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Joaquín Sabina "19 días y 500 noches" Ariola 74321693832 septiembre de 1999 No es para quejarse. Una cierta parte del público de Sabina no termina de asumir muy bien sus formas musicales, ese recurso al bolero, la rumba o el rap que, en entregas anteriores, ha ido haciendo habituales. Particularmente, ya me las tomo como parte de su estilo musical y cuando no le veo acertado paso la canción por encima. En mi opinión, la gran belleza que Sabina aporta a nuestro panorama es su manera de escribir, su extraordinaria precisión para poner el lenguaje allá donde el lenguaje no llega, esa virtud que consiste en retratar con palabras las situaciones incontables. Puede que fuera por ello que las últimas entregas de Joaquín me habían parecido cortas; se me asemejaba a un viejo verde cuya única obsesión era ligar con chavalas minifalderas para luego escribir canciones monotemáticas contando cómo ligaba y lo bien que asumía su edad. Con "19 días y 500 noches" pienso que acierta. Deja un poco de lado esos temas que todo conocemos y vuelve a escribir como nadie es capaz de hacerlo. Da lo mismo que se trate de historias cotidianas, de relatos o de la simple conversación de dos marujas en la playa: el lo pone en palabras utilizando una donde cualquiera necesitaría cien. En la música, ya te digo: que si la rumbita, que si el rap, que si la ranchera Es su estilo, esa manera de presumir de esponja y mostrarse agradecido a la aldea global. Y todo con una voz para la que sí han pasado "cuarenta y diez". E.P. |