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Joe Jackson "Night and day II" Sony 89261 Diciembre del 2000 Este hombre tiene ya un background que asegura que ninguno de sus discos va a ser una vulgaridad. Puede (siempre lo hace) tirar por el lado más pintoresco que se te pueda ocurrir, pero, de un modo u otro, siempre se pone una exigencia de calidad que hace que sus obras sean esperadas con ansiedad por quienes le conocen. Jackson tiene otra cosa que, igual que virtud, se puede considerar defecto: huye de la comercialidad. Eso hace que, en ocasiones, desprecie canciones sumamente atractivas por el sólo hecho de que no son duras de asimilar. Prefiere que el oyente tenga que poner los cinco sentidos en cada una de sus canciones y, de ese modo, ha conseguido salir del circuito de los grandes consolidándose como un músico de culto con talento más que reconocido. "Night and day II" es, como dice su nombre, la continuación del fantástico álbum que editara allá por el 82 y tiene en su interior música por kilos. En teoría, Jackson trata de descubrir a Nueva York con sus canciones, pero, si lo hace, no es con respecto al Nueva York más tópico. Jackson busca en las esquinas sin luz, debajo de las alcantarillas y en los parques abandonados a media noche. Huye, premeditadamente, de la manzana llena de multitudes o de la prisa vital que esa ciudad respira; él prefiere el Nueva York romántico, ése que solamente puede verse si se busca con lupa y con una enorme paciencia. Cuenta con invitados como Marianne Faithfull, Sussan Deyhim o Dale DeVere, pero, básicamente, "Night and day II" es una cosa tan personal que, por momentos, parece un laberinto en el que consigues perderte sin querer volver a encontrarte. Canciones preciosas, aunque, como siempre, no válidas como fondo para un programa de variedades. E.P.
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