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David Lance Gwynn "Last of the buffalo". Phorminx 598009 Abril de 1999 Antes era David Gwynn y ahora, en su segundo trabajo discográfico, ha decidido cambiar su nombre artístico. Aquél, publicado en el 96, presentaba una colección de instrumentales en las que David mostraba su talento y capacidad. Ahora, en "Last of the buffalo", añade su voz y ofrece un repertorio diferente que, con todo, se mueve en las mismas premisas que el anterior: la evolución del blues desde una lectura personal. Aunque David es californiano, lleva en España desde el 83 y en ese tiempo ha tocado para casi todo el mundo y se ha convertido en un productor de talla al que no le faltan trabajos de los que presumir. En su faceta artística, de la que se puede disfrutar numerosas veces dentro del circuito madrileño, es evidente la evolución y el gusto por la música de raíz negra. Lo ofrecido en "Last of the buffalo" evidencia que, cuando existe talento, no es tan complicado hacer una lectura de los clásicos aprendiendo de ellos para formarte un estilo propio sin que sus influencias te ahoguen. La guitarra de Gwynn sigue siendo un instrumento mágico, tocado con una limpieza inusual y sacando partido de ella como si fuera realmente una criatura viva capaz de hablar. La formación de trío que el californiano muestra en este disco aparenta suficiencia sin necesidad de recurrir a más elementos de producción. Con ésas, el álbum le ha quedado precioso, con un material excelente y expresado como muy pocos saben o pueden hacerlo. E.P. |