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Judas Priest "Jugulator" SPV 2369 diciembre 1997 ¿Qué quieres? Si Mick Jagger se fuera de los Rolling Stones y pusieran a Tim Owens a cantar sería un poco decepcionante; si Bono se fuera de U2 y le sustituyera éste pues también, y si Rob Halford se larga de los Judas y entra el mismo la historia no cambia para nada. Da un poco lo mismo cómo cante el Owens en cuestión: el tema es que Judas sin Halford no son, para nada, lo mismo. Ante esto, el nuevo disco de Judas Priest lo miras de otra manera: ya no tiene la esencia, ya no tiene la personalidad. Entonces, ¿qué queda? Pues tomárselo como un grupo nuevo. Y, tomándotelo como una formación de los noventa, Judas Priest es de lo más añejo que te puedes encontrar. Y no sólo eso: los riffs guitarreros son pesados y los grititos del cantante son de lo más hortera que se puede escuchar hoy en día. Eso no significa que el disco vaya a decepcionar a los más heavies. De hecho, si subes el volumen del ampli con este disco eres capaz de echar del vecindario hasta al más paciente. Otra cosa es que aquí haya canciones lo suficientemente válidas como para que este disco recuerde, en algo, a los mejores Judas. Si este álbum lo firmara Paquito López probablemente pasaría con más pena que gloria en el actual panorama metálico, plagado de grupos que, a estas alturas, le dan sopas con onda a los Tipton, Downing y compañía. De hecho, y por citar un ejemplo, el último trabajo de Tipton en solitario era infinitamente mejor que este "Jugulator". Pero en fin: son clásicos. Y eso volverá a traer consigo todo eso de "los reyes del metal", "el regreso más esperado" y tópicos por el estilo. E.P. |