontrol de miembros. Si además tienes una copa a mano ten por seguro que serás un superhombre si eres capaz de no volver a pinchártelo según acabe. Cada riff y cada estribillo es de los que se te queda en la cabeza y permanece allí hasta que te levantas al día siguiente. Puede, en ese aspecto, ser un álbum más melódico y con mayor base de arreglos que lo que se podía esperar, pero, con las mismas, supone una más que sólida base para construir nuevas interpretaciones en directo en las que la velocidad sea la propia de las autopistas alemanas. E.P. |