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Graham Parker "Acid bubblegum" Razor tie ESSCD583 octubre 1997 Una vez más, la aguardentosa voz de Graham Parker se erige sobre la mediocridad reinante para recordarnos que la música de los supervivientes se sueña con el corazón. Llevaba un par de años callado, pero Acid bubblegum, grabado este año en N.Y.C., obliga a pensar que el autor de (Just can't get) No protection tiene material de sobra para regalar a tanto fan del mejor pub-rock de honda raíz rhythm'n'bluesera. Junto a otro veterano, el teclista Jimmy Destri, y una sección rítmica de rotundidad manifiesta, Parker pone las guitarras. Sin estridencias. Profundamente líricas, cercanas a un sentimiento "nuevaolero" en el que los excesos están francamente mal vistos. En general, dominan los medios tiempos y la creación de unos ambientes sonoros donde la intimidad y la lírica pop se dan la mano en medio de un equilibrio digno de aplauso. Las letras oscilan entre la psicodelia y la paranoia, tratando temas tan dispares como el odio, los chicles cancerígenos y las naturales obsesiones con Aretha Franklin. Este "chicle de ácido" sustancia que, según propia confesión, consumió la mitad del cerebro de Graham Parker es, sin duda, un disco sin las pretensiones y las tensiones de quien está obligado a convencer. Parker ya no tiene que convencer a nadie. Junto a su obra pasada, canciones nuevas como She never let me down, Beancounter o el reggae Bagagge le avalan de sobra. Fernando Martín |