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Sal "Musa del agua" Blanco y Negro 234 diciembre de 1999 Un nuevo trío. Dos chicos y una chica. Y un género habitual como es el de la canción melódica basada en la voz femenina cándida y delicada. Ya el mismo título del álbum, Musa del agua, indica por dónde van los tiros. Juan Carlos Nieto, que es el autor de los textos, deja bien claro desde el principio que lee mucho y que maneja las palabras con la misma soltura con que las manejaba Bunbury en la época de Héroes del Silencio. Es decir, que nunca terminas de enterarte de qué van las canciones. Para ofrecerlas al público, el trío recurre al esquema de cantautor o, lo que es lo mismo, a una estética sencilla, directa, y una propuesta musical que se mueve entre los recuerdos de Aute, Silvio Rodríguez y Ella Baila Sola. Lo mejor de la propuesta es, con mucho, la musicalidad de las piezas, un trabajo de armonías realmente llamativo y una validez interpretativa incontestable por parte de la banda de soporte. En el resto de los asuntos, La Sal recuerda mucho a muchas cosas y no termina de impactar por sus letras abstractas, muy bonitas para los poetas de principio de siglo pero nada comunicativas en el mundo real. El trío se mueve en ese terreno abonado en el que en los noventa han surgido un montón de artistas y ninguna figura. El cantar a la nada, con asuntos tan introspectivos como irrelevantes, es demasiado fácil. Lo complicado es decir cosas que otros no saben decir, no inventarse metáforas con rima para que las cante una voz interesante. E.P. |