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"Temps de revoltes" Picap 910159 diciembre del 2000 Hacía la tira de tiempo que Llach no ofrecía, discográficamente, ninguna obra conceptual. Creo que la última vez que se lió con eso fue con "Un pont de mar blava", el disco surgido en el 93 a partir de la "Cantata a Barcelona", escrita, en principio, para formar parte de la historieta surgida alrededor de la celebración de los Juegos Olímpicos del 92. Previamente a ésta, Llach había firmado obras en la misma línea como la fantástica "Viatge a Itaca" o la menos afortunada "Campanades a mort". Ahora, con "Temps de revoltes", vuelve a ofertarse en formato largo gracias a otra cantata compuesta de siete piezas en la que aporta un tratamiento musical cuasi sinfónico gracias a la participación de conjuntos vocales, coros infantiles y voces femeninas. El resultado, que en días como los que corren siempre es presumiblemente pesado, rompe absolutamente con esa suposición y complace hasta la médula. Casi podría asegurarse que el trabajo musical ofrecido en "Temps de revoltes" es, sino la mejor, una de las mejores obras que ha cuajado el catalán a lo largo de su amplia carrera. Tanto textos como músicas aportan un nivelazo que deja boquiabierto, con un tratamiento en los arreglos propios de quien realmente lee y escribe la música con un conocimiento propio de maestro. Si bien los últimos trabajos de Llach volvían a recuperar el sentido de la canción como pieza fundamental, en este álbum cada tema es parte de un todo en el que se enriquece y al que fortalece. Escuchar el álbum es sinónimo de tragártelo de un tirón, lo que, cuando se plantea una obra de estas características, no es muy habitual. Llach, sin embargo, vuelve a demostrar que es capaz de conseguirlo. Sigue siendo un monstruo. E.P.
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