|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Fábrica de la Luz "La fábrica de la luz" Hispavox 7243 4 97309 noviembre 1998 Inicuo es en un arte como el musical pretender dárselas de listo y tratar de colocarle a algo que empezó como un baile juvenil --el rock'n'roll-- la banda de la "Cultura", así: con mayúsculas. Este cuarteto murciano, quizá engañado por una década en la que se ha tomado tan en serio al rock que algunos hasta se pegaban un tiro, incurre en su disco de debut en uno de los pecados que dejan en evidencia al músico con pocos años en el tajo: la pretensión de trascender con su música hasta los estadios de la filosofía. Por eso, olvidan algo tan básico como que hay que seducir al oyente con canciones, estribillos o pasajes musicales. Ellos optan por lo "elevado", dar lecciones y mostrar un bagaje poético más que discutible. Es una lástima, porque conocimientos musicales los hay y cultura de lo que se hace parece que también. Pero oír a alguien decir a estas alturas de la vida cosas como "Si me ves roza el suelo elástico" o bien "Al lado de tus manos puedo ver un ángel deseado en mi ayer" no suele producir la impresión de que se está ante el nieto de Baudelaire, sino de que a uno le toman el pelo. Síndrome Bumbury podría llamarse esta figura. Por lo demás, los chicos de La Fábrica de la Luz deberían dejar traslucir en su música cómo se divierten, cómo viven, cómo hablan, cómo lloran y también cómo ríen de verdad. Deberían hacer visualizar al espectador la huerta murciana, no el mal rollo de un Seattle que ya ni siquiera existe de esa manera. Si no es así, es de temer que nunca pasen de ser una mala copia. Fernando Martín |