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Gabriel Sopeña "Mil kilómetros de sueños" Picap 900120 noviembre 1998 He aquí a todo un poeta con inquietud musical que ha visto cómo su obra ha sido grabada por artistas nacionales --Loquillo, Angel Petisme, Rebeldes o Héroes del Silencio-- e internacionales --el gran Boz Scaggs o el ex-Strangler Hugh Cornwell--. En este disco en solitario, titulado "Mil kilómetros de sueños", Sopeña tiene unos extraordinarios mimbres para hacer unos no peores cestos. Sus letras son fuertes, tienen sabor a carretera, a soledad, a amor y desamor y la calle que los vio nacer. Sin embargo, las músicas suenan a viejas. El arquetipo Dylan o Springsteen marcan excesivamente la canción de autor --de cualquier autor--, con lo que las piezas dan la impresión de haber sido escuchadas ya muchas veces. Falta sorpresa: a la hora de trazar los esquemas musicales; al escoger la instrumentación; en el tratamiento de las voces y los coros; en el recorrido de la producción. Ya se sabe que, donde apenas hay sorpresa, el riesgo queda reducido a cero y ¿qué clase de poeta es aquél que no trata por todos los medios de esculpir sus verdades en la cara oculta del riesgo? No obstante, letras como las de "Armando el amor", "La voz de un ángel" o "John Milner", en la que la voz solista la pone Loquillo (quien ya la grabara en uno de sus álbumes), permiten pensar que tras este disco, algo fallido, pudieran venir otros de carácter incendiario, con músicas a las que es imposible resistirse. Algo indica que Gabriel Sopeña no ha pronunciado aún su última palabra. F.M. |